Revista AOA_52

EN MEMORIA

Alberto Soffia García de la Huerta Arquitecto (1945-2025)

que hoy atesoramos más que nunca. Su ética de trabajo, su integridad y su capacidad para sortear desafíos con entereza nos inspiraron a todos. Su partida deja un gran vacío, en la comunidad de ar- quitectos de Chile y en la vida de todos quienes tuvimos el privilegio de conocerlo y admirarlo. El legado de mi padre no solo reside en las estructuras de hormigón y acero que diseñó, sino también, y quizás más profundamente, en los valores que nos inculcó. Hoy, la oficina que tengo el honor de dirigir continúa con su legado, llevando adelante los principios de excelencia, rigor y pasión por la profesión que él siempre representó. Su espíritu y su visión seguirán guiando cada uno de nuestros proyectos, asegurando que su influencia perdure en la ar- quitectura chilena.

Con el más profundo dolor y en nombre de toda nuestra familia, comunico el sensible fallecimiento de mi querido padre, Alberto Soffia García de la Huerta, quien partió en mayo de este año 2025, a la edad de 80 años. Mi padre fue mucho más que un arquitecto, fue la figura central de nues- tras vidas, un pilar inquebrantable de sabiduría, inspiración y afecto incondicional. Mi padre forjó su vocación y su carrera en la prestigiosa Pontificia Universidad Católica de Chile, donde cultivó una pasión por la arquitectura que lo acompañaría hasta sus úl- timos días. Su compromiso con la profesión se extendió más allá del diseño, evidenciado por su participación activa en el Instituto Chileno de Arquitectos Paisajistas (INCHAP). Esta dedicación mostraba su interés por una visión integral del espacio, comprendiendo que la armonía entre lo construido y el entorno natural es fundamental para la calidad de vida de nuestra sociedad. A lo largo de su prolífica trayectoria, Alberto Soffia fue el arquitecto detrás de numerosos proyectos que hoy son parte fundamental del tejido urbano y social de Chile. Entre sus obras se cuentan colegios, que se convirtieron en espacios de aprendizaje y crecimiento para innumerables generacio- nes; iglesias, donde comunidades enteras encontraron un lugar de recogimiento y fe; y un vasto número de residencias particulares, las cuales diseñó con un cuidado excepcional, transformándolas en los hogares cálidos y seguros para mu- chas familias, incluida la nuestra. Cada uno de sus diseños fue un testimonio de su rigor profesional, su atención al detalle y su profunda comprensión de la función y la estética. Sin embargo, a pesar de su innegable pasión por la ar- quitectura, a la que entregó horas incansables de estudio y trabajo, papá siempre priorizó a la familia por sobre todas las cosas. Él nos enseñó, no solo con palabras sino con su propio ejemplo, el valor de la dedicación, el compromiso y el amor incondicional. Supo equilibrar las exigencias de una carrera exitosa con una presencia constante y afectuosa en el hogar, cultivando un ambiente de unión y apoyo mutuo

PEDRO SOFFIA , ARQUITECTO

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