Revista AOA_19

El Palacio de la Velocidad (Proyecto de título, 1934)

Una modernidad desplazada (1934-1942) Bien es sabido que el momento en que un arquitecto encuentra su propia voz generalmente no coincide con la obtención del título. Para algunos esto llega tras la primera obra; para otros, en cambio, será el duro ejercicio de la práctica el que forje su personalidad. En el caso de Jorge Aguirre Silva, graduado de la Pontificia Universidad Católica en 1934, su carácter como arquitecto vino a fraguarse mediante una catástrofe, como fue el terremoto de Chillán del 25 de enero de 1939. Por entonces, junto a otros jóvenes arquitectos participaba en el Instituto de Urbanismo, agrupación que de inmediato organizó una delegación que viajara al sitio del desastre. A pedido del vicepresidente del Instituto -el arquitecto Fernando de la Cruz 2 -, con sólo 27 años Aguirre fue designado jefe del grupo. En un viaje de 18 días, él y los arquitectos bajo su dirección 3 no sólo evaluaron los daños, sino también -producto de las largas travesías por las zonas rurales aledañas a Chillán 4 - se convencieron de que cualquier intento por remediar la situación social de las ciudades chilenas pasaba por incorporar conceptos de planificación moderna. Junto a Enrique Gebhard (1909-1978) y Waldo Parraguez, ambos de la Universidad de Chile, concibieron la idea de invitar a Le Corbusier a Chile 5 , moción que a la larga les costaría la expulsión del Instituto. Sin embargo, para Jorge Aguirre y el resto del grupo de Chillán el camino escogido para la nueva arquitectura ya estaba fijado. Enfrentados a una ciudad tradicional que podía admitir edificios monumentales como el Museo de Bellas Artes y la Biblioteca Nacional al mismo tiempo que cités y conventillos, se hacía claro que cualquier intento por transformar el escenario debía remitirse a la racionalización y planificación de la arquitectura y las ciudades 6 . Para Aguirre, el terremoto del 39 implicó no sólo una profunda maduración como profesional, sino también la consolidación de un grupo de jóvenes que veían en la arquitectura la disciplina llamada a propiciar los cambios que la sociedad requería. Es así que su obra previa puede ser leída como una trayectoria encaminada tanto a la obtención de un oficio propio, como al descubrimiento y profundización de ciertos temas que si bien no serán postergados tras su experiencia en Chillán, sí serán desplazados y redirigidos hacia otros fines 7 . Un ejemplo es su proyecto de título (1934), " El Palacio de la Velocidad”, con el que no sólo enfrentó al academicismo de corte historicista imperante por esos años en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica, sino también le permitió enunciar algunos de los problemas arquitectónicos que lo acompañarían durante gran parte de su vida. Motivado por los audaces proyectos de fin de carrera presentados por un Roberto Matta y su "Congreso de las Religiones" o por un Armando Celis y su "Estación de Comunicaciones Interplanetarias", fue que Jorge Aguirre propuso un edificio destinado a celebrar la experiencia de la velocidad proporcionada por los nuevos automóviles de carrera. Ideado como una plataforma para toda una comunidad de científicos y técnicos que se reunían una vez al año para la exhibición del último adelanto tecnológico, el Palacio de la Velocidad 8 se emplazaba, al igual que los trabajos de Matta y Celis, en un lugar improbable y donde el propio contexto también era parte del proyecto. Aguirre lo situó en medio de un ambiente montañoso, declarando una relación paisajista con uno de los "polos geográficos" de Chile -como solía llamar a la Cordillera de los Andes- que con el tiempo se volvió tema central de sus investigaciones 9 .

Displaced Modernity (1934-1942)

Examen aprobado con distinción máxima. Primer premio en el Salón de Arquitectura y Urbanismo de Santiago. Primer premio en el Salón de Verano de Viña del Mar, 1935. Medalla de Oro de Arquitectura Ibero Americana de Suecia, 1936. A pesar de presentar una arquitectura despojada de cualquier indicio historicista, el Palacio de la Velocidad mantenía una fuerte dependencia con los criterios de composición enseñados en la Universidad Católica, donde los conceptos de simetría y jerarquía de las partes eran temas fundamentales de toda buena arquitectura. Mientras que la avenida que llevaba hacia el acceso del Palacio se adscribía plenamente a una concepción del recorrido ceremonial clásico que favorecía una visión frontal del edificio, el caracol -especie de bobina que emergía del centro del proyecto- daba cuenta de una ascensión donde dominaba la vista en escorzo. Una forma dinámica de concebir el espacio ante la cual la propia arquitectura era modificada, actuando como una resonancia de este movimiento en que tanto los muros como las ventanas se curvaban, trazando en el espacio las revoluciones ascendentes que seguía el caracol.

