EH3963 TAMPS 19SEP2025 WA

8/NUEVO LEÓN

el horizonte

Fin de semana del 19 al 21 septiembre de 2025

‘Refuerza Fuerza Civil la seguridad en el transporte público de NL’: Samuel García

PRESENTA ETAPA FINAL DE PROYECTO ‘Capullos, mi misión de vida’: Mariana La titular de Amar a Nuevo León, Mariana Rodríguez, presentó la etapa final del proyecto Capullos Renace, enfocada en Evaluación y Diagnóstico para brindar un espacio seguro y digno a niños y adolescentes. Destacó que el proyecto es su misión de vida, y que cada espacio renovado buscará que los menores se sientan valorados y protegidos.

ESMERALDA VALDEZ Y DAVID CÁZARES El Horizonte

El reto de movilidad en Nuevo León también implica que las rutas de trans- porte público sean más seguras, para lograrlo, el gobierno estatal implemen- tó un operativo de vigilancia con el que han logrado 180 detenciones, de acuer- do con la Unidad Especializada de Transportes de Fuerza Civil. El anuncio se realizó durante la en- trega de 14 nuevos camiones para la ruta 99-Tamaulipas, en la que estuvo presen- te el gobernador Samuel García, quien destacó la nueva estrategia de seguri- dad, que incluye a policías supervisan- do el transporte público.“Elementos se están subiendo a los vagones del metro y a los camiones para que haya mucha seguridad”, dijo el gobernador.

INFORMAN SOBRE REFUERZO Samuel García, gobernador de Nuevo León, informó que 150 elementos de Fuerza Civil vigilan rutas urbanas, Transmetro, Metrorrey y Ecovía

Además el gobernador señaló que los gobiernos anteriores “dejaron morir” a la Fuerza Civil, dejando 3,000 policías y pésimas condiciones. También desta-

có el crecimiento de la Fuerza Civil, que hoy suman 6,000 y se espera llegar a 7,000 con la graduación de 1,000 cade- tes, y la creación de una división aérea.

RECUERDO MUY BIEN QUE ERA EL MES DE OCTUBRE DE 1969 cuando mi madre, doña Ma. Guadalupe Rivera Márquez (doña Lupita), acudió a recoger la boleta de calificaciones con mi maestro de sexto grado, el profesor Alfredo Ayala Sierra, en la Escuela Primaria Federal “General Juan Álvarez”, ubicada en la colonia Esmeralda de la ciudad de Guadalupe, Nuevo León. En dicha institución educativa, además de ser nuestro profesor, nos entrenaba en el deporte del volibol. Era buenísimo para esto. Sin duda alguna, era un excelente maestro. U na de sus “tácticas educativas” preferidas era la siguiente: cu- ando te cuestionaba y te equiv- ocabas, eras merecedor de un Crónica: los papás de ayer y los papás de hoy en materia educativa. Pasando por el sitem en NL

ENTRE PROFES Y POLÍTICA POR ARMANDO DE LA ROSA COLUMNA

a la hora que puedan llegar, no importan- do que sea demasiado tarde; que sus tra- bajos y tareas se revisen cuando los pue- dan llevar sus chiquitines; que se les en- tregue a los hijos al salir, no importando la hora; que se reciba a los varones sin im- portar el tipo, tinte o largo del pelo, inclu- so; que sus papás no aporten cuotas para el mantenimiento del edificio escolar; que se incluyan a los grupos regulares a los ni- ños con algún tipo de “barrera de apren- dizaje y/o conducta” (lo cual también está súper bien), etcétera. Como dicen por ahí: generaciones de cristal. Por otro lado, para cerrar esta narrati- va, resulta que el Sindicato Independi- ente de Trabajadores de la Educación en Nuevo León (SITEM), que lidera Jesús “Chucho” Ortiz, aún no es reconocido ofi- cialmente por las autoridades educativas y del trabajo estatales, muy a pesar de que ha mostrado su Toma de Nota expedida por el Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje oportunamente. ¿Razones? Se desconocen aún. Ya hubo una intentona de “cerrar y to- mar la SE” por parte de los integrantes afi- liados a este organismo sindical y, al pare- cer, para el doctor Paura no han sido sufi- cientes sus cartas credenciales. Ojalá que ninguno de los afiliados a este sindicato fallezca, porque ahora sí que se armará un broncón de pronósticos reservados. El “Chucho” Ortiz —nos comentan—muy pronto se hará presente en esta comuni- dad regia con algunas de sus “Chuche- rías”. ¿Le asiste la razón? Así las cosas. La verdad como es, se te- nía que decir y se dijo. Hasta la próxima.

