Por calle Alonso de Ovalle se proyectó un volumen de la misma altura de los edificios existentes de la Caja, prolongando la fachada existente. Esta fachada remata en la esquina con calle San Ignacio, con un volumen en volado de tres pisos de altura, el cual retorna por sobre el cuerpo de tres pisos de calle San Ignacio. Este volumen en volado, de superficies planas, forma un pórtico de triple altura, que libera la esquina en sus primeros pisos y forma un espacio urbano equivalente al atrio de la iglesia San Ignacio. La casa “neogótica” de la esquina queda incorporada en el espacio de triple altura del pórtico.
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