cuya levedad aparente no muestra su capacidad de sostener su forma y esta no guarda ningún soporte que no se vea: es la misma por fuera y por dentro. El edificio seguirá este principio. Su materia es una lámina sensible a los requerimientos de los espacios que cubre mostrando que no tiene ni revés ni derecho. De tal manera no tiene fachadas, las elevaciones son secciones que dejan el interior a la vista. Su estructura es siempre visible. Un crítico diría: une formas geométricas con formas orgánicas. El autor diría: a cada órgano su trabajo. Y el ingeniero: sus formas responden a las solicitaciones en cada plano de su espacio. Como trabajo estructural viene a ser un ejemplo de esta verdad: la resistencia no nace de la dureza del material sino de la forma (y los momentos de inercia). Para ayudar a ver la concepción de este cuerpo, lo más aproximado sería recurrir a una analogía con el trabajo del ceramista: una vasija de greda. Los dedos del alfarero se deslizan por dentro y por fuera en una superficie continua adelgazando una lámina de igual espesor en todas direcciones. La resistencia del cántaro se genera en el trabajo repartido de su forma cerrada. El corazón de este edificio es la membrana de una pulgada que unifica en el plano horizontal, trabajando como una red, en todos los sentidos. Un trabajo que no quiere someterse a cálculo. Habría que experimentarlo, más bien, intuirlo. Hay que sentir con el cuerpo el trabajo de estas formas. Vivir una cierta armonía con el espacio que habitamos dentro de ellas. Aquí es bueno recordar lo que decía Matisse a propósito de un cuadro: “Mi objetivo es traducir mi emoción. Este estado de alma es creado por los objetos que me rodean y que reobran en mí: desde el horizonte hasta mí mismo, incluyéndome a mí mismo. Porque muy a menudo yo me introduzco en el cuadro y tengo conciencia de lo que existe detrás de mí”. Observando este volumen desde afuera, en toda su desnudez se verán claramente sus delgadas y altas vigas sin ninguna estructura transversal. Es así, no hay estructura transversal entre las grandes vigas. Tampoco hay ninguna suerte de arriostramiento con el suelo ni tirantes diagonales. No es sino lo que está a la vista. La unidad de todo el sistema la posee la membrana. Trabaja como una lámina metálica, como son las superficies de la carrocería de un auto, con leves curvaturas. Aquí son fuertes curvaturas. No es el material sino la FORMA la que resiste.
Observando este volumen desde afuera, en toda su desnudez se verán claramente sus delgadas y altas vigas sin ninguna estructura transversal. / Observing this volume from the outside, in all its nakedness it clearly reveals its slender, high beams without any transverse structure.
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