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SALUD/17

el horizonte

Lunes 17 de noviembre de 2025

Identifican 13 genes asociados con la obesidad

COLUMNA

EN PALABRAS DE LOS PSICÓLOGOS POR NORA ZAMBRANO

Al crecer aplicamos el ajuste creativo, que es la manera en que cada persona aprende a adaptarse al entorno, para obtener cuidado, aceptación o para mantenerse a salvo. E n una sesión reciente, una mujer me contó cómo, desde muy pequeña, aprendió a “portarse bien” para evitar conflictos en casa. Sonreía, aunque no tuviera ganas, callaba cuando algo le dolía. “Así era más fácil”, me dijo. Lo decía sin molestia, pero con la claridad de quien empieza a entender que esa estrategia fue, durante mucho tiempo, su forma de sobrevivir. En Gestalt, a eso lo llaman ajuste creativo. Es la manera en que cada persona aprende a adaptarse al entorno para obtener cuidado, aceptación o simplemente para mantenerse a salvo. Es una respuesta inteligente del organismo ante lo que vive, aunque con el tiempo pueda volverse rígida o limitante. El ajuste creativo se forma en momentos donde el entorno no puede responder plenamente a nuestras necesidades. Entonces el cuerpo, la mente y la emoción se organizan para compensar. Por ejemplo, quien creció en un ambiente de críticas quizá aprendió a complacer para evitar rechazo; quien vivió abandono, a no necesitar de nadie. Como terapeutas, identificar el ajuste creativo nos permite entender cómo el paciente se protegió. No miramos el síntoma como un error, sino como una solución que en su momento tuvo sentido. Es un puente que nos lleva a la historia emocional de la persona y nos muestra cómo se construyó su manera de estar en el mundo. Nombrarlo con el paciente no busca juzgarlo, sino darle conciencia. Cuando alguien entiende que su forma de actuar fue una respuesta sabia a una situación difícil, empieza a verse con compasión. Y desde ahí, puede elegir nuevas formas de responder al presente sin repetir estrategias del pasado. Para nosotros, los terapeutas, el reto está en no vincularnos con el ajuste, sino con la persona que hay detrás de él. Si alguien aprendió a ser complaciente, no se trata de reforzar su deseo de agradar al terapeuta, sino de acompañarlo a explorar qué pasa cuando no lo hace. Es un trabajo delicado, lleno de presencia y respeto. El ajuste creativo nos habla del ingenio emocional del paciente. Nos muestra su capacidad para adaptarse, su fuerza, su deseo de permanecer. Incluso cuando esas formas ya no funcionan, reconocer su origen permite honrar el intento y abrir espacio para el cambio sin invalidar lo que fue. En el proceso terapéutico, cuando el paciente se da cuenta de su propio ajuste, algo se transforma. Empieza a ver patrones que antes parecían naturales: El silencio, la prisa por resolver, la necesidad de controlar. Y ese darse cuenta no impone un cambio, lo invita con suavidad. Entonces, el ajuste creativo deja de ser una defensa inconsciente y se convierte en un recurso consciente. Ya no es un límite, sino un aprendizaje. El paciente puede elegir: Seguir usándolo cuando lo necesite o dejarlo descansar cuando ya no le sirve. Porque, en el fondo, el ajuste creativo nos recuerda que todos, alguna vez, hicimos lo mejor que pudimos con lo que teníamos. Y en terapia, poco a poco, aprendemos a hacerlo diferente: Con más libertad, más presencia y más verdad. Las formas que aprendimos para estar bien

Más de 800,000 personas participaron en el estudio, que ofrece información sobre los fundamentos genéticos del sobrepeso

Los estudios basados en una sola población pueden llevarnos a pasar por alto genes importantes que se comparten entre poblaciones, pero que pueden no alcanzar la significancia estadística en ninguna de ellas, incluso si son clínicamente importantes en esa población”

REDACCIÓN El Horizonte

La obesidad afecta a millones de personas en el mundo y aunque, en gran medida, está deter- minada por el estilo de vida, se conocen unos veinte genes que la causan. Ahora, los científicos han identificado otros 13 genes asociados a esta enfermedad, en personas de todas las ascenden- cias genéticas. De estos trece genes, ocho se habían encon- trado en estudios anteriores y cinco se han iden- tificado por primera vez. Además, los científicos han analizado cómo estos 13 genes influyen en las enfermedades asociadas a la obesidad (comorbi- lidades), como la diabetes tipo 2, la insuficiencia cardíaca y la osteoartritis. Los detalles del estudio, realizado por in- vestigadores de la Universidad Estatal de Pen- silvania (Penn State), en Estados Unidos, con 850,000 personas con ancestros de los seis continentes, se han publicado en la revista Na- UN DATO DE INTERÉS Los investigadores también encontraron que varios de estos genes contribuyen a otras condiciones relacionadas con la obesidad, incluidas la diabetes tipo 2, la hipertensión y las enfermedades cardíacas.

SANTHOSH GIRIRAJAN JEFE DEL DEPARTAMENTO DE BIOQUÍMICA PROFESOR DE BIOLOGÍA MOLECULAR

ture Communications. En los últimos años, algunos estudios genéti- cos han ayudado a identificar una veintena de ge- nes que aumentan las probabilidades de que una persona desarrolle la enfermedad, pero la mayor parte de esos estudios se basan en pocas perso- nas y principalmente de ascendencia europea. “La obesidad afecta a millones, pero la mayo- ría de los estudios se han centrado en unos po- cos, de hecho, se han basado principalmente en poblaciones de ascendencia europea, reflejando un sesgo ancestral y perdiéndose oportunidades para descubrir genes adicionales cuyos mutacio- nes pueden ser más prevalentes en otras ascen- dencias”, explica Deepro Banerjee, estudiante de genómica de Penn State y autor del estudio. (Con información de Agencias)

Nora Zambrano: Es catedrática de la Facultad de Psicopedagogía del CEU; psicóloga, con especialidad en Neuropsicología y Maestría en Asesoramiento Educativo Familiar. Contáctala en nora.zambrano@gmail.com

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