EH4063 TAMPS 10FEB2026

18/INTERNACIONAL

el horizonte

Martes 10 de febrero de 2026

GOBIERNO DE XI JINPING ELIGE A SUS ALIADOS China se acerca a Bangladesh para frenar dominio de India

cientemente firmó un acuerdo de de- fensa para construir una fábrica de drones cerca de la frontera de Bangla- desh con sus vecinos indios. Recientemente, el embajador chi- no Yao Wen se reunió con políticos, funcionarios y periodistas de Bangla- desh, para discutir proyectos de in- fraestructura por valor de miles de millones de dólares y otras formas de cooperación entre los dos países. “La gente en Bangladesh ve a la In- dia como cómplice de los crímenes de Sheikh Hasina”, dijo Humaiun Kobir, asesor de asuntos exteriores del prin- cipal candidato a primer ministro Ta- rique Rahman del Partido Nacionalis- ta de Bangladesh (BNP).

De cara a las nuevas elecciones en Daca, el gobierno de Beijing se acerca a los candidatos favoritos para asegurar una nueva alianza

para ser marginado por completo. Bangladesh votará el próximo 12 de febrero y los dos partidos favoritos a ganar, han tenido vínculos mucho más fríos con India, lo que podría ser aprovechado por China. GIGANTE ORIENTAL APROVECHA Mientras tanto, el gigante asiático ha intensificado sus inversiones y su al- cance diplomático en Daca, y más re-

REDACCIÓN El Horizonte

La influencia de China en Bangla- desh, impulsada por el derrocamien- to en 2024 de la líder Sheikh Hasina, alineada con la India, probablemente se profundizará después de las elec- ciones de esta semana, aunque políti- cos y analistas dicen que Nueva Delhi es un vecino demasiado grande como

BEIJING APROVECHA ENEMISTAD Las relaciones entre India y Bangladesh han empeorado periódicamente, incluso en el deporte

COLUMNA ESPIRITUALIDAD POR RON ROLHEISER

El lugar del silencio

Muchos de nosotros podríamos BENEFICIARNOS de más silencio en nuestras vidas. Lo digo con cautela, porque el LUGAR DEL SILENCIO en nuestras vidas no es fácil de definir. El silencio es COMPLEJO ; a veces lo TEMEMOS e intentamos evitarlo y, otras veces, cuando estamos cansados y sobreestimulados, lo ANHELAMOS profundamente. S in embargo, en general, tene- mos muy poco silencio en nues- tras vidas. El trabajo, los teléfonos móviles, las conversaciones, el en-

dividen. Existe una conexión más profunda disponible en el silencio. Los amantes ya lo saben, al igual que los cuáqueros, cuya liturgia intenta imitar el si- lencio del cielo, y quienes practican la ora- ción contemplativa. San Juan de la Cruz lo expresa en una frase maravillosamente críptica: “Aprende a comprender más no comprendiendo que comprendiendo”. El silencio puede hablar más alto que las palabras, y con mayor profundidad. Ya ex- perimentamos esto de diferentes maneras: cuando estamos separados por la distan- cia o la muerte de nuestros seres queridos, todavía podemos estar con ellos en silen- cio; cuando estamos distanciados de otras personas sinceras por malentendidos, el si- lencio puede ser el lugar donde podemos estar juntos; cuando nos sentimos impo- tentes ante el sufrimiento ajeno, el silen- cio puede ser la mejor manera de expresar nuestra empatía; y cuando hemos pecado y no encontramos palabras para restaurar las cosas a su estado original de plenitud, en el silencio una palabra más profunda puede hablar y hacernos saber que, al fi- nal, todo estará bien y todo ser estará bien. Nada se parece tanto al lenguaje de Dios como el silencio. Es el lenguaje del cielo, que ya reside en lo más profundo de noso- tros, llamándonos, invitándonos a una in- timidad más profunda con todo, incluso mientras aún necesitamos la terapia de la vida pública. Ron Rolheiser. OMI www.ronrolheiser.com