It is well known that when an architect finds his own voice it is not usually coincidental with obtaining the degree. For some this comes after the first commission, for others, however, only hard practice will forge the personality. In the case of Jorge Aguirre Silva, a graduate of the Catholic University in 1934, his character as an architect came to be forged by a disaster, the Chillán earthquake of January 25, 1939. At the time, joined by other young architects, he was involved in the Urban Planning Institute, a group that immediately organized a delegation to travel to the disaster site. At the request of the vice president of the institute, architect Fernando de la Cruz 2 - Aguirre was appointed head of the group at the early age of 27. On a trip lasting 18 days, he and the architects under his leadership 3 not only assessed the damage, but also as a byproduct of the long journeys through the rural areas surrounding Chillán 4 , were convinced that any attempt to remedy the social situation of the Chilean cities had to incorporate modern planning concepts. Along with Enrique Gebhard (1909-1978) and Waldo Parraguez, both from the University of Chile, they conceived the idea of ​inviting Le Corbusier to the country 5 , a motion that ultimately cost them the expulsion of the Institute. However, for Jorge Aguirre and the rest of the Chillán group the path chosen for new architecture was already set. Faced with a traditional city that could admit monumental buildings like the Museum of Fine Arts and the National Library as well as cités and tenements, it became clear that any attempt to transform the scenario should refer to the rationalization and planning of architecture and cities 6 . For Aguirre, the earthquake of ‘39 involved not only a profound maturation as a professional, but also the consolidation of a group of youths who saw in architecture the discipline meant to bring about the changes that society required. In this light his previous work can be read as a career aimed at both honing his own craftsmanship, and to the discovery and deepening of certain issues which will not be postponed after his experience in Chillán, but will be moved and redirected to other purposes 7 . An example is his degree project (1934), " The Palace of Speed”, with which he not only faced the prevailing historicism of those years at the School of Architecture at the Catholic University, but also allowed him to articulate architectural problems that would follow him during much of his life. Motivated by the bold degree projects presented by Roberto Matta and his “Congress of Religions” or by Armando Celis and his “Interplanetary Communications Station”, Jorge Aguirre proposed a building to celebrate the experience of speed provided by the new race cars. Conceived as a platform for an entire community of scientists and technicians who meet once a year for the exhibition of the latest technological advancement, the Palace of Speed 8 was located, like the works of Matta and Celis, in an unlikely place and where the context itself was part of the project. Aguirre placed it in a mountain environment declaring a landscape relationship with one of the “geographical poles” of Chile, as he used to call the Andes, which eventually became the central theme of his research 9 .

Perspectiva del proyecto de título de Jorge Aguirre Silva “El Palacio de la velocidad” (1934). Copia del original a cargo de Juan José Aguirre D. y Rodrigo Martínez N. / Perspective project Silva Jorge Aguirre title "The Palace of Speed" (1934). Copy of the original by Juan Jose Aguirre D. and Rodrigo Martinez N.

The Palace of Speed ​ ( Degree project, 1934)

The examination project passed summa cum laude. First prize in the Hall of Architecture and Urbanism of Santiago. First prize in the Summer Hall of Viña del Mar, 1935. Gold Medal for Ibero American Architecture in Sweden, 1936. In spite of being an architectural piece devoid of any hint of historicism, the Palace of Speed ​had a strong dependence on the compositional criteria taught at Catholic University, where the concepts of symmetry and hierarchy of the parts were key issues in all good architecture. While the avenue that led to the access of the Palace fully ascribes to a classical conception of the ceremonial route that favored a frontal view of the building, the spiral - a sort of coil emerging from the center of the project - revealed a climbing path providing angular views. The building presents a dynamic way of conceiving space to which architecture adjusts to act in resonance of this movement. Both the walls and windows are curved, plotting the revolutions in space following the upward spiral.

Vista interior del caracol central del proyecto de título./ Interior view of the central spiral of the proposed title.

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