La historia del Esquí en Chile se encuentra ligada a la ruta ferroviaria que conectó la ciudad de Los Andes con Mendoza a través de este paso fronterizo. Inaugurado en 1910, no sólo permitió el paso de mercancías y pasajeros, sino que también fue ocupado como andarivel por los primeros esquiadores, quienes se alojaban en una de las primeras versiones del Hotel Portillo. Desde 1937 empezó a rondar la idea de construir un hotel de mayor tamaño, tras una excursión del propio Martín Lira a la Laguna del Inca. El arquitecto quedó maravillado con el paisaje y sus posibilidades, ya que en ese entonces sólo existían acomodaciones para ocho personas en un refugio distante. Martín Lira y el ingeniero Daniel Amenábar emprendieron el desafío de hacer un proyecto y conseguir los recursos para la realización del hotel. Las dificultades no eran sólo económicas sino también logísticas, ya que el Trasandino sufría interrupciones y el otro acceso era una huella de tierra. Tras reunirse con Juan Lagarrigue, director de Ferrocarriles del Estado, Amenábar logró comprometer el apoyo de esa empresa al proyecto. Se acordaron 30 días para desarrollarlo junto con su aprobación final. Debido a la premura se sumaron los arquitectos Jorge Ugarte y Edmundo Vergara, quienes junto con Lira desarrollaron el proyecto. El financiamiento se logró a través de la constitución de la sociedad anónima llamada Hoteles de Cordillera S.A., donde Ferrocarriles del Estado y la CORFO poseían el 70% de las acciones, quedando el 30% en manos privadas. Las obras comenzaron el año 1941, a cargo de Daniel Amenábar, y dos años más tarde se entregaba la primera etapa. Sin embargo, la obra demoró muchísimo en ser concluida. El difícil acceso y la Segunda Guerra Mundial mermaron en gran medida las visitas de pasajeros internacionales con las cuales se financiaba parte de la construcción. La obra fue finalizada bajo la dirección de la CORFO en 1949.
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