Tecnología en la educación

Mientras que un uso limitado de dispositivos en la escuela puede ser mejor que un uso nulo, su utilización por encima de la media de la OCDE podría conllevar resultados académicos significativamente peores

2015. En lo referente al colegio, los autores sugieren que la falta de preparación del profesorado en términos de competencias digitales puede explicar parte del resultado. En términos más generales, la OCDE (2015) destaca que en los países donde la metodología matemática se centra en formular y resolver problemas reales, el alumnado tiende a reportar un mayor uso de ordenadores por parte de los profesores en las aulas. Según los alumnos, aquellos docentes que implementan prácticas de enseñanza más orientadas al estudiante (como el trabajo en equipo) también tienden a hacer un mayor uso de las herramientas digitales. No obstante, el impacto académico de estas iniciativas dependerá de la calidad de su implementación (OCDE, 2015). La OCDE (2015) sugiere que el siguiente patrón podría darse en diferentes países: mientras que un uso limitado de ordenadores en la escuela puede ser mejor que un uso nulo, su utilización por encima de la media de la OCDE podría conllevar resultados académicos significativamente peores 3 . El presente estudio parte de esta premisa, a diferencia de la mayoría de la literatura en este contexto (una excepción reciente es el estudio de Gubbels et al. (2020), centrado en el caso de Holanda, donde se confirma esta hipótesis). El informe (OCDE, 2015) también concluye que la tecnología puede ayudar a mejorar la enseñanza siempre que ésta esté asentada sobre una base sólida; no obstante, la tecnología no puede sustituir a métodos de enseñanza que carezcan de una sólida fundamentación. Más allá de PISA, diversos estudios tratan de captar la relación entre uso de tecnologías y resultados académicos mediante “experimentos naturales”. En ellos, se comparan dos grupos de similares características: el grupo de control o referencia, y el grupo de tratamiento, al cual se le asignan recursos TIC específicos para estimar 3– Únicamente en ciertos contextos se puede concluir que el uso de las TIC conlleva mejores resultados; por ejemplo, cuando el software y la conexión a internet ayudan a incrementar el tiempo de estudio y la práctica. Una posible interpretación de estos resultados es que al profesorado le lleva tiempo y esfuerzo aprender a utilizar la tecnología en la educación y, a su vez, mantener el ritmo de enseñanza (OCDE, 2015).

su impacto en el ámbito educativo. La mayoría de estudios encuentran que el uso de ordenadores en las escuelas “tratadas” aumenta, pero esto no se traduce en mejores resultados (OCDE, 2015). De hecho, estudios realizados en Israel (Angrist et al., 2012), Holanda (Leuven et al., 2007), California (Goolsbee et al., 2006) y Perú (Cristia et al., 2014) coinciden en el limitado, y a veces negativo, impacto en indicadores tradicionales de desempeño (como notas en exámenes nacionales o la incidencia del abandono escolar). Otros estudios en el ámbito experimental se han enfocado en evaluar el impacto de usos específicos de las TIC en los resultados académicos. Por ejemplo, las evaluaciones experimentales del uso de ordenadores con fines instructivos (como software educativo) tienden a reportar, con mayor frecuencia, impactos positivos. Hattie (2013), en su meta- análisis donde revisa 81 estudios realizados para las últimas tres décadas, encuentra que el efecto es parecido a otras iniciativas de enseñanza que están bien fundamentadas. Es decir, si el uso de ordenadores reemplaza otros métodos que son igual de efectivos, el efecto neto será cercano a cero. Asimismo, Hattie et al. (2013) encuentran efectos más fuertes cuando los ordenadores se usan de manera complementaria a los métodos tradicionales de enseñanza, en vez de ser implementados como alternativa. Es decir, el impacto positivo se da cuando el uso de los ordenadores (1) genera mayor tiempo de estudio y práctica, (2) permite que los estudiantes tomen el control de la situación de aprendizaje (por ejemplo, individualizando el ritmo de introducción de nuevo material), y (3) impulsa un aprendizaje colaborativo. En resumen, a pesar de que un gran número de estudios han tratado de dar respuesta al impacto del uso de la tecnología en las competencias del alumnado, la evidencia sobre la dirección del impacto es mixta. En general, este patrón inconcluso se da especialmente en los estudios que analizan el impacto del uso educativo de la tecnología en el ámbito del hogar. En cambio, cuando se analiza el uso educativo de las TIC en el contexto de las aulas, los estudios encuentran con mayor frecuencia una asociación negativa entre este tipo de uso de las TIC y el rendimiento académico del alumnado.

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