Clave 5: El NÚMERO y la medida como agente cristalizador de la forma Borchers entiende a las matemáticas como la única disciplina capaz de hacer posible la relación entre las ideas y el mundo concreto, como algo inevitable en el paso del pensamiento a la obra construida, como el agente cristalizador de la forma real. Pero no como un cálculo ni como una aplicación, como lo han sido todos los sistemas matemáticos utilizados por los arquitectos anteriormente. No como algo impuesto “a posteriori” en la forma, sino como origen y génesis interna de la misma. Para ello dedica mucho tiempo a construir un sistema matemático que permitiera relacionar el fenómeno sensorial con la estructura armónica abstracta que exige la coordinación de medidas en el control dimensional de la obra. Su libro Meta- arquitectura contiene las reflexiones y el sistema que creó para poder resolver este problema: la Serie Cúbica, que relaciona la extensión real con la percepción y la capacidad de discernimiento de los sentidos. Distingue también entre las distintas operaciones y significados que tiene esta disciplina, desde la capacidad simbólica del número “puro”, hasta las complejas operaciones logísticas de los sistemas geométricos y algebraicos, en su relación con las distintas artes. Diferencia entre los actos de medir y dimensionar. El primero, medir, se origina en una extensión concreta a la cual se aplica una unidad de medida, que se repite hasta alcanzar la total extensión, obteniéndose de esta operación un número. La segunda, opera a la inversa, a partir de un número se obtiene una magnitud concreta. Entonces, si la obra no existe antes de crearla y por tanto no hay ninguna magnitud que medir deberá definirse previamente, pero ¿cuál será la unidad?, ¿cómo podemos determinarla? Para Borchers, esta unidad deberá cumplir con varias condiciones: - Incorporar las medidas del cuerpo humano. - Abarcar todo el “mesocosmos”, es decir, la total extensión concreta, definida por la capacidad sensorial del hombre. - Contener la capacidad de discernimiento de los sentidos, es decir, los límites de diferenciación entre dos magnitudes. - Poder transformase desde su condición de magnitud discreta, en una magnitud continua, es decir, en una figura geométrica. - Poder operar con todas las escalas simultáneamente, desde la lejanía hasta lo inmediato, sin perder la condición de continuidad. La homologación de los distintos planos y horizontes en que se desarrolla la existencia humana, es decir: contener un padrón de unidad plástica. - Tener capacidad de combinatoria. - Permitir el cálculo de líneas, áreas y volúmenes, una capacidad logística.
Dibujos de Juan Borchers. / Juan Borchers drawings.
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