Tu Mascota Te Está Pidiendo Ayuda a Gritos ( En un Lenguaje que Debes Aprender a Escuchar)
T u perro, que deja de co- rrer tras la pelota para rascarse frenéticamente la base de la cola. Tu gato, que interrumpe su siesta en el sofá para morderse un costado con insistencia preocupante. Es- tas no son simples molestias pasajeras; son voces silencio- sas pidiendo ayuda. Imagina llevar un ropa de lana áspera día y noche, sin poder quitártela nunca. O sen- tir que cientos de alfileres te punzan la piel mientras inten- tas descansar. Así viven ellos cuando estos pequeños inva- sores se instalan en su cuer- po. La elocuencia del rascado Cuando ves a tu amigo ras- carse más de lo habitual, no está siendo simplemente “ner-
vioso”. Está librando una batalla. Esa irritación cutánea que no- tas ese enrojecimiento, esas pequeñas costras- son las cicatri- ces visibles de una guerra silenciosa. Y esos puntitos negros que aparecen en su pelaje? No son tierra. Son rastros del enemigo, que al humedecerse revelan su verdadera naturaleza sanguina- ria. Las garrapatas son estrategas más pacientes. Se adhieren como pequeños paracaidistas en territorios ocultos: detrás de
Made with FlippingBook Digital Proposal Creator