Revista AOA_03

Su localización en un punto neurálgico de la capital y el hecho que el programa se defina por departamentos para habitación, hicieron responder con un volumen prismático recto, cuyo lado mayor está enfrentando la calle San Isidro, presentando así, hacia la Alameda, un delgado frente que arranca de una placa comercial en su base. La concepción del proyecto arranca desde la premisa “a mayor escala, mayor abstracción volumétrica”. La ausencia de gestos volumétricos -voladizos, retranqueos y cambios de plomo importantes- o de tratamientos de colores o materiales aplicados a las caras del volumen, expresan la intención de pureza, para lograr que esa primera mirada esté desprovista de detalles que la distorsionen. Sin embargo, también la mirada cercana, especialmente desde la calle de San Isidro, descubre una textura de elementos menores que dan cuenta de la escala doméstica -loggias, balcones, barandas, palillajes de fenestración- a partir de la placa comercial. El edificio cae a plomo sobre la línea de edificación conservando la fachada continua por la calle San Isidro, retirándose levemente y abriéndose en ángulo por la Alameda, enfatizando la situación neta de esquina en toda su altura. Un fuerte muro cerrado y revestido en granito completa la composición de la fachada por Alameda, despejando la esquina y replegándose contra el medianero del edificio vecino. La altura de 15 M de este muro está referida a la altura del edificio de la Biblioteca Nacional.

57

Made with FlippingBook Ebook Creator