Tecnología en la educación

Para las mujeres, la brecha observada para los dos colectivos de usuarios TIC analizados es similar a la estimada con los pesos del alumnado como se muestran en la base de datos de PISA (con una brecha de -25 en ambos casos), así como la estimada con los pesos calculados mediante la técnica de IPW (en cuyo caso la brecha estimada es de -26). Por último, la brecha estimada con los pesos de IPW pero incluyendo únicamente la variable de tipo de usuario muy intensivo como variable independiente del modelo se muestra ligeramente dispar al resto, situándose en -30 puntos. Esto sugiere que la inclusión de las diferentes características socio-económicas del alumnado y otras características del centro aportan información relevante al modelo, ya que si éstas no se incluyeran, la brecha se acentuaría, siendo más amplia que la observada y estimada mediante otras técnicas.

En el caso de los hombres, las brechas estimadas son prácticamente las mismas en los modelos en los que se aplica el IPW (con una puntuación entre 27 y 28 puntos menor para los usuarios TIC muy intensivos respecto al resto) y el modelo en el que únicamente se utilizan los pesos del alumnado (donde la brecha estimada es de -26 puntos). Por tanto, a diferencia de los resultados encontrados para las mujeres, en el caso de los hombres se encuentra que la brecha de ambos modelos IPW

De modo similar, los resultados en base al nivel socio-económico muestran brechas comparables cuando se utiliza la ponderación IPW y cuando únicamente se utilizan las ponderaciones de los estudiantes. En particular, para el colectivo de nivel socio-económico por encima de la mediana, la brecha estimada mediante el IPW es prácticamente la misma que la brecha estimada sin esta técnica de ponderación, y ambas son 3 puntos más negativas que la brecha observada. Es decir, cuando se controlan por aspectos como el género, la condición de inmigración o de repetición, la brecha estimada se acentúa. En el caso del colectivo cuyo nivel socio- económico se encuentra por debajo de la mediana, la brecha estimada con ponderación de IPW (que se sitúa en -24 y -25 puntos, respectivamente, dependiendo de si se incluye el modelo completo o únicamente la variable dummy de usuario muy intensivo) es sólo entre 1 y 2 puntos más negativa que la brecha estimada sin la ponderación de IPW. Asimismo, a diferencia de los estudiantes de mayor nivel socio-económico, se observa ahora que la brecha de ambos modelos IPW es similar; por lo tanto, la inclusión de variables explicativas más allá del usuario de muy alta frecuencia tiene un impacto casi nulo en la brecha estimada. Es decir, el impacto del uso muy intensivo es prácticamente el mismo independientemente de si se incluyen más variables relacionadas con el perfil del estudiante y del centro, lo que indica que éstas no tienen un impacto apreciable a la hora de calcular el impacto del uso de las TIC.

-24,9 -28,4 analizados es similar; es decir, la inclusión de variables explicativas más allá del usuario muy intensivo no parece afectar sustancialmente a la brecha estimada, por lo que, en el caso de los hombres, el impacto negativo en los resultados se puede atribuir principalmente al uso muy intensivo de las TIC.

En resumen, para casi todos los colectivos analizados se aprecian brechas de similar

magnitud cuando se compara la predicción sin IPW y con IPW. Esto sugiere que, independientemente del género y nivel socio-económico, los usuarios muy intensivos estarían sufriendo una penalización por el hecho de realizar un uso muy elevado de las TIC y no por tener características propias más desfavorables que pudieran estar afectando de manera desigual a este colectivo en comparación con el resto de usuarios.

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