Magnetízate - #4 Edición julio

Algunos quizás habrán escuchado el nombre de Balto, conocido por la película de 1995. Balto fue un Husky Siberiano nacido en Nome, Alaska en 1923. Esta raza de perros habitualmente se utilizaban para jalar trineos. En 1925 tras una fuerte nevada, Nome quedó inaccesible y con necesidad de vacunas antidiftéricas. Soportando temperaturas de -40°C, varios grupos de trineos hicieron un recorrido de más de 800 km. En los últimos kilómetros tras haber perdido hombres y perros en el camino, contra todo pronóstico; Balto lideró la caravana y pudieron llevar las vacunas necesarias para los niños. Balto falleció en 1933.

Una perrita quizá más conocida fue Laika, que en medio de la Guerra Fría tuvo el honor, y la tragedia, de convertirse en el primer ser vivo en estar en el espacio. Laika pasó sus primeros años de vida en las calles moscovitas antes de ser rescatada y entrenada por la Agencia Espacial Soviética. El 3 de noviembre de 1957, despegó para ponerse en órbita. A pesar de su entrenamiento, estudios recientes concluyeron que Laika murió no tras una semana como se creía si no a las pocas horas por el calor del despegue. Tras esto, otros doce perros fueron al espacio, cinco de los cuales regresaron con vida.

El último es menos conocido, se trata del Sargento Stubby. Miembro de la 102° División de Infantería Norteamericana durante la Primera Guerra Mundial, participó en 17 batallas hasta el final de la guerra. Además de ser compañía para los soldados y levantar la moral en los momentos más difíciles, el Sargento desempeñó un rol en avisar de ataques con gas mostaza o en detectar posibles espías. Por sus destacadas acciones (y heridas) en combate, el Sargento Stubby recibió 3 condecoraciones. Pasó el resto de sus días como mascota de la Universidad de Georgetown.

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