CAPÍTULO 2 ICYD 2023

Conclusiones Un año más, en 2022, España continúa siendo el país de la Unión Europea con mayor sobrecualificación. Buena parte de esta se puede atribuir al lado de la oferta de empleo, en el sentido de que la estructura productiva española no es capaz de generar los suficientes puestos de alta cualificación que se precisarían para absorber a los graduados superiores que egresan del sistema educativo. Como resultado, España se encuentra por encima del promedio europeo en cuanto al porcentaje de adultos con estudios superiores y por debajo del promedio en cuanto a la proporción de ocupados de alta cualificación. Esta situación solo se presenta en España y Chipre que, junto con Grecia (que se sitúa cerca del promedio en el primer indicador), son los tres países con el mayor nivel de sobrecualificación. Para equiparar el nivel de producción de graduados superiores en España y situarnos en el promedio europeo de sobrecualificación, sería necesario aumentar al menos en 13 puntos la proporción de las ocupaciones de alta cualificación. El mayor déficit de ocupaciones de alta cualificación en España ocurre en ciencia e ingeniería (un 25% menos en España que en la UE) y en administración y negocios (30% inferior). Estos campos son, precisamente, los que muestran los mayores niveles de sobrecualificación en España.

Al fenómeno anterior de la sobrecualificación se añade la

universitaria poco o nada tiene que ver con lo que demanda el mercado laboral.

preocupación sobre el nivel competencial y de conocimientos con el que salen los titulados, el cual parece no estar acorde con el de la titulación, lo que puede llevar a una sobrevaloración de su cualificación. Para evaluar la magnitud de este problema se pueden utilizar los resultados del programa PIACC (programa internacional para la evaluación de las competencias de la población adulta), si bien se trata de un programa que reporta datos con una baja periodicidad, por lo que actualmente solo están disponibles los resultados del primer estudio, realizado en la década de 2010. Los nuevos resultados no se publicarán hasta finales de 2024. En cualquier caso, los datos del primer PIACC no dejaron en buen lugar a los graduados superiores españoles, ya que España se situó entre los países con menor puntuación en comprensión lectora y en capacidad de cálculo, y con un menor porcentaje de población capaz de alcanzar niveles de excelencia. Sobre esta cuestión, el reciente Barómetro CYD 2023, el cual indaga en la valoración de la sociedad sobre la calidad del sistema universitario, revela que la inmensa mayoría de encuestados cree que la universidad debería tener como prioridad la inserción laboral de los graduados, sin embargo en torno a la mitad opinan que la formación

Para mitigar esta desconexión percibida y reducir el desajuste entre oferta y demanda se necesita una colaboración más estrecha entre las universidades y los empleadores. Algunas posibles vías de acción que deberían explorarse en mayor profundidad incluyen desde el diseño conjunto del plan de estudios hasta una potenciación de las prácticas, un mayor intercambio entre profesores y profesionales, o una apuesta decidida por los programas duales. En este sentido, la formación dual debería fomentarse tanto a nivel de los ciclos formativos de grado como universitario. Precisamente sería pertinente promover una mayor integración entre la formación profesional y la universitaria, estableciendo vías de transición que permitan a los estudiantes moverse sin problemas entre diferentes itinerarios educativos. No obstante, como se ha puesto de manifiesto en otros informes CYD, para materializar estas iniciativas es necesario que las universidades, sobre todo las públicas, puedan dotarse de una mejor gobernanza en el sentido de gozar de más autonomía en la organización de sus estructuras internas, estar menos reguladas y disponer de una mayor flexibilidad que les facilite la rápida acreditación de titulaciones más adaptadas a las necesidades del mercado laboral.

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