Revista AOA_08

- EB: En su obra hay marcadas diferencias entre el enfoque de los edificios altos y los bajos. ¿A qué responde? En los edificios altos lo más importante es la forma, el perfil, la estructura y la seguridad, por supuesto. Nosotros buscamos dar con formas elegantes, con edificios que sean eficientes y seguros. El boceto completo responde entonces a eso. “Siempre me han producido fascinación los edificios altos, con su estética y sus requerimientos tecnológicos, pero también con su capacidad de simbolizar las aspiraciones de una comunidad entera: son algo así como un tótem o un obelisco, se convierten en formas iconográficas, en un símbolo, en algo que es mucho más que el edificio mismo. La forma, el carácter, la piel del edificio son muy importantes para la manera de acercarnos a la obra. Los edificios de Shangai, por ejemplo, intentan formar un tipo de arquitectura iconográfica, no son sólo otro nuevo edificio más de oficinas. Lo mismo pasó cuando estábamos haciendo el Banco de China: ya no es el edificio más alto del mundo, pero probablemente sigue siendo uno de los más recordados. Eso es lo que intentamos con los edificios altos, hacerlos emblemáticos. “Los edificios bajos son diferentes porque están íntimamente relacionados con su entorno y con otros edificios. Las construcciones pequeñas, en particular las que hemos estado haciendo relacionadas con cultura -como bibliotecas o edificios científicos-, son también una oportunidad de enfrentar la obra de una manera más plástica. Nos dan más libertad para explorar y experimentar nuevas ideas, usando geometrías similares pero de una forma diferente. Se disfruta mucho con ellos. “Cuando comenzamos un proyecto tenemos en mente que el edificio llegue a jugar un papel importante dentro de la comunidad, buscamos que ayude a desarrollar un área más allá del edificio mismo. Lo que hicimos en la Biblioteca de Guanajuato en México es un buen ejemplo, porque la plaza que está afuera es casi tan importante como el edificio: es muy relevante que un edificio pueda disfrutarse desde el exterior”. - EB: En su arquitectura los Pei se han hecho famosos por la geometría a base de triángulos. La obra primitiva fue la ampliación de la National Gallery; luego la pirámide vidriada del Louvre y también el edificio del Banco de China. Hay quienes dicen trabajar al 'estilo Pei' porque usan triángulos… ¿Es algo consciente, intencionado o simplemente se ha dado así? Nadie podría decir que los triángulos son invento nuestro. Para mi padre la geometría fue un descubrimiento al que llegó estudiando muchísimo y lo llevó a exploraciones más profundas sobre los triángulos. En la National Gallery se pueden ver inmediatamente las consecuencias de eso: las formas triangulares hacen que el edificio sea más interesante. Desde ese proyecto, él comenzó a explorar otras propiedades de los triángulos, como la tridimensionalidad. En el caso de la pirámide del Louvre, la idea fue multiplicar las vistas con elementos que compusieran una forma dinámica y accidental. Pero diría que tanto él como yo basamos nuestro trabajo no sólo en triángulos, sino más bien en las propiedas inherentes de lo visual. “Todos piensan que los triángulos nos identifican porque la forma en que los hemos tratado los hace muy recordables. También está su estructura, pues se trata de una forma, aunque estable, muy complicada de resolver geométricamente hablando. Lo fascinante es diseñar con ellos, pero reformulando… Sí, creo que los triángulos son un tópico para nosotros, pero sin duda no son la única forma en que resolvemos nuestros proyectos”.

“Me siento cómodo trabajando con otras culturas, me siento mucho más culto”. Sandi Pei es vicepresidente para el Consejo Internacional del MoMA de Nueva York.

131

Made with FlippingBook Ebook Creator