Revista AOA_20

Con 40 años de trayectoria, el portafolio de obras del arquitecto Teodoro Fernández se destaca en los más diversos ámbitos. Sin embargo, hoy no son los diseños de vivienda, colegios, gimnasios, bibliotecas, museos, capillas y espacios de trabajo los que surgen como asociación espontánea a su nombre, sino los importantes parques urbanos proyectados desde su oficina. El primero de ellos, el Parque Inés de Suárez de Providencia, de 1994; el más nuevo, el Parque Bicentenario de Vitacura, concluido en 2011; el próximo, el Parque de la Ciudadanía, que se construye en los recintos del Estadio Nacional en Ñuñoa. Junto a la recuperación del Parque Quinta Normal en 2010, sin duda son las áreas verdes públicas más relevantes desarrolladas en el último tiempo para Santiago, a las cuales se suman proyectos de parques urbanos para ciudades como Temuco y Copiapó. Gracias a estos proyectos -todos ganadores de concursos públicos-, el arquitecto de la PUC (1972) y también académico es reconocido como uno de los referentes del país en materia de parques urbanos modernos. Un tema de especial acento en estos tiempos, cuando la habitabilidad de las ciudades es una las grandes preocupaciones de la arquitectura. En las “Ciudades para Ciudadanos” -el lema escogido para la próxima Bienal de Arquitectura de Santiago-, los espacios públicos afectan directamente la calidad de vida del habitante y su forma de ocupar la ciudad. Fernández lo ilustra así: “En 1910 Santiago tenía declarados como parques públicos la Quinta Normal, el Parque Cousiño, dos hipódromos, los cerros Santa Lucía y San Cristóbal y el Parque Forestal, para una ciudad de 150 mil habitantes. Durante el siglo XX creció la ciudad y la población se multiplicó, a cambio se perdieron áreas verdes y numerosos paseos pasaron a ser vías de tránsito. Estamos recién comenzando a remontar, lo cual se relaciona con el desarrollo del país”.

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