Magnetízate - #20 Noviembre - Interna

Agradecer lo difícil no significa negar el dolor ni fingir que todo está bien. No se trata de positivismo tóxico, sino de mirar la vida con más profundidad desde un lugar que fomente el crecimiento personal. De poder reconocer que aunque algo duela, también puede estar enseñándonos algo importante. Es acompañarnos desde un lugar más compasivo, más humano, sin forzar la sonrisa, pero con la certeza de que incluso eso que no entendemos ahora tiene un propósito. Cuando practicas la gratitud en medio del caos, todo empieza a cambiar. Los problemas no desaparecen, pero tu forma de enfrentarlos sí. Dejas de sentir que el mundo se derrumba cada vez que algo sale mal, y empiezas a ver las dificultades como oportunidades para crecer, sanar o mirar distinto.

Agradecer también lo difícil es una forma de confiar en la vida. De aceptar que no todo tiene que ser perfecto para tener valor. Porque a veces, lo que más duele, es justo lo que más nos transforma. Y con el tiempo, aprendes a decir “gracias” incluso por eso, sabiendo que cada paso, incluso los más duros, te está acercando a una versión más consciente, más fuerte y más libre de ti.

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