Croquis de las libretas de viaje de Borchers en Pisa, octubre 1948./ Borchers travel book sketches in Pisa, October 1948.
“TODO puede combinarse, pero ha de construirse la PLASTICIDAD.” “Cada maniobra correcta conduce en el desarrollo de la plasticidad: si por un lado el objeto se constituye por las razones del proyecto y la planta por otro, la destrucción del objeto que cierra y limita ha de ser permanente y su conducción consecuente: huecos, líneas, colores, direcciones se oponen cuanto más fuerte mejor (en general) pero sin absorberse para sí mismo, y hacer detalle decorativo.” “Un RASGO enérgico debe llevar el adentro al afuera y su contrario contrapuesto y no inverso, debe volver encontrado: pulverizando el objeto, pero haciendo aparente la PLASTICIDAD”. “Una forma a veces SE USA, basta una simple transformación y vuelve a ACTUAR. Nada debe detenerlo a uno para pensar en la forma y la luz como un número complejo que llena toda la extensión: a costa de la belleza. Desde ahora, por lo menos para nosotros, lo “bello” y lo “feo” sólo existen en el espacio y el tiempo, pero no en lo INMUTABLE: son un juego cuyo contraste es sólo un producto de una contraposición convencional: llamaremos “bello” a aquello a lo que nos hemos habituado y por contraste “feo” a lo que no hemos podido reducir, y así un proceso continuo puede llevar de una forma neutra: un cilindro, por desarrollo consecuente y destrucción continua de la figura y el objeto a la PLASTICIDAD.” “Ahora bien, el cuerpo geométrico debe ser destruido de una manera progresiva por la FORMA, y esta a su vez por la ESCALA, de manera que la semejanza quede deshecha en lo esencial; a su vez la escala debe ser destruida hasta obtener la MAGNITUD, es decir la cifra de una obra y por sucesivas destrucciones de todos
los puntos de vista naturalistas, producir un desaxamiento de la visión natural, llegar a la pura plasticidad. Una obra de arquitectura debe llevar en sí su propia perspectiva y no fuera de sí. De la misma manera el espacio natural, subjetivo tridimensional, que es el que da la consistencia corpórea, debe ser destruido por una continua oposición de direcciones que evitan toda simetría axial, y con ello la presencia del cuerpo geométrico y el volumen. La destrucción de la forma particular debe ser llevada a cabo de una manera gradual y artística. Es precisamente la forma particular la que impide que una planta se desarrolle en el sentido de la PROFUNDIDAD (la vida) y frena el arte monumental y la traba plásticamente.” Finalmente concluye: “Toda mi existencia desde el primer proyecto que hice autónomo como estudiante: “Una Casa Habitación”, en que utilicé la SECCIÓN ÁUREA en todo, incluso en el volumen, no fue sino un ir paulatinamente aniquilando lo que trababa la plástica absoluta.” Lo que señala es que existe una acción de la obra que nos rodea e incorpora completa e integralmente. Esta presencia de la arquitectura no admite entonces la existencia de puntos privilegiados, sino que debe estar actuante para cualquier posición del cuerpo, mediante una continuidad. Así, los elementos arquitectónicos que la componen deben estar “ordenados” de manera tal que permitan una lectura total en cualquier posición y punto de vista. Este “orden” sería el que constituye la plástica de la obra.
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