Revista AOA_16

Amereida, 1975

expresión ni una alegoría continental. No es una América que se encuentra en el corazón o mente del poeta. Por lo tanto la América poética es el concreto continente habitado por los americanos. La siguiente y más importante construcción que hace este plano es la entrada del continente sudamericano en el blanco poético de la página. Se trata de la contribución arquitectónica en el poema de Amereida que hace entrar la sola extensión del continente en el blanco que sustenta a la poesía hasta hoy. Esta inauguración del continente americano como materia poética tiene lugar en ese instante, y no ha dejado de ser objeto de la construcción de la Escuela de Arquitectura y Diseño de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso desde entonces hasta el presente, permitiendo la fundación de la Ciudad Abierta y la realización de Travesías ininterrumpidamente desde el año 1984. Constituye así una abertura permanente en la posibilidad de concebir una construcción americana sin exclusiones ni nostalgias, donde el presente se manifiesta como un don. El presente texto no pretende abarcar toda la obra escrita de Alberto Cruz, solo ha tomado tres de ellos para mostrar su ubicación, para hacer aparecer lo que ella le ha traído al país abriendo un nuevo horizonte creativo en la arquitectura, el urbanismo y las artes en la posible destinación del continente americano. Todo este discurso se asienta sobre otra construcción que va más allá del texto y que tiene la misma contextura en cuanto a ser una abertura original llevada a cabo por Alberto Cruz: se trata de la relación poesía y arquitectura. No se trata de la normal interpretación que un oficiante realiza de un texto poético que lo inspira o que le cae como culminación de una realización. Ésta es una relación con la palabra en cuanto ser palabra –la poesía–, oída por el oficio de la arquitectura en su partida como un desconocido. Este oír es un dar cabida que para ser tal pide de un pueblo de arquitectos, decir de una destinación a tal abertura. Desde sus textos y en la construcción de vida trabajo y estudio, Alberto Cruz ha construido una abertura creativa que funda en América una posibilidad de mundo.

Amereida es una obra poética colectiva que se plasmó en el elan creativo del poeta Godofredo Iommi Marini, obra que cuenta con la participación de Alberto Cruz aunque la primera edición no certifica ninguna autoría, ni siquiera la propia de Godofredo Iommi. Aun así se sabe quiénes son los autores de muchos de sus fragmentos. Quiero traer a presencia una dimensión capital en esta obra que pretende el más alto nivel poético, el de la épica, en cuanto a develar una posible realidad para el continente sudamericano. Para esto debemos detenernos brevemente a oír lo que la obra misma nos plantea. Amereida es un texto poético construido en la herencia de la modernidad que abriera el poeta Stephan Mallarmé con su Golpe de Dados, en el cual el blanco de la página es un soporte actuante en el poema. Amereida está concebido en este blanco actuante, por lo que no tiene signos de puntuación y el blanco de la página es el que otorga los silencios que suplen eficientemente a los signos tradicionales. A continuación tenemos un hecho fundamental, junto a las reveladoras palabras que constituyen el poema aparecen unos mapas. Estos mapas no son las habituales ilustraciones que acompañan a las ediciones de lujo que no forman parte del poema propiamente tal. Estos mapas, realizados por Alberto Cruz, son parte constituyente del poema. Vamos a demorarnos en el primero de ellos, porque nos parece que inaugura una época distinta para América del Sur y después de su construcción ha tenido consecuencias que persisten en el tiempo porque constituyen una abertura inaugural. El plano en cuestión es el primero que aparece en Amereida. Se trata de un plano del continente americano especialmente dibujado para la ocasión; consiste en el contorno del continente, la línea que separa el agua de la tierra y luego el plano se extiende hacia los perímetros de la hoja trazando las profundidades del fondo marino que rodea a la masa continental. De este modo el continente aparece por lo no dibujado de él. Este plano nos permite leer varias dimensiones, que son traídas a presencia. Primero se trata de un plano cartográfico, es el exacto continente, ni una

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