Revista AOA_23

Dibujos de Juan Borchers. / Juan Borchers drawings.

Clave 4: La EXTENSIÓN ARQUITECTÓNICA como magnitud heterogénea Si bien en la modernidad se concebía la extensión arquitectónica como un espacio ideal matemático y por lo tanto como algo ajeno a la experiencia, abstrayéndolo de la realidad y manteniendo su condición objetual y autorreferente, lo que se expresó en la completa indiferencia frente al lugar y lo local (construcciones aisladas y separadas del suelo), Borchers asume que no es posible sustraerse del entorno y dibuja incansablemente el paisaje, los lugares, los objetos y las modificaciones que imponen a la percepción los cambios que producen en la obra las diferentes distancias en que esta se localiza. Los resabios de la perspectiva basada en la semejanza y la analogía geométrica de las figuras estaba todavía en la base de diseño de los arquitectos, provocando que lo lejano y lo cercano tuviera su resolución en un plano único, geométrico y abstracto, que no consideraba las diferencias perceptuales. Al aceptar los datos de la realidad, la extensión arquitectónica pasa entonces a connotarse de límites y cambios en el fenómeno perceptual, según donde se sitúe el usuario y considera entonces las diferencias en el fenómeno visual y táctil, incorporándolo en la definición plástica de la obra. A la aceptación de los límites de la percepción, es decir, cuánta es la capacidad y alcance de percepción de cada sentido, Borchers agrega también la capacidad de discernimiento, es decir cuando una percepción no se puede distinguir de otra diferente. Con esto, la obra debía considerar la existencia de un alto grado de indeterminación y variabilidad, de acuerdo a la luz, la distancia, el clima y el ambiente en que se situaba. Surge entonces la pregunta: ¿Cómo se podía tener control de la forma, si los elementos arquitectónicos estaban sometidos a una continua variabilidad? Hasta la fecha los distintos intentos de coordinación de medidas habían considerado el objeto arquitectónico como algo fijo e inamovible, y por lo tanto susceptible de mantener la armonía y las medidas según los sistemas proporcionales simples utilizados como canon estético. La incorporación de la variabilidad de la percepción lo condujo a establecer una caracterización de la extensión arquitectónica a partir del lugar en que se situaba el sujeto, quien definía desde sí mismo, las diferencias respecto del entorno.

Borchers distinguió los diferentes límites en que se producían los cambios en la percepción, definiendo lo inmediato (el alcance de la mano), lo cercano (hasta los 20 metros aproximadamente), el derredor (hasta los 100 metros) y la lejanía (hasta los 2.500 metros). Estos límites los determinó de acuerdo a la experiencia y no a una teoría. Los márgenes de variación producto de los cambios que afectaban al lugar de implantación fueron incorporados en el sistema dimensional mediante factores de discriminación sensorial. En la realidad de los lugares, las cosas no eran posibles de ser consideradas como absolutas y fijas. Lo que en la lejanía permanecía plano y como silueta simplificada, en la cercanía se connotaba de rugosidades y detalles. El descubrimiento de Borchers fue que las relaciones de variabilidad de la forma con las diferentes distancias eran una constante y por lo tanto eran posibles de medir. El cuerpo y su capacidad sensorial, al desplazarse, arrastraba consigo estas relaciones. Borchers investigó esta situación y registró en sus viajes cómo se comportaban las obras frente. Durante el viaje a Egipto y Marruecos, en sus cuadernos dibuja lo que denominó “arquitecturas de lejanía”; en Italia y el centro de Europa, el ámbito del “derredor”; y en los bosques de Suecia para experimentar “lo cercano”, por señalar algunos lugares. De esta forma el cuerpo y su entorno se unen en una relación estrecha y la arquitectura es concebida como mediación entre ambos. ¿Cuándo los objetos pierden su condición real de existencia y mudan a otra condición? ¿Dónde están los límites entre los cambios perceptuales? ¿De qué sirve el detalle superabundante del barroco cuando estamos a más de 100 metros de distancia y permanecen solo las grandes formas? ¿Qué hay de la construcción de la perspectiva cuando estamos a 10 metros de distancia y desaparece como orden espacial? ¿Cómo incorporar simultáneamente todos los límites perceptuales en la obra? Para responder lo que los sentidos le entregaban, debió buscar un sistema nuevo de control de la forma y la medida. Desde el paisaje en la lejanía, hasta el pasamano en una escalera, la operación del sistema arquitectónico debía poder incorporar estos límites y así la obra deviene en una nueva unidad de percepción y medida. La extensión del espacio geométrico, cuyas características son la homogeneidad, la isotropía (no varía según la posición que adopte) y lo ilimitado, se diferencia del espacio de la extensión arquitectónica, cuyas características son las contrarias, es decir, la heterogeneidad, la orientación y lo limitado.

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