ser golpeado en las sentaderas con el cin- to de lona. Así que, ¿cuándo se te iba a ol- vidar el uniforme? ¡Ah, qué tiempos aquellos! Donde los maestros eran tan dedicados y entrega- dos a su cátedra. Por citar algunos: Rober- to Zarazúa Rocha, Cesáreo Garma López, Ramón Rivera Sosa, Gustavo y Óscar Gar- za Guajardo, Ramiro Zarazúa Salazar, Gri- selda Ruiz de Ramos, Cristina Limas Cana- les, Herlinda García López, Sergio Hernán- dez Cantú, etcétera, etcétera. Nos inculca- ron verdaderos códigos de ética. Tiempos difíciles… y alumnos muy difíciles. A ver, no estoy justificando ni hacien- do valer el viejo adagio griego que dice: “La letra con sangre entra”. No son los gol- pes necesarios para una buena enseñan- za, sino que el tiempo histórico del que es- tamos hablando data de una época donde la juventud mundial, y en especial la mexi- cana, estaba dando un despertar en la moda y en su proceder. Recordemos que, al final de los sesen- ta, se dio el movimiento de Tlatelolco, y, de igual forma, a inicios de los setenta (ju- nio de 1971), se gestó el gran movimien- to estudiantil local donde los alumnos de la Universidad de Nuevo León lograron “su autonomía”. Pasaría a ser la UANL. Por ello ratificamos: tiempos difíciles. Por eso, los papás de aquella época le dieron toda “la confianza a los maestros”. Considero que esta fue la razón. Los padres de familia de hoy, en la ma- yoría de los casos (al igual que el gobier- no), desean que “les cuidemos a sus lindas y hermosas criaturas”; que los traten como a los pétalos de rosas (lo cual está per- fectamente bien); que no les suba el volu- men de la voz; que recibamos a sus niños

obedece. Además, avíseme si algo malo llega a hacer y me lo arreglo en casa”. Por mí, ni se detenga; arrímele “unas buenas” para que entienda. ¡Sópatelas! ¿Así o más claro? ¿Cuándo te ibas a portar mal? ¡NUNCA! La educación secundaria, por fortuna, la cursé en la Secundaria Federal número 4 “Reforma”, ubicada a una cuadra al nor- te de la famosa “Y”. Era un excelentísimo plantel educativo donde los grupos osci- laban entre los 55 y 60 estudiantes. Este episodio ocurrió entre 1970 y 1973. Ahí aprendías porque aprendías. Una discipli- na casi, casi militar. El uniforme de los varones era pantalón y camisa caqui, con cinto de lona militar; la corbata negra, con juego de zapatos del mismo color y bien lustrados. Los lunes era obligación llevar la cuartelera para los honores a la bandera. Pobrecito aquel que no llevara el uniforme reglamentario: era presa de pasar por “la valla”, que consis- tía en pasar entre dos columnas de niños y

“coscorrón”. Incluso, cuando cometías un error jugando al “voli”, te “cepillaba la ca- becita” con uno bien tronadito. Así que te aplicabas porque te aplicabas. Y no había con que: “Mamá, el profe me dio un coscorrón”, porque te iba peor. Volviendo al punto de la entrega de la boleta, mi madre, al pedir licencia para entrar al salón de clases y al verla de pie junto al profe Alfredo, me dio un escalo- frío de esos que sientes cuando ves una “peli” intensa de terror, y me dije: “Ay, nanita, ya llegó mi “jefa”, a ver qué le dice el profe de mí”. Sin embargo, el pe- queño diálogo fue muy escueto; no obs- tante, no he podido olvidar el comenta- rio con el que cerró su participación mi mami Lupita: “Ahí se lo encargo, profe, y hágame el favor de estirarle las orejas a este muchacho si se porta mal y no lo

ARMANDO DE LA ROSA: Es maestro con 45 años de función docente en escuelas públicas, egresa- do de la Normal Miguel F. Martínez y la ENSE en NL. Licenciado en Derecho y Máster en Educaciòn Superior por la UHA y en Derecho Electoral por la UANL. Ex Representante de Partido Político ante la Comisión Estatal Electoral en NL.

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