EH4077 COAH 02MAR2026

MÉXICO/13

el horizonte

Lunes 2 de marzo de 2026

Retoma Puerto Vallarta actividad

URGE ARQUIDIÓCESIS RECONSTRUIR HOGARES

laron sombrillas y camastros. Corredores y familias reto- maron también sus activida- des recreativas. La imagen contrasta con los días posteriores a los narcoblo- queos e incendios de estableci- mientos registrados en distintos puntos del municipio. Aunque se mantiene presen- cia de fuerzas de seguridad, la actividad turística y comercial opera con normalidad. También en la zona urbana, las personas volvieron a sus ac- tividades rutinarias.

REDACCIÓN El Horizonte

La Arquidiócesis Primada de México afirmó que la violencia que afecta al país no se resolverá únicamente con el uso de la fuerza, sino con acciones orientadas a reconstruir los vínculos familiares y atender los conflictos dentro de los hogares. En su editorial del semanario Desde la Fe , sostuvo que muchos de los problemas sociales tienen origen en rupturas afectivas.

A una semana de los hechos vio- