Revista AOA_07

-EB: ¿Siente que el trabajo de artista le ayuda en el trabajo de arquitectura y viceversa, o son dos áreas separadas por completo? - Ayuda en el sentido de que imaginas las cosas, las ves construidas. - YB: ¿Cuál fue el primer cuadro que lo hizo sentirse pintor? - Cuando yo viajaba de estudiante hacía dibujos de estudiante y pintaba también así. Pero en España, cuando me estaba volviendo ya a Buenos Aires, pinté el cuarto de una pensión en Sevilla. Era una figuración, estaba la ropa, la cama, pero todo distinto. Es el primer cuadro que siento que no es el de un estudiante

sino de un pintor. Hasta hoy lo tengo colgado en mi casa. - RL: ¿Y la primera obra que lo hizo sentir arquitecto?

- Durante mi viaje de egresado a Italia pasaron dos años y medio en que nunca dibujé un plano. Al volver a Buenos Aires me dicen de un concurso para construir la Cámara de la Construcción, y lo ganamos. Esa fue mi primera obra de arquitectura, un edificio muy bueno que quedó fagocitado por una villa, un ‘masacote’ lindísimo abandonado desde hace 20 años.

El croquis y el Banco de Londres

- YB: Dejando fuera a Niemeyer, una de las obras paradigmáticas de la segunda mitad del siglo XX es el Banco de Londres. En la época en que se hacía Brutalismo, esta obra es tan original, de estilo tan distinto al que usaban otros grandes arquitectos. ¿Cuál fue la concepción aquí? - La idea estuvo muy marcada por la exigencia de respetar la altura reglamentaria. Todo lo privado –las oficinas, el comedor del directorio- está arriba, están los tres pisos de las oficinas colgadas. Y el sector público está apoyado en las columnas, es una planta baja que está levantada del subsuelo, que también era público, y los dos entrepisos que son las dos ‘tiras’ que se conectaban con la circulación de empleados. La circulación pública es un cilindro.

119

Made with FlippingBook - Online magazine maker