22/FINANZAS
el horizonte
Miércoles 7 de enero de 2026
Impacta cuesta de enero a 6 de cada 10
de año a los gastos realizados durante di- ciembre, particularmente en regalos y ce- nas de fin de año. El ejercicio realizado por Research Land, revela también que otras causas de la cuesta de enero son: no adminis- trar adecuadamente el aguinaldo o bo- nos con 19% de las menciones y no reci-
bir esta prestación o haberla percibido en menor proporción que en años anteriores citado por un 13 por ciento. El 41% comentó que la situación ac- tual la atribuyen a que gastó más de lo que debía, en tanto que el 24% consi- deró que el aumento de precios fue el factor que más afectó su presupuesto.
BRENDA GARZA El Horizonte
La cuesta de enero ya está impactando las finanzas de los mexicanos. Y es que, de acuerdo con una encuesta reciente, en el país, 6 de cada 10 personas atribuyen la presión económica de inicio
El verdadero peso del Fintech en México
COLUMNA INVITADA
POR ROBERTO GARZA LEONARD
Durante más de una DÉCADA, el sector FINTECH creció en las fronteras —y grietas— del sistema FINANCIERO mexicano. A tendió segmentos que la ban- ca tradicional consideraba poco rentables, de alto riesgo o sim- plemente costosos de incorpo- sector en las finanzas mexicanas, qué fuer- zas están reconfigurando dicho sector y qué decisiones, u omisiones, determinarán si el Fintech mexicano se consolida como motor de desarrollo o entra en una fase más peligrosa.
LA ALTERNATIVA DE SOLUCIÓN: INSTITUCIONALIZAR PARA SOBREVIVIR Frente a este escenario, la alternativa racio- nal de solución no pasa por frenar la regu- lación ni por confrontarla. Tampoco debe- ría considerarse la fragmentación de esfuer- zos individuales. La alternativa para el sector Fintech es, más bien, institucionalizar al sec- tor antes de que otros lo hagan por él. Institucionalizar al sistema implica tres movimientos estratégicos. Primero, abandonar la narrativa de ex- cepción y adoptar una de corresponsa- bilidad. El objetivo sería mostrar cómo el sector Fintech contribuye a la inclusión fi- nanciera y a la formalización económica de miles de personas al sector económi- co nacional. Segundo, profesionalizar los asuntos públicos, con voceros legitimados, mensajes consistentes y presencia cons- tante en los espacios en los que se define la política pública dirigida al sector. Terce- ro, anticipar riesgos regulatorios y operati- vos —AML, ciberseguridad, fiscalización— como costos estructurales del negocio, no como contingencias. Es decir, profesiona- lizar la figura del sistema ante la gente y ante el gobierno. La razón de lo anterior se deriva de la primicia de que los sectores que logran integrarse al modelo de trabajo (lengua- je, operación) del estado suelen obtener reglas más claras en la operación, mayor certidumbre en el contexto económico a largo plazo y mejor acceso a capital. Los que no lo hacen, quedan sujetos a correcciones abruptas y desconfianza prolongada. Este escenario negativo es conocido. Un sector reactivo y sin narrativa social en- frenta regulaciones más duras y mayor escrutinio punitivo. El resultado es una menor competencia y pérdida de atracti- vo para inversión. El escenario positivo es, claro, distinto. Un sector Fintech institucionalizado, alineado con prioridades nacionales y capaz de autorregularse estratégicamen- te, se convierte en aliado del desarrollo económico. Gana estabilidad regulatoria, atrae capital nacional y extranjero y for- talece su legitimidad política. La diferencia entre ambos futuros de- pende del timing y de la voluntad del sec- tor de madurar a tiempo.