taba al borde de un colapso nervioso debi- do a la intensidad de su concentración du- rante tanto tiempo. ¿Qué hizo para salir de esta situación? ¿Un retiro de silencio? No. Iba a la ópera todas las noches, cenaba a diario con amigos y buscaba todo tipo de distrac- ciones hasta que, después de un tiempo, la opresión asfixiante de su mundo interior fi- nalmente cedió y la luz del sol y la frescu- ra de la vida cotidiana volvieron a irrumpir. A veces, la distracción, no el silencio, es nuestra mejor cura, incluso espiritualmente. Sin embargo, existe la necesidad de si- lencio. Lo que los grandes escritores es- pirituales de todas las épocas intentaron enseñar sobre este tema se puede resu- mir quizá en una sola frase de Meister Ec- khart: “Nada se parece tanto al lenguaje de Dios como el silencio”. En esencia, Eckhart dice que el silen- cio es una puerta privilegiada al reino di- vino. Hay un inmenso silencio dentro de cada uno de nosotros que nos atrae hacia sí mismo y puede ayudarnos a aprender el lenguaje del cielo. ¿Qué significa esto? El silencio es un lenguaje más profundo, de mayor alcance, más comprensivo, más compasivo y más eterno que cualquier otro. En el cielo, parece que no habrá len- guajes ni palabras. El silencio hablará. Nos comprenderemos plena, íntima y extática- mente y nos abrazaremos en silencio. Iró- nicamente, a pesar de su importancia, las palabras son parte de la razón por la que no podemos hacer esto completamente todavía. Las palabras unen, pero también

cuenta que todos nosotros, extrovertidos e introvertidos por igual, necesitamos la te- rapia de la vida pública. Si bien necesita- mos el silencio para la profundidad, nece- sitamos la interacción con los demás para arraigarnos y mantener la cordura. Cierto trabajo interior solo se puede realizar en si- lencio, pero cierto arraigo de nuestra cor- dura depende de la interacción con los de- más. El silencio también puede ser una evasión, una forma de evitar la purificación dolorosa que a menudo solo puede ocurrir a través del desafío de interactuar dentro de una familia y una comunidad. Además, el silencio no siempre es la me- jor manera de lidiar con las penas y las ob- sesiones. En última instancia, esta puede ser una forma de concentración excesiva. A veces, cuando una pena amenaza nues- tra cordura, lo mejor que podemos hacer no es ir a la capilla, sino al teatro o a cenar con un amigo. La preocupación por el tra- bajo o una distracción saludable a veces pueden ser justo lo que necesitamos cuan- do nuestro corazón lucha contra la asfixia. Hay una historia sobre el famoso filósofo Hegel. Inmediatamente después de termi- nar su monumental obra sobre la fenomeno- logía de la historia, se dio cuenta de que es-

tretenimiento, las noticias, las distracciones y las preocupaciones de todo tipo tienden a llenar cada minuto de nuestra vigilia. Nos hemos acostumbrado tanto a ser estimu- lados por palabras, información y distrac- ciones que a menudo nos sentimos per- didos e inquietos cuando nos encontra- mos solos, sin alguien con quien hablar, algo que ver, algo que leer o algo que hac- er para ocupar nuestra atención. No todo esto es malo, por supuesto. En el pasado, los escritores espirituales solían ser demasiado unilaterales al ensalzar las virtudes del silencio. Tendían a dar la im- presión simplista de que Dios y la profun- didad espiritual solo se encontraban en el silencio, como si las virtudes del trabajo or- dinario, la conversación, la celebración, la familia y la comunidad fueran, de alguna manera, espiritualmente inferiores. Al hablar del lugar del silencio, las espiri- tualidades del pasado generalmente pena- lizaban a los extrovertidos y trataban con demasiada indulgencia a los introvertidos. En resumen, no tenían suficientemente en

RON ROLHEISER: Sacerdote católico y miembro de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada. Especializado en Teología en la Universidad de Lovaina, Bélgica. Presidente Emérito de la Escuela de Teología de los Oblatos en San Antonio, Texas. Columnista, conferencista y escritor

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