Revista AOA_03

“Modernidad, Naturaleza y Prefabricación”

Texto: Federico Prieto Schaeffer. Arquitecto P.U.C. Candidato a Doctor ETSAB-Barcelona. Socio Estudio Valdés Arquitectos.

Intuición natural

En 1948, ocho años después de titularse de Arquitecto de la Universidad Católica de Chile, Jorge Elton se enfrenta con un gran desafío: proyectar y luego construir un hotel en un territorio remoto y de difícil acceso en el sur de Chile, experimentando en una localización extrema. El resultado sería el Hotel Antumalal, en el Lago Villarrica, una obra precursora en la interpretación local de los principios del movimiento moderno y caracterizada por su impronta con una profunda comprensión de la naturaleza. Hombre y arquitecto integraron en Jorge Elton un espíritu de aventura marcado por un carácter alegre y cercano con sus colaboradores y con sus clientes. Quienes lo conocieron recuerdan su “saber vivir”, el ver en las dificultades oportunidades de cambios y su gran intuición que, lejos de una improvisación informal, daba cuenta de gran sensibilidad e “inteligencia respecto del uso de las cosas”, manifiesta el arquitecto Miguel Eyquem, coautor del Hotel Antumalal. “Jorge poseía la intuición de la elegancia, una sensibilidad que le hermanaba con las leyes naturales, lo que en la antigüedad -en Grecia- se llamaba sensibilidad a la inteligencia de las cosas, del instante. De este modo, Jorge seguía las leyes en acción: del movimiento, sin forzarlas, adaptándose, jugando con ellas, intuyendo su curso, inmerso en el fenómeno …” Arquitectura y naturaleza se conjugaban en la obra de Elton, mediante una “comunicación intuitiva y directa”, dice Eyquem. Sus conocimientos de botánica y su innata sensibilidad hacia la materia, le permitieron desarrollar una obra que no confronta ni tampoco se integra con el paisaje. Simplemente dialogan, se comprenden. “Cuando se tiene la sensibilidad que Jorge tenía por la naturaleza, no es necesario buscar hacer interactuar la arquitectura con el paisaje, sino que es algo que viene integrado desde el principio.” explica Mario Pérez de Arce. Pero su trabajo fue más allá de ese trato directo con el paisaje. Fue también atrevido en el uso de nuevos materiales -cristales, hormigón y prefabricados- dando cuenta de una singular sensibilidad por la materia. Tal como señala Eyquem, “era un conocedor del material que trata, con los cinco sentidos, como un escultor, con el cuerpo entero, con la materia que trabaja. La conoce por fuera y por dentro. Sabe de qué es capaz, qué trabajo se le puede exigir, lo “siente”; también sabe cómo protegerla, hacerla durar. Son estas virtudes las que le permiten dimensionar, encontrar las verdaderas proporciones, saber cómo y dónde.” Elton fue parte de la generación que en los años 50’ y 60’ dieron los primeros pasos hacia una arquitectura contemporánea con un sello local, descubridores y experimentadores de nuevos materiales como base de la experimentación. Él estuvo entre los más entusiastas de las nuevas posibilidades del hormigón, el acero y la madera, y fue así como su obra dejó huella.

Jorge Elton. Hotel Antumalal en obra gruesa.

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