Hacia una nueva ecología infraestructural El éxito de un proyecto como Kimal - Lo Aguirre no se medirá solo en megawatts transportados, sino en su capacidad para integrarse respetuosa y propositivamente en los territorios que habita. Las disciplinas que se adentran en la comprensión del medio desde una perspectiva espacial, y con la capacidad de modelar el espacio y planificar el territorio, tales como la arquitectura, el diseño urbano, la planificación, el paisaje, juegan un papel fundamental. Como señala Waldheim (2006, p. 3), el paisaje ha emergido como “el medio más relevante a través del cual construir un ámbito público significativo y viable” en las ciudades contemporáneas. La arquitectura, el diseño urbano, la planificación terri- torial y, crucialmente, la arquitectura del paisaje, no deben ser especialistas a los cuales se recurre de forma tardía para remediar impactos, sino actores centrales desde la concepción hasta la materialización y gestión de estas nuevas geografías energéticas. Su involucramiento temprano y significativo es una condición necesaria para que la transición energética sea también una transición hacia un desarrollo territorial más equitativo, resiliente y estéticamente consciente, donde la infraestructura se convierta en un ordenador del campo territorial. Solo así, proyectos de la envergadura de Kimal - Lo Aguirre podrán trascender su condición de mera infraestruc- tura para convertirse en verdaderos catalizadores de un futuro sostenible e integrado para Chile. !
accesibilidad para mantenimiento y la percepción de segu- ridad y calidad de vida de los residentes. La arquitectura de las propias torres, aunque estandarizada, podría explorarse para reducir su impacto visual o incluso dotarlas de un valor estético en ciertos tramos, alejándose de la simple optimiza- ción tecnológica para buscar, como diría Kenneth Frampton (1983) en su llamado a un “regionalismo crítico”, una forma adaptada a la infraestructura. Finalmente, la complejidad inherente a Kimal - Lo Aguirre recalca la necesidad de una planificación integrada orienta- da hacia una auténtica gobernanza territorial del proyecto, superando un enfoque puramente ingenieril o sectorial. La planificación territorial integrada, que convoque a las disciplinas mencionadas junto a ingenieros, ecólogos, so- ciólogos y, fundamentalmente, a las comunidades locales, es esencial. La mirada territorial y sistémica inherente a la disciplina del paisaje, permite dimensionar la escala, impacto e influencia que un megaproyecto como este ejerce sobre el paisaje, sobre el espacio geográfico y social, sobre el te- rritorio. Waldheim (2006, p. 5) apunta a cómo el urbanismo paisajístico se ha vuelto relevante para reordenar sitios postindustriales y abordar “servidumbres de varios sistemas infraestructurales como los eléctricos”, llenando un vacío dejado por la planificación tradicional que ha abdicado en parte de “proponer diseños físicos”. El diseño urbano puede facilitar estos procesos mediante herramientas de visuali- zación y participación.
S La línea ingresando a la Región Metropolitana. La línea atravesando el valle del Aconcagua. La línea atravesando el valle de Huasco. La línea atravesando el valle de Copiapó. Fuente: Elaboración propia sobre imagen base de Earthstar Geographics. Imagen satelital sin título. En ArcGIS Online. Fuentes: Maxar, Airbus DS, USGS, NGA, NASA, CGIAR, GEBCO, N. Robinson, NCEAS, NLS, OS, NMA, Geodatastyrelsen y la comunidad de usuarios de SIG. Consultado el 4 de junio de 2025. https://www.arcgis.com
134 ←
AOA / n°52
Made with FlippingBook - Online magazine maker