Revista AOA_52

población. Desde inicios de la década de 1980, el principal mecanismo ha sido el subsidio habitacional, inicialmente focalizado en los grupos más vulnerables y concebido con un marcado énfasis en la cantidad más que en la calidad. Con el paso del tiempo, este sistema se ha perfeccionado y expandido para abarcar también a sectores de ingresos medios, lo que ha suscitado nuevas interrogantes y desafíos sobre la calidad de la vivienda subsidiada. En la actualidad, los subsidios habitacionales representan alrededor del 50% de las viviendas construidas anualmente en el país, de las cuales un 95% se enmarca en la propiedad individual. Así, la ausencia de alternativas de tenencia convierte al modelo chileno en un caso paradigmático, dado que la propiedad individual constituye prácticamente la única forma de optar a una vivienda asequible. Desde su instauración, la política de subsidios habitacio- nales en Chile ha sido implementada a través de un “Cuadro Normativo de Espacios y Usos”, orientado a regular las di- mensiones mínimas de la vivienda en función del mobiliario estándar, garantizando condiciones ergonómico-funcionales esenciales que, en la práctica, llevan al límite la noción de vivienda mínima y, al mismo tiempo, ponen de manifiesto las restricciones presupuestarias propias del modelo po- lítico-económico y su estado de desarrollo. Este Cuadro Normativo, directamente correlacionado con el tamaño de la vivienda y la capacidad de financiarla, se ha reformulado en tres ocasiones durante los últimos 40 años: 1984, 2005 y 2011. Dichas actualizaciones explican la evolución del tamaño mínimo de la vivienda, que, conforme al desarrollo económico, pasó de 24 m² en 1984 a 55 m² en la actualidad, consideran- do este último como el estándar para una vivienda mínima destinada a cinco personas. Sin embargo, este tamaño sigue siendo insuficiente si lo comparamos, por ejemplo, con el estándar mínimo propuesto por la ONU-Habitat, que alcanza los 60 m² para un hogar de igual número de ocupantes (12 m2 por persona). Asimismo, el mínimo actual es inferior a los mínimos establecidos para hogares de cinco personas en los casos analizados: 86 m² en Inglaterra, 72 m² en los Países Bajos, 90 m² en España, entre 80 y 110 m² en Suiza, y 115 m² en China. Otro aspecto que caracteriza al modelo chileno son las limitaciones de diseño derivadas de la propiedad individual como forma predominante de tenencia, particularmente en el caso de la vivienda sin deuda. Dado que la solución habitacional debe adaptarse a configuraciones familiares de tamaño indeterminado, se establece como estándar un programa genérico de tres dormitorios con capacidad para En la actualidad, los subsidios habitacionales representan alrededor del 50% de las viviendas construidas anualmente en el país, de las cuales un 95% se enmarca en la propiedad individual. Así, la ausencia de alternativas de tenencia convierte al modelo chileno en un caso para- digmático, dado que la propiedad individual se constituye prácticamente en la única forma de optar a una vivienda asequible.

cinco personas. Solo las viviendas subsidiadas con deuda permiten acceder a soluciones “a la medida”, con opciones de uno, dos o tres dormitorios. En cualquiera de las modalidades de financiamiento, la concepción del programa habitacional sigue el modelo de una casa convencional, lo que implica no solo cumplir con un listado mínimo de recintos y usos, sino también mantener una diferenciación espacial y funcional jerarquizada. Este esquema se asemeja al diseño típico de una vivienda de clase media del siglo XX, con espacios como dormitorio principal, secundario y terciario, área formal de living-comedor, y una organización que integra cocina y logia, entre otros. Este enfoque, sin embargo, ignora demandas que son propias de la actualidad, especialmente aquellas relacionadas con composiciones familiares y formas de uso no convencionales. El último aspecto que caracteriza a la vivienda en Chile es la rigidez en la aplicación de los estándares, la cual deriva en un alto grado de homogeneización de las soluciones habita- cionales y, por ende, en una marcada tipificación del diseño. Este fenómeno resulta especialmente evidente en proyectos de mediana y gran escala, donde se repite una misma tipolo- gía a modo de “pastilla”. Dicho formato suele consistir en un departamento de planta alargada y orientación simple, con la

V Cada caso fue presentado a través de textos, imágenes, maquetas y contenido multimedia, para entregar una visión integrada de cada modelo de vivienda asequible.

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