presiones profundas. La primera presión es de escala, dado que opera —o puede operar— con millones de usuarios, flujos fi- nancieros importantes y una creciente in- terconexión con el sistema bancario for- mal. La segunda es la exposición al ries- go sistémico, derivado de fallas en pagos, fraudes digitales, uso indebido de datos o incumplimientos fiscales que ya no son eventos aislados, sino generadores poten- ciales de crisis. La tercera presión es polí- tica, ocasionada por su propia visibilidad, llamando fuertemente la atención tanto
rar: pequeños comercios, trabajadores in- formales, jóvenes sin historial crediticio y usuarios digitales sin acceso a sucursales. En ese vacío estructural, el sistema Fin- tech encontró espacio para innovar con rapidez, apalancándose en tecnología, da- tos alternativos y modelos operativos lige- ros. El resultado fue una expansión acele- rada del acceso a pagos digitales, crédito de bajo monto y servicios financieros an- tes inexistentes para millones de personas. Sin embargo, ese mismo margen ope- rativo se construyó sobre una supervisión parcial y una regulación de lento movi- miento. El estado, enfocado en estabilizar el sistema bancario tradicional y ampliar la inclusión financiera, toleró, digamos, un grado significativo de experimentación en este sector. En la práctica, esto signifi- có esquemas de cumplimiento heterogé- neos, interpretaciones regulatorias flexi- bles y capacidades desiguales de control. Para muchas Fintech, la velocidad y el cre- cimiento se volvieron ventajas competiti- vas más relevantes que la institucionaliza- ción temprana. El sistema prosperó, pero lo hizo aceptando zonas grises: en gober- nanza de datos, en controles antilavado, en protección al consumidor y en respon- sabilidades frente a fallas operativas. En los últimos años, ese contexto ha es- tado cambiando de manera acelerada. La escala alcanzada por Fintech —en volu- men de transacciones, número de usua- rios y conexión con infraestructuras críti- cas como sistemas de pagos— ha elimina- do la posibilidad de operar fuera del radar estatal. Esta situación era tolerable como innovación; sin embargo, hoy es observa- da como un riesgo potencial. La combina- ción de mayor visibilidad pública, presión internacional y sensibilidad política ha ce- rrado ese espacio intermedio. El Fintech ya no opera en los bordes del sistema fi- nanciero, sino que comienza a formar parte de su núcleo y, como tal, enfren- ta nuevas exigencias y responsabilidades institucionales. En esta serie de artículos (3) se anali- za por qué el momento actual es decisivo para supervisar mejor la actividad de este
DE EXCEPCIÓN TOLERADA A ACTOR INSTITUCIONAL
de la gente en gene- ral como de los orga- nismos públicos regu- ladores. El reto para el siste- ma Fintech es demos- trar que pueden ope- rar como infraestruc- tura confiable den- tro de un proyecto de país, sin depender de excepciones regula- torias ni de tolerancia
Durante la última dé- cada, el sector Fintech pasó de ser un sistema marginal a convertir- se en una de las infraes- tructuras más influyen-
• • • El modelo Fintech redefinió la forma en que millones de personas se integraban por primera vez al sistema financiero formal” • • •
tes del sistema finan- ciero global. Las pla- taformas digitales son hoy intermediarios de pagos, crédito, ahorro y datos a una escala que, en algunos casos, supe- ra a la banca tradicional. En economías emergentes, el mode- lo Fintech redefinió la forma en que millo- nes de personas se integraban por prime- ra vez al sistema financiero formal, alteran- do patrones de consumo, modelos de re- caudación y, en ciertos casos, crecimiento económico. México ocupa una posición singular en esta transformación. Es uno de los mer- cados Fintech más grandes y sofisticados de América Latina, con una combinación poco común de profundidad financiera, adopción tecnológica y necesidad estruc- tural de inclusión. Pero ese mismo éxito ha elevado el perfil del sector a convertirlo en un poder eco- nómico que conlleva un riesgo sistémico y, por ello, se considera un asunto de estado. EL DESARROLLO EN MÉXICO Durante años, el sector Fintech en Mé- xico creció bajo la premisa que la regu- lación avanzaba de manera lenta, gene- rando modelos innovadores de operación que evolucionaban rápidamente. Esa bre- cha permitió ciertos niveles de experimen- tación convirtiendo los modelos de nego- cio en formatos más ágiles. Hoy, esa mis- ma brecha se ha estado cerrando, y el reto que se impone ahora es tanto tecnológico como estructural. El sector enfrenta simultáneamente tres
institucional informal.
EL MOMENTO CRÍTICO: UNA VENTANA QUE NO SE REPITE El periodo 2026-2027 constituye un pe- ríodo crucial para el sistema Fintech. En esos meses se definen reformas secunda- rias, criterios de supervisión, prioridades presupuestales y narrativas públicas que marcarán todo el sexenio. A diferencia de años anteriores, las decisiones podrán no tomarse dentro de un concepto optimis- ta de expansión, sino de cautela política y control de riesgos. Además, la proximidad de las eleccio- nes intermedias introduce un incentivo cla- ro para el Ejecutivo y el Legislativo Mexicano que se verán obligados a reducir cualquier flanco de vulnerabilidad que pueda conver- tirse en costo electoral. En ese contexto, los sectores que no logran articular su valor so- cial tienden a ser regulados con mayor rigi- dez bajo la mantra de la prevención. Esta situación crea un contexto crítico porque las reglas que se definan ahora no serán fácilmente reversibles. Las empre- sas que no influyan en esta etapa carga- rán con marcos diseñados sin considerar sus realidades operativas durante todo el ciclo político.
Roberto Garza Leonard: Consultor en Asuntos Públicos, es abogado egresado de la UANL ; realizó estudios de posgrado de administración pública y ciencias políticas en Estados Unidos y Francia. Es consultor en es- trategia y comunicación.
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