Revista AOA_52

Templo Católico, la escuela pública, el banco, los Almace- nes Richter, el Instituto Alemán y el Cementerio General; hacia el sur, la bajada de lanchas, el hotel, el Cuerpo de Bomberos y el Templo Luterano. En segunda línea, sobre la meseta con vista al lago, se emplazó el hospital, el liceo industrial, la sede de la Universidad de Chile y la entrada al Jardín Botánico, Reserva Winkler. Lo que actualmente se conoce como arquitectura típica de Frutillar, fueron viviendas elaboradas en aserraderos lo- cales, entregadas al propietario como un KIT prefabricado. El comprador elegía el modelo de catálogos llegados desde el Viejo Continente. Cuando recibía el material aserrado, el dueño organizaba una fiesta con los vecinos que le ayuda- ban a levantarla. Este entorno cultural, caracterizado por un armonioso diálogo entre ciudad y naturaleza, marcó el entendimiento que Edwin Weil profesó de la arquitectura. En 1941, cuando entró a estudiar en la Universidad de Chile, llegaba de un activo laboratorio de urbanismo con participación ciudadana. La Capital y la Escuela de Plaza Ercilla, le permitieron poner esa experiencia en un contexto nacional e internacional. Por esa época, el país se recuperaba del gran terremoto de Chillán (1939) y el mundo se sacudía con los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. En 1942 fue testigo de la promulgación de la ley que creó el Colegio de Arquitectos y, en 1944, la que creó la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile. Dos años después, en 1946, sus compañeros lograron imponer un nuevo Plan de Estudios que seguía el principio educativo de la BAUHAUS: aprender construyendo, lo mismo que él había hecho en el taller mecánico de su padre. A finales de 1946, titulado y con planes de casarse con una santiaguina, buscó trabajo en la capital. Su profesor guía, don Juan Martínez Gutiérrez, le consiguió la entre- vista para una vacante en la Dirección de Arquitectura. Al día siguiente se puso a trabajar en el MOP, la institución a la que perteneció por 50 años. Uno de sus primeros encargos vino directamente de la Presidencia de la Repú- blica. Había asumido recién Gabriel González Videla, joven presidente que tenía un ambicioso plan para modernizar la provincia de Coquimbo. De la noche a la mañana llegó una tarea urgente a la oficina. Se necesitaba, para el día siguiente, un proyecto del nuevo edificio de la Intendencia. Reconociendo la oportunidad, Edwin Weil se anotó con el encargo. Trasnochó y al otro día presentó los planos y una perspectiva acuarelada al Mandatario. Le asignaron el proyecto convirtiéndose en el co-autor, más joven, del Plan Serena. Luego, asumió una jefatura. Desde esa po-

sición, diseñó y gestionó la infraestructura deportiva que demandó la organización del Mundial de Fútbol y supervisó la elaboración del primer Plano Regulador Metropolitano de Santiago PRMS, desarrollado por los urbanistas Juan Honold y Juan Parrochia. En este primer período de su carrera profesional, tuvo oficina privada con su amigo Mario Recordon y su esposa Graciana Parodi. Ganaron numerosos concursos públicos, entre ellos: el Internado Universitario de Concepción (1947); el Banco Central de Osorno (1952); el Gimnasio Sokol de Punta Arenas (1955), la Hostería de Frutillar (1957) y la Municipalidad de Osorno (1958). Construyeron vivien- das particulares para clientes en Santiago y en el sur. El terremoto de Valdivia (1960) puso a prueba la filosofía del “menos es más”. Con los cálculos estructurales de Graciana Parodi, habían diseñado edificios de estructuras flexibles que respondieron perfectamente a los esfuerzos del cataclismo. En medio de la contingencia por el terremoto y el mun- dial, enfermó don Jorge Risopatrón que ejercía el cargo de Director Nacional de Arquitectura. Para reemplazarlo, el Mandatario pidió ternas. En todas figuraba Edwin Weil. Se produjo entonces algo poco habitual en la política nacional: Un funcionario de carrera, por sus méritos, pudo acceder a un puesto de exclusiva confianza del Presidente de la República. Entre 1961 y 2000 llegó a ejercer el cargo de Director Nacional, en el Ministerio de Obras Públicas, bajo cinco administraciones diferentes. EL CONCURSO ES UNA MINGA Hasta 1981, cuando el Colegio de Arquitectos se convirtió en Asociación Gremial, existía una relación formal entre la Dirección de Arquitectura y la institución profesional. La ley asignaba al Colegio la responsabilidad de velar por el comportamiento ético de sus integrantes y por el desarrollo de las prácticas correctas de la profesión. Una de esas prácticas eran los concursos de arquitectura. Para Edwin Weil, que participó en varios y que fue jurado en muchos, el concurso era una tradición emparentada con la minga chilota. La comunidad se reunía a celebrar la profesión en pos de un bien superior. Se trataba de un ejercicio sensato que demostraba el compromiso de los arquitectos con el destino de la nación. Afirmaba que “tan importante como la solución que escogía el jurado, era el conjunto de alternativas que concurrían al llamado”. Era de la opinión que el proyecto escogido debía incorporar, en lo posible, todos los buenos aportes que se habían hecho en el proceso. Lamentó que, al transformar la institución del concurso en un trámite administrativo para asignar contratos de servicios, perdiera el país. La ausencia de ese espacio profesional colegiado ha contribuido, por ejemplo, al desarrollo de prácticas excesivamente burocráticas, las que se conocen como “permisología”. HIJO ILUSTRE Hacia 1956, cuando se celebró el Centenario de la ciudad, la costanera de Frutillar estaba consolidada con elegantes residencias particulares y un completo equipamiento cívico. Las familias que habitaban en primera línea, culti- vaban hermosos jardines y se ocupaban de la playa frente a ellos. La única infraestructura turística era el muelle de los Almacenes Richter donde atracaba el Santa Rosa

Q Plan Micro Regional de Santiago, 1964. Este plan fue elaborado

por Juan Honold y Juan Parrochia,

quienes, a su vez, se inspiraron en la tesis de título de Honold, Pastor Correa y Jorge Martínez de la Facultad

de Arquitectura de la Universidad de Chile. Edwin Weil fue el director de Arquitectura del

Ministerio de Obras Públicas durante el desarrollo de este plan.

A finales de 1946 buscó trabajo en la capital. Su profesor guía, don Juan Martínez Gutiérrez, le consiguió la entrevista para una vacante en la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas. Al día siguiente se puso a trabajar en el MOP, la institución a la que perteneció por 50 años.

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