Revista AOA_08

Publicidad de la época.

Sin embargo, no es un fenómeno que se radicalice violentamente en la arquitectura industrial de finales del siglo 19, más bien requiere de un cierto periodo de adecuación espacial de los referentes clásicos a las nuevas técnicas y materiales 2 , de una transición de los estilos académicos a los prototipos industriales como referentes válidos. Así lo observaría el propio Mies con relación a la arquitectura industrial del nuevo siglo, “se trataba del verdadero motor de la época con aportaciones completamente nuevas tanto en el dominio de los materiales como con los procedimientos; era un verdadero trastorno de nuestras concepciones tradicionales 3 ” . En este periodo -no exento de confusión y contradicción para la arquitectura frente a las nuevas realidades- define su perfil este ingeniero moderno capaz de llevar el problema de la estructura hacia el cálculo científico, inaugurando una nueva etapa para la arquitectura. La especialidad dividirá el conocimiento disciplinar y el cálculo estructural, la construcción y la arquitectura serán los campos donde se desarrollen las ideas. En Chile, las primeras décadas post Segunda Guerra Mundial son prósperas en materia de industrialización. La arquitectura moderna se ha posicionado tempranamente, desde finales de los años 30, en ámbitos universitarios, obras específicas y luego también en obras de infraestructura impulsadas por el Estado, como puentes, viaductos, estaciones ferroviarias y redes de servicios. Sin embargo, el proceso de modernización de la arquitectura industrial se muestra más lento y tardío con respecto a Europa o Norteamérica. La creación de la Corporación de Fomento a la Producción (CORFO), en 1939, marca el despegue organizado de la industria en Chile, renovando no sólo ese primer impulso de modernidad de fines del siglo 19 -reflejado en la arquitectura metálica industrial, prácticamente importada-, sino también apoyando el ingreso de maquinarias y formación técnica especializada. La producción industrial muestra directa relación con la expansión y poblamiento del territorio (el tendido ferroviario es protagónico), así como con el crecimiento urbano de las ciudades. En el caso de Santiago, hasta los años 70 destacan consolidados desarrollos de carácter fabril, básicamente sobre cordones hacia el

sur -el eje Vicuña Mackena, Cerrillos y Maipú-, conformando un importante tejido urbano de viviendas asociado a los barrios industriales. Junto a la actividad minera, ya en la década del 40 la industria de la madera, los hilados y los tejidos 4 constituyen importantes frentes de desarrollo. Así, en el área textil se imponen varias fábricas, como Paños Bellavista Tomé, Bío-Bío en Concepción, o Hermanos Yarur, instalada en 1937 y dotada con moderna maquinaria, especialmente traída desde Estados Unidos, pensando en satisfacer la demanda interna. Frente al discurso conocido y construido, más bien autónomamente, de la modernidad arquitectónica en el país, donde el rol de la obra singular se impone por su simplicidad, belleza plástica y calidad arquitectónica tanto en viviendas como en obras de otra escala pública, se construye una segunda mirada que entra en sintonía con otra modernidad, asociada a la producción y a variables multidisciplinares, donde destacarán las ingenierías, construcción y planificación. En la conformación de una panorámica de la arquitectura industrial moderna en Chile sobresale un reducido grupo de arquitectos que se desarrollan en el área, así como importantes equipos de ingenieros que han dado forma a la modernidad. Cabe mencionar que esta última línea de investigación parece pendiente en la historiografía y crítica moderna nacional, específicamente desde un orden arquitectónico. Oreste Depetris 5 Hijo de inmigrantes italianos y croatas, nace en Punta Arenas en 1911 y a los 16 años es enviado a estudiar a la capital, con gran esfuerzo económico por parte de su familia. Tras un breve paso por la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Chile, desarrolla su carrera y se titula como arquitecto en la Universidad Católica, en 1937. Contemporáneo a otros destacados arquitectos internacionales en la prefabricación y en el uso del hormigón -como Miguel Fisac 6 y Nervi-, desde sus inicios profesionales y hasta los años 80 acumularía un extenso currículum de obras.

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