Recuerdos del Antumalal Por Miguel Eyquem
Elton era un gran plástico que tuvo muy pocas oportunidades de desarrollar su habilidad. Una mano suelta, libre, de líneas finas. Tenía sensibilidad de línea; era capaz de inscribirse en la naturaleza sin perderse, como un “Art Nouveau”, pero en una nueva abstracción. El caso de Antumalal se originó en estas virtudes de Elton por un inmigrante europeo que deseaba montar un hotel en un lugar que poseyera algo de la montaña alpina de su patria, Checoslovaquia. Cuando Pollak quiso realizar su hotel, decidió algo inaudito para la zona: una construcción de hormigón. Elton había comenzado su colaboración con el ingeniero Joaquín Gandarillas para montar una industria de prefabricación y manteníamos una oficina compartida. Cuando Pollak vino con la idea de que la construcción no tocara ningún árbol, me tocó estudiar el primer anteproyecto: una serie de pequeños pabellones de madera, ubicados entre los árboles y unidos por pasarelas que ojalá no tocaran el suelo de humus natural. Un partido que nos gustaba mucho. Nos dijo: “Ustedes no son hoteleros. ¿Cómo voy a servir tus pasarelas con este clima? Se necesita un cuerpo compacto”. “¿Qué haremos para sortear los árboles?”, preguntamos. “Jorge tiene que venir conmigo y lo dibujamos en el terreno midiendo”, resolvió.
Jorge volvió con su rayado, señalando los árboles sagrados y menos sagrados, con sus intervalos y las pendientes a ojo. La idea inicial estaba ahí, con un partido claro; las dimensiones también estaban. Había que convertirla en arquitectura. Estudiar su construcción, los detalles de diseño y discutir cada paso entre nosotros. Pollak fue un factor fundamental por su ingenio y valentía para enfrentar los problemas. Dimensionó el espíritu de la empresa con proposiciones osadas y nada fáciles de realizar. Por ejemplo, pidió colocar los vidrios más grandes que existían en Chile (en 1948), sin asustarse porque el traslado era por camino de tierra, tren hasta Villarrica y barcos de los FF.CC. hasta Pucón. Los dormitorios fueron resultado de un largo estudio de dimensiones para convertirlos en salas de estar, de mucho confort. El living principal inflexionado se hizo para rodear un árbol intocable, resultando el hotel como una colección de livings. En este espíritu de logros, el proyecto es un ejemplo de una pequeña unidad realizada por piezas o “elementos” unitarios de tamaño máximo: los vidrios, los troncos de árbol partidos por la mitad, unos gruesos tablones, una chimenea resultante de un desplazamiento de muros. Un muro que se divide y se raja.
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