Revista AOA_24

Galería la Puntilla Ciudad Abierta, 1995

Es un gesto que muestra la Hospitalidad, mandamiento número uno de la Ciudad Abierta. Se ha llamado galería por su proporción, donde domina su largo de 15 m. De este modo se presta para alojar dos huéspedes sin necesidad de divisiones intermedias. Este pequeño volumen de madera es un buen ejemplo de una obra realizada en ronda: arquitectos y diseñadores de la Escuela y un maestro para las especialidades. Cada uno se interesó en los aspectos más afines con sus preocupaciones. Comenzó Fabio Cruz, proponiendo un partido alargado de 3 m de ancho con patios por delante, cerrados con panderetas construidas por un albañil. Confinaban un espacio de intimidad en medio de lo vasto, con un lejano horizonte de mar. El grupo pensó que debía ser un solo espacio, por lo tanto baño y cocina (cocinilla) instalados en el centro de forma tal que no interrumpiera la unidad de la galería, espacio único. Esto se lograba rehundiendo el volumen del baño para que apareciera como un mueble, con mesón, lavaplatos y anafre eléctrico. Instaladas las fundaciones con sus terrazas y patios cerrados, vino el equipo que se interesaba en el edificio de madera: en orden de edad, Alberto Cruz, Miguel Eyquem, David Jolly, Patricio Cáraves, David Luza, Iván Ivelic, César Chávez, Rudrigo Cepeda, Ricardo Quiroga, arquitectos, y Ricardo Lang, Arturo Chicano, y Juan Carlos Jeldes, diseñadores. Comenzamos haciendo la caja de madera con un costado completamente abierto, la galería orientada al poniente, interrumpida en el centro por el baño, una especialidad en sí. Mis preferencias fueron: - La vidriera tratada como un vitral (con perfiles de aluminio doblados por nosotros). - El cielo curvado para conformar la canal de aguas lluvias. Alberto me dijo: “Esto no puede ser una media agua… hay que preocuparse del techo”. - Las testeras o piñones en ambas puntas de la galería; iguales pero inversas. Con estos tres elementos controlaba espacialmente la luz. La vidriera de 15 m era un corte del volumen. Si el techo canal fuera simétrico sería un valle en el eje del volumen. Al desviar este eje siguiendo la diagonal por razones de orientación solar, la vidriera se eleva con una curvatura. En la esquina sur poniente alcanza su mayor altura justo en el piñón sur, recogiendo el máximo de sol del atardecer, el más deseado en esta costa. Alberto trabajaba especialmente con lápiz y papel en su cuaderno. Iba anotando nuestras discusiones de maestros, los cálculos de la luz. Dibujaba las proposiciones que conversábamos para estudiarlas y así sugería soluciones. Entre las muchas delicatessen surgidas en el curso de la elaboración hubo cosas como esta: sobre el vitral mirando al poniente aparecían unos canes agregados. Al lado norte de ellos aparecen unos pequeños espejos orientados para enviar el rayo solar sobre ciertos sectores de color. Estos son unas pirámides aplanadas, presentando diferentes ángulos a la luz del cielo. La galería está ubicada en una loma, sobre el nivel de la Hospedería de la Puntilla. Para acceder hay que subir un piso. Se hicieron dos escaleras de ladrillo paralelas: una sube desde el exterior directa al piñón y después de cruzar la puerta sigue subiendo por el interior. La otra, a la derecha, lleva un desarrollo más largo y sigue por el exterior. Sus peldaños son progresivos, van cambiando el ritmo; por tanto a un paso más largo, más rápido, para llegar a la terraza, los patios y entrar por la vidriera. Ambas escaleras siguen por uno u otro lado la vidriera. Esta sigue, con sus vidrios de color el ritmo de una y otra simultáneamente.

30

Made with FlippingBook - Online catalogs