Enrique Browne: En su trabajo con edificios en altura se aprecian dos líneas. Una es la de las Torres Petronas, que mezcla la tecnología con la tradición de la cultura local. Pero hay otra línea que se acerca más a hacer prototipos, como por ejemplo el International Finance Center en Hong Kong (2003), que tiene relación con el Costanera Center (2013) y con otros anteriores. Estos se han ido perfeccionando y refinando sucesivamente… - Yo trato de no tener formas definidas. Siempre quiero estar libre para responder de la mejor manera posible a cada circunstancia, al lugar, a los clientes, a los usuarios, a la cultura del lugar, y si empiezo a ver cosas parecidas me preocupo. Es un error tratar de imponer un tipo o preferencia estética en cualquier ciudad, tengo que referirme a la ciudad y su habitante para que me digan qué hace falta. Mi arquitectura se va ajustando a eso, básicamente la veo como un servicio social. Muchos se horrorizan cuando lo digo, pero así la veo yo. Carlos Alberto Urzúa: Para los arquitectos latinoamericanos su trayectoria es muy emblemática. ¿Cómo fue, para un argentino, formar esta oficina con obras importantes en todas partes del mundo? - Partí a Estados Unidos con una beca y me fui quedando. Estaba seguro de que nunca iba a tener mi propio estudio, no tenía con qué armarlo, ni fondos, ni familia, ni contactos, tampoco conocía a nadie con dinero que me pudiera apoyar. Llegué a hacerme cargo del decanato en la Universidad de Yale cuando trabajaba en Los Ángeles, como socio de Gruen Associates. Me fui de la Costa Oeste a la Costa Este. Pero a la vez me habían entrevistado para evaluar proyectar la expansión del Museo de Arte Moderno, y como a los dos meses de comenzar el decanato me dieron ese trabajo. No tenía nada, ni un tablero de dibujo, así que rápidamente tuve que armar un estudio para ese y otros encargos que se fueron dando. Salvé sólo de suerte, de pura casualidad, sin ninguna intención previa de mi parte de haber armado mi propio estudio. CAU: Sobre todo en un tiempo en que no existía la globalización ni las formas de proyectar de hoy, en que es más fácil internacionalizarse. - Lo de la globalización es más reciente. El trabajo en el extranjero comenzó hace poco más de 20 años. Pero abrí mi estudio cuando tenía 50 años, ya no era joven. Digo que tuve mucha suerte porque abrí el estudio en 1977, cuando había una recesión muy fuerte para los arquitectos y muchas oficinas habían cerrado, pero justo empezó un periodo muy largo de crecimiento económico en Estados Unidos. Los años 80 fueron muy propicios. En los 35 años que cumplió su estudio son muchas las obras en grandes ciudades, que van desde rascacielos hasta residencias, pasando por colegios, museos, centros culturales, hoteles, estadios y el desarrollo de planes maestro. Hoy Pelli Clarke Pelli tiene dos sedes en Estados Unidos (New Haven y Nueva York) y dos oficinas en el extranjero (Shanghai y Abu Dhabi). De cómo un arquitecto argentino se convirtió en arquitecto global, de cómo piensa, diseña y se construyen sus obras, de su postura frente a la sustentabilidad y la materialidad, de su visión de ciudad: de éstos y otros temas conversó con el Comité Editorial de Revista AOA, en un cálido, sencillo y sobre todo animado encuentro durante su visita a Chile para ver la casi terminada torre Costanera Center, realizada en sociedad con la oficina ABWB.
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