Edificio Lota 2589 Providencia, Santiago, Chile Gustavo Krefft H. y Sergio Araya 1971 Fotografía: Joaquín Velasco
Pocas veces nos detenemos a analizar la obra de arquitectos que, pese a la calidad de su producción, no han sido abordados por los críticos, y como consecuencia, sus obras han quedado fuera de los libros y las revistas especializadas que abarcan el estudio del periodo en que se desarrolló la modernidad en Chile. Dentro de esta etapa destacada de la historia de la arquitectura nacional, la obra arquitectónica de Gustavo Krefft H. permanece desapercibida, casi imperceptible, y merece ser destacada, a partir de sus logros y aun, a pesar de sus limitaciones. Lejos de ser una figura paradigmática o un pionero, Gustavo Krefft H. fue un hombre de oficio y consecuente con su obra. Sin duda talentoso, dentro de la construcción historiográfica nacional podría ser considerado como un representante más en el camino hacia la maduración de las ideas y conceptos que planteaba la modernidad con respecto al tema de la vivienda colectiva. Ésta se expresaba principalmente, en la búsqueda de nuevas tipologías de edificios que fueran flexibles, asoleados y aireados. Además que establecieran una relación directa con las áreas verdes, intentando a través de la arquitectura realizar el paradigma moderno de otorgar una mejor calidad de vida. Aspectos formativos El contexto que rodea la formación de Gustavo Krefft H. como arquitecto se produce en un momento -que con cierta distancia histórica- podría ser catalogado de privilegiado dentro del S.XX en Chile, por los acontecimientos que acompañan sus años como estudiante y la primera etapa de su carrera profesional. Sus estudios los realiza íntegramente en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica de Chile entre los años 1942 y 1948. Años en que transcurren no pocos sucesos significativos en la materialización de las ideas que planteaba
la Arquitectura Moderna: el proceso de las reformas universitarias en las dos principales Escuelas, la creación de la filial chilena de los CIAM y, la aparición de un verdadero proyecto editorial nacional, relevante en la propagación y difusión de las ideas que planteaba la modernidad, la revista Arquitectura y Construcción (1945-1950). La formación de Krefft en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica estaría marcada en esos años, por los cambios curriculares, proceso iniciado en 1945 y materializado en su totalidad al inicio del decanato de Sergio Larraín García-Moreno en 1952. La Escuela en que estudia Krefft se encontraba en un periodo de ambigüedad producto de un plan de estudio obsoleto, defendido por un grupo conservador de profesores cercanos al Beaux-Arts, y la irrupción, cada vez más significativa en la Escuela, de un grupo de jóvenes profesores-arquitectos comprometidos con los ideales que planteaba la nueva arquitectura. Son los arquitectos de un ciclo académico completo anterior a Krefft, es decir aquellos que se titulan en los primeros años de la década de 1940, los que provocarían los cambios y concretarían la reforma. Ahí convergen nombres tan significativos e influyentes como Alberto Cruz C, Emilio Duhart, Mario Pérez de Arce L., Alberto Piwonka, Jorge Elton A., y Patricio Schmidt N. entre otros. Entre 1942 y 1948, gran parte de ellos ya estaban plenamente incorporados como docentes en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica: Alberto Cruz C. y Alberto Piwonka en el curso de plástica o composición pre-arquitectónica, Patricio Schmidt N. en construcción, y Emilio Duhart y Mario Pérez de Arce L. acompañaban a Sergio Larraín en los cursos de Taller. Gustavo Krefft H. vive ese proceso como estudiante y espectador, junto a sus compañeros de generación: Ignacio Covarrubias, Enrique Siefer, Eduardo Cuevas, Hugo Errázuriz y Roberto De Ferrari con quien, posteriormente, desarrollaría gran parte de su carrera profesional.
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