Todos los recintos se encuentran relacionados entre sí por lo que habitualmente nombramos como pasillos, y que en este caso orientan su función a lo más profundo de esta vida en comunidad, al ser nombrados como claustros . Lo esencial es que se constituye como un espacio habitable orientado en la oración. En el edificio-convento transcurre la vida completa de las monjas del Carmelo. Para ellas, el día es en oración. Su vida es una oración. El despertar, trabajar, trasladarse, comer, las necesidades cotidianas, cocinar, recrearse, todo acontece en oración. Los hitos Este edificio-orante, localizado dentro de un lugar, reconoce hitos físicos: el sol, el cielo, el valle, cuales quedan vinculados en los ritmos cotidianos de la oración-vida de las monjas.
Todas las celdas se orientan en igualdad –otro hito–, frente al sol, para la oración óptima. Emplazadas sobre la ladera, vinculadas por rampas, disimulando al pie las diferencias de nivel, de forma que nuevamente queden ubicadas en igualdad. La rampa se transforma en lugar de oración cuando se realizan procesiones. Los talleres son el lugar de la oración en trabajo, en silenciosa labor. Los muros entonces quedan inconclusos y unen en el aislamiento, cerrando los vértices entre cada taller y contra el cielo con cristales que vinculan visualmente cada sala. Se iluminan con el sol del norte, reflejando la luz en muros lámparas, todos en igualdad. Las ventanas, anudadas con el cielo o el suelo, limitadas en el entorno.
ELEVACIÓN PONIENTE
CORTE ELEVACIÓN A-A
CORTE G-G
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