Spada Law Group - Edicíon en español - Junio 2020

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JUNIO 2020

Lecciones aprendidas 5 cosas que aprendí durante la pandemia

3) La bondad es el rasgo humano más admirable . Nunca en mi vida ha habido una situación en la que la afirmación “Todos estamos juntos en esto” aplicará tanto. Con el derrumbe económico causada por el virus y el miedo a la enfermedad y por ende la muerte, los buenos sobresalieron y brillaron. Una cosa que me llamó la atención es el nivel de amabilidad que presencié de tantas personas. La gente se ayudaba sin conocerse. Vimos personas comprando mercado para los ancianos, animando a los trabajadores médicos durante sus cambios de turno, haciendo máscaras en casa para donar, e incluso restaurantes cerrados decidieron preparar comidas para personas sin hogar y/o personas vulnerables. Me sorprendió la forma en que la gente se unía para ayudar. Fue edificante y realmente restauró mi fe en la humanidad. Hay muchos cosas lindas en la humanidad que debemos aplaudir, pero para mí, lo más admirable es la simple amabilidad. 4) Los trabajos más esenciales en nuestra sociedad son algunos de los que peor pagan y, a menudo, los menos apreciados. Los trabajos verdaderamente esenciales en nuestra sociedad no suelen ser los que tienen grandes salarios. Los banqueros, abogados y ejecutivos de Wall Street no eran las personas a las que acudimos durante una emergencia nacional. Cuando se le dijo al mundo que se agachara para protegerse, había innumerables empleados esenciales que aún tenían que irse al trabajo y ponerse en riesgo--fueron ellos que salieron al mundo para asegurarse de que todo siguiera bien y en pie. Me siento sinceramente agradecido con el cartero de mi calle, a los cajeros de Market Basket, al empleado de la gasolinera, a mi mecánico de automóviles y a mi plomero que se aseguró de que cuando mi calentador de agua dejó de funcionar, mi familia podría tener duchas calientes en pocas

Los meses de marzo, abril y mayo de 2020 nunca serán olvidados. El mundo experimentó una pandemia que no hemos visto desde la gripe española de 1918. Incluso ahora, mientras luchamos por recuperarnos en medio de los temores de una segunda ola de infecciones, está claro que aún no estamos salvos ni fuera de peligro. Es durante los momentos difíciles que aprendemos más sobre nosotros mismos y podemos reflexionar. Estas son algunas de las cosas que he aprendido en los últimos meses sobre mí. 1) No soy tan valiente como pensaba que era. Siempre me he considerado como alguien que no entra en pánico fácilmente y puedo mantener la calma y la estabilidad en situaciones difíciles. Les puedo decir que durante esta pandemia, he estado de todo menos calmado. En pocas palabras, COVID-19 me asustó muchísimo. Durante las primeras semanas, pasé la mitad de mi tiempo preocupado por contraer y transmitir el virus, y la otra mitad preocupándome por cómo iba a mantener mi negocio a flote. La posibilidad real de perderlo del todo, y perder mi salud y mi vida, me aterrorizó hasta más no poder. A veces, me paralizó y me impidió trabajar o ser productivo. Pude superar esos sentimientos pero estaba desilusionado en mi mismo por haber estado tan asustado y paralizado mentalmente. 2) ¡El distanciamiento social apesta! Nunca me di cuenta de lo tímido que era. Tal vez sea mi educación italiana, pero extraño un buen apretón de manos, un gran abrazo, un beso, un abrazo y todos esos recordatorios físicos de que estamos vivos y conectados unos con otros. El distanciamiento social pudo haber sido el paso correcto para detener la propagación del virus, pero significa que los apretones de manos y los abrazos casuales entre seres queridos podrían desaparecer para siempre. Eso me entristece.

horas. Tengo amigas que son enfermeras en primera línea y me asombra su dedicación desinteresada e incansable para ayudar a los demás. Sin estas personas, nuestro sufrimiento hubiera sido muchísimo más A todos ellos les digo gracias. Como nación, estamos eternamente agradecidos. 5) La vida puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos. Esta lección me sorprendió. Hace varios años, mi compañero de ley y mi querido amigo murió de un ataque cardíaco y me diagnosticaron cáncer dos semanas después de su muerte. Estos desafíos probaron de qué estaba hecho y me obligaron a lidiar con mi propia mortalidad. Pero la pandemia de COVID-19 me probó incluso más que eso. Sabía que mi propia vida podría cambiar en un instante. Podría tener un accidente, enfermarme o despedirme de este mundo por completo. Fue aterrador darse cuenta de que podía perder a mi esposa, mi hijo o mi hija por el virus. COVID-19 me hizo muy consciente de no solo mi propia mortalidad, sino la mortalidad de aquellos a quienes amo. Había estado actuando como si mañana fuera un hecho. ¡Ya no! La vida puede cambiar tan rápido. No podemos dar el tiempo que tenemos con nuestros seres queridos por vencido. buenas, pero vale la pena conocerlos. Aprender estas cosas sobre uno y sobre nuestro mundo son herramientas valiosas para avanzar y seguir adelante. Saldremos de esto indudablemente profundamente marcados, pero no golpeados. –Len Spada Aprendí muchas cosas sobre mí en estos últimos meses. No todos ellos eran cosas

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