Semblanza / Portrait
por Alberto Montealegre
Emilio Duhart nació en Temuco, en 1917. Falleció pasada la medianoche del Año Nuevo del 2006 en Ustaritz, un pequeño pueblo del país vasco, en Francia. Se tituló de arquitecto en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Católica de Chile. Posteriormente obtuvo un Magister en Harvard. Permaneció un tiempo en Estados Unidos donde trabajó con Gropius, con quien mantuvo siempre una cordial amistad. Tuve la oportunidad de leer una carta muy cálida que este le envió después de conocer por fotografías y planos el proyecto del Edificio de las Naciones Unidas. Lo califica en ella como una obra sobresaliente y lo alienta a darla a conocer más ampliamente; cita la parábola del Evangelio en que se dice que cuando brilla una luz, esta no se debe ocultar sino hacerla brillar frente a todo el mundo. Regresó a Chile donde inicia una activa práctica profesional asociado con Sergio Larraín G.M y docencia universitaria. En 1957 abrió su propia oficina: Emilio Duhart H. Arquitectura y Planificación. Entre sus actividades destacó el Urbanismo. Elaboró una visionaria propuesta para el desarrollo global de la ciudad en el “Seminario del Gran Santiago”, en que participamos sus alumnos; elaboró el Plan Regulador de Concepción, el proyecto de Urbanización Jardín del Este y estudios de preinversión para varias ciudades del país. Su obra arquitectónica se caracterizó por una impresionante cantidad de proyectos de alta calidad y variada temática: Edificio para Naciones Unidas en Santiago, Plan Maestro del Campus y Edificios para la Universidad de Concepción, Hosterías de Castro y Ancud en Chiloé, el Complejo Industrial Carozzi, varias casas y participación en importantes concursos nacionales de arquitectura. En 1970 se trasladó a París, donde ejerció como arquitecto y docente universitario. En 1977 el Colegio de Arquitectos de Chile le otorgó el Premio Nacional de Arquitectura. Más importante que el volumen y extensión de sus obras es el contenido en ellas de un rico acervo de ideas y propuestas. Constituyen un patrimonio generoso y concreto. Las ideas que les dan forma son una respuesta a una realidad cultural. Por una parte son válidas como interpretación de las condiciones de su época, pero por otra parte, y en ello radica su interés principal, tienen un carácter permanente más allá de su tiempo. Esto, por tener en su origen un sello de autenticidad, una fidelidad a los valores permanentes de sobriedad del espíritu nacional y una respuesta a nuestra geografía y clima. Estos factores son los más sólidos para la construcción de una tradición arquitectónica y la veta más valiosa para el futuro desarrollo de nuestra disciplina. Emilio Duhart was born in Temuco, in 1917. He died past midnight on New Year’s Day 2006 in Ustaritz, a small town in the Basque country in France. He obtained his degree in architecture from the School of Architecture at Universidad Católica. He subsequently earned a Masters at Harvard. He stayed for some time in America where he worked with Gropius, with whom he always kept a cordial friendship. I had the opportunity to read a very warm letter that he sent after viewing the photographs and drawings of Gropius’ United Nations Building project. He declares it an outstanding work and encourages the author to make it more widely known, citing the Gospel parable that says that when a light shines, it should not be hidden but raised up to shine upon the world. He returned to Chile where he began an active practice associated with Sergio Larraín G.M. and university teaching. In 1957 he opened his own office: Emilio Duhart H. Architecture and Planning. His activities included Urban Planning. He developed a visionary proposal for the overall development of the city in the “Seminar of Greater Santiago,” in which we as students participated. He developed the Concepción Urban Plan, the Jardín del Este district urban plan in Santiago and pre-investment studies for several cities. His architectural work was characterized by an impressive number of high quality and diversified projects: the Building for the United Nations in Santiago, the Campus Master Plan and buildings for the University of Concepción, the Castro and Ancud Lodges in Chiloé, the Carozzi Industrial Complex, several houses and participations in major national architecture competitions. In 1970 he moved to Paris, where he worked as an architect and university professor as well. In 1977 the Colegio de Arquitectos de Chile awarded him the National Prize for Architecture. More important than the amount and extent of his works is the wealth of ideas and proposals contained in them. They are a generous and concrete heritage. The ideas that shape them are a response to a specific cultural reality. On one hand they are valid as an interpretation of the conditions of his time, but otherwise- and therein lays their main interest- they have a character that is permanently beyond its time, for having in their origin a seal of authenticity, fidelity to the enduring values of the national spirit of sobriety and a response to our geography and climate. These factors are the strongest for the construction of an architectural tradition and the most valuable source for the future development of our discipline.
Casa director Colegio Alliance Française, Jardín del Este, 1961 / House for the director of the L’Alliance Française School.
casas y como conclusión, en general resultaban una pérdida como negocio. En más de alguna oportunidad fue significativa y financiada por las utilidades de otros trabajos. Recuerdo que uno de los primeros conceptos que recibí de Emilio Duhart, al integrarme a su equipo de trabajo, fue una amable advertencia en el sentido de que estaba entrando a “una oficina, no a un atelier”. Aquí era más importante el cumplimiento de los contratos, los plazos y la calidad del producto que la experimentación. Sin embargo, me parece recordar que la casa Ziegler, por ejemplo, significó una dedicación de tiempo desmedida. Recuerdo que ver aparecer al cliente por la oficina era para nosotros motivo de comentarios humorísticos por la duración y frecuencia de las entrevistas, a veces sorpresivas, además en francés y sobre la mesa del arquitecto encargado y los planos que este estaba desarrollando. En alguna forma participábamos todos de ella. Otras casas fueron casos que prefiero no recordar; fueron un suplicio y creo que en ellos nunca se logró un resultado satisfactorio. A veces el cliente en vez de ser un estímulo positivo se transformaba en una traba,
34
Made with FlippingBook Digital Publishing Software