Revista AOA_22

Chile es conocido por la fuerza de su geografía; la cordillera de los Andes se extiende desde Alaska a la Patagonia cruzando a lo largo de todo Chile y pasando por delante de Santiago. Además de su imponente vista y omnipresencia, es la responsable de uno de los climas más benignos que una ciudad puede desear. Pero Chile también tiene –a pesar de un crecimiento económico sostenido en las últimas décadas– una de las desigualdades más embarazosas de la región, que está creando un "clima social" tenso. Esas desigualdades están expresadas en la ciudad, con barrios de estándares de primer mundo segregados de áreas de tercer mundo. Ello plantea: ¿Pueden las características más relevantes, tales como la geografía y el clima, contribuir a corregir desigualdades sociales? ¿Cómo? La ciudad puede ser un atajo hacia la igualdad. Proyectos urbanos estratégicamente identificados pueden mejorar la calidad de vida. El espacio público es particularmente eficaz y eficiente para generar un efecto redistributivo. Los espacios públicos de mayor éxito suelen ubicarse en la parte superior de los elementos geográficos: los paseos de borde mar, los senderos a lo largo de los ríos, los miradores en la parte superior de los cerros, todos ellos capitalizan naturalmente el potencial que la geografía posee para la creación de espacios urbanos de calidad. Por lo tanto los espacios públicos de escala geográfica pueden ser considerados como recursos frescos para corregir las desigualdades. Desafortunadamente, Santiago no tiene buenos espacios públicos que hagan un buen uso de su geografía. No hay ningún espacio público con una dimensión adecuada a la escala metropolitana que ha alcanzado la ciudad. Sin embargo hay una excepción: El Parque Metropolitano de Santiago en el cerro San Cristóbal. Corresponde a una cadena de montañas que descienden desde los Andes hacia el valle en dirección norte-sur. Hay una diferencia de 80 metros entre la base del cerro al oriente comparado con el pie de monte que mira al poniente. Dicha barrera geográfica impidió que la zona norte del Valle de Santiago contara con agua para su desarrollo agrícola. Es por ello que durante la colonia se construyó un canal de regadío –el Canal El Carmen– rodeando el cerro con el fin de llevar agua desde el río hasta la zona norte del valle. Más tarde, en los años 60, se construyó un túnel que atraviesa directamente el cerro para hacer un uso más eficiente de la escasa agua del río. Esta operación dejó el antiguo canal de regadío como una huella seca al pie de la colina.

Chile is known for its strong geography; Andes mountains that run from Alaska to Patagonia, cross the entire length of Chile and in front of Santiago, besides their stunning view and ubiquitous presence, they are responsible of one of the most benign climates one can want for a city. But Chile has also, despite a sustained economic growth in the last decades, one of the most embarrassing inequalities in the region, which is creating a very tense “social climate”. Those inequalities are brutally expressed in the city, with first world standard neighborhoods segregated from third world standard areas. So the question is, can most relevant features, geography and weather, contribute to correct our social inequalities? How? City may be a shortcut towards equality. Strategically identified urban projects may improve quality of life. Public space is particularly effective and efficient to generate a redistributive effect. The most successful public spaces tend sit on top of geographical elements: promenades along sea sides, walkways along rivers, belvederes on top of hills, naturally capitalize the geography’s potential of creating quality urban places. So public spaces of geographical scale may be considered fresh resources to correct inequalities. Unfortunately, Santiago does not have good public spaces that make a good use of its geography. There is no single public space of a dimension in accordance with the metropolitan scale it has reached. There is one exception though: The Santiago Metropolitan Park on the San Cristobal hill. It is a chain of mountains that descends from the Andes towards the valley in north-south direction. There is an 80 meter drop when the foot of the hill facing east is compared to the foot of the hill facing west. Such a geographical barrier meant that north part of the Santiago Valley had no water to be exploited agriculturally. So, during the colony, an irrigation canal, the Canal El Carmen, was built around the hill in order to bring water from the river to the northern areas of the valley. Later on, in the 60’s, a tunnel cutting directly across into the hill was built to make a more efficient use of the scarce amount of water of the river. That operation left the irrigation canal as a dry trace at the foot of the hill.

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