Revista AOA_52

decisiones están supeditadas a una intención inicial, la que creo es la más relevante del proyecto, que es generar una plaza pública de acceso al interior del sitio, que esperamos sea un patio activo para la vida cultural del museo y para todos los habitantes de Copiapó. -Y: Con respecto a la enseñanza de la arquitectura en Chile. ¿Cómo la calificarías? ¿Hacia dónde tiene que ir? -M: Es evidente que el problema en Chile es que se descon- troló la oferta de títulos de arquitectura, y eso ha generado que haya altos niveles de desempleo. Al existir desempleo, se cree que hay que diversificar la educación del arquitecto, especializándola, para darle mayor campo de oportunidades a esa sobreoferta. Ahí creo que se producen distorsiones y se descuida la necesidad de que los arquitectos sean, antes que nada, profesionales que sepan resolver proble- mas espaciales y constructivos concretos.. Eso es lo que espera la sociedad de nosotros. Entiendo la idea de pensar en escuelas más abiertas y diversificadas, pero creo que eso juega en contra de una práctica disciplinar, de saberes en torno al construir, al proyectar, que son conocimientos básicos que todo arquitecto debe conocer y manejar, y me parece están siendo descuidados. Soy de los que creen que, si uno titula muy buenos arquitectos, independiente del espacio laboral que luego ocupen, ya sea en el ámbito público, privado o inmobiliario, sin duda lo van a hacer mejor y generarán un impacto posi- tivo en la ciudad. Pero pensar que se titulen siendo además unos expertos en temas medioambientales, en paisaje, urbanismo, o teoría, no tiene buenos resultados en mallas curriculares de 5 años. En mi perspectiva, la educación debe estar focalizada en problemas de diseño, a resolver problemas disciplinares específicos, con vuelo y creativi- dad, respondiendo a problemáticas contemporáneas. !

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AOA / n°52

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