Revista AOA_52

ubica como un espacio independiente, de modo que puede utilizarse de forma autónoma e, incluso, transformarse en un dormitorio adicional. Aún más, en Suiza no existen estánda- res específicos para los dormitorios, sino únicamente para recintos habitables, lo que disocia los estándares de espacio de los usos tradicionales de la vivienda. Esto permite que una habitación pueda ser utilizada indistintamente como sala de estar o como dormitorio, según las necesidades de los ocupantes. Finalmente, en la mayoría de los países estudiados, las soluciones habitacionales con dos o más dormitorios no distinguen de forma clara entre dormitorios principales y secundarios. De hecho, es habitual encontrar diseños que disponen el programa común en el centro y los dormitorios en los extremos, una estrategia equiparable a lo que en el mercado inmobiliario chileno se conoce como “departamento mariposa”, el cual resulta especialmente exitoso por su neu- tralidad programática y capacidad de adaptarse a diversos requerimientos por parte de los usuarios. 3. Intensidad y Versatilidad de los Estándares: Una necesidad urgente es superar la lógica de los estándares absolutos y la rigidez con la que se aplican los estándares de diseño. Como muestran los distintos modelos estudiados, algunos países, como España y Suiza, optan por un marco regulatorio más general, que deja en manos de los arquitectos la interpre- tación de las necesidades específicas de cada caso. Este enfoque entrega mayor libertad de diseño a los arquitectos y los desafía a interpretar las necesidades específicas de cada proyecto, apostando de esta forma a un mayor nivel de innovación del diseño y adaptabilidad general. Por otro lado, países como Inglaterra llevan al límite la cuantificación espacial, estableciendo criterios de diseño específicos que varían según el número de habitaciones y personas de la vivienda. Aunque este enfoque ha sido criticado por generar una fuerte estandarización –similar a lo que ocurre en Chile–, resulta crucial desarrollar estándares diferenciados que aseguren la suficiencia del espacio según su carga de uso, promoviendo soluciones adaptadas al tamaño y necesidades de los hogares. Volviendo al caso de Chile, otro problema evidente es la falta de espacio de almacenamiento o bodegaje. Sobre este asunto, un buen ejemplo son los Países Bajos, donde se incluye un área de almacenamiento externo, ya sea en el primer piso o en el subterráneo. Asimismo, en Inglaterra se consideran closets de almacenamiento con una profundidad mínima de 75 cm, diseñados para guardar artículos que ocupan más espacio que el habitualmente destinado a la ropa. Por otro lado, países como Suiza y China abordan esta problemática de manera distinta, ofreciendo instalaciones compartidas, como lavanderías, que permiten liberar espacio al sacar estas funciones del interior de la vivienda. RELEVANCIA GLOBAL Y DESAFÍOS DEL CASO CHILENO El diseño de la vivienda es un desafío de alcance global, con implicancias directas en el bienestar de las personas, al integrar de manera estratégica la concepción del espa- cio habitacional con las formas de vida que debe albergar. Estas, a su vez, están condicionadas por lineamientos políti- co-económicos y por contextos socioculturales y geográficos específicos. Reconociendo esta complejidad, el proyecto explora distintas maneras de definir la vivienda asequible

R Maqueta que representa la “pastilla” inmobiliaria como tipología más repetida en la vivienda subsidiada en Chile: una planta alargada, con pasillo central, cocina-logia en un extremo, estar- comedor al centro y dormitorios alineados hacia el fondo.

La experiencia internacional ofrece lecciones valiosas para repensar el futuro de la vivienda en Chile, buscando promover políticas habita- cionales y diseños “equilibrados” que no solo garanticen el acceso, sino que también mejoren la calidad de vida de sus habitantes.

y analiza la diversidad de mecanismos regulatorios exis- tentes para su diseño. Este proyecto entonces busca nutrir el debate sobre el cómo enfrentar el desafío de garantizar una implementación que asegure una calidad habitacional, que sea capaz de equilibrar criterios de eficiencia y funcio- nalidad, por un lado, y principios de flexibilidad, diversidad y sustentabilidad, por el otro. En el caso chileno, queda de manifiesto la urgencia de superar un modelo que, aunque eficiente en la provisión de cantidad de unidades, presenta importantes limitaciones en términos de calidad y adaptabilidad de las viviendas. La falta de diversidad en las formas de tenencia, la rigidez de los estándares y la homogeneización del diseño habitacional son barreras que dificultan la respuesta a las necesidades actuales. La experiencia internacional ofrece lecciones valio- sas para repensar el futuro de la vivienda en Chile, buscando promover políticas habitacionales y diseños “equilibrados” que no solo garanticen el acceso, sino que también mejoren la calidad de vida de sus habitantes. !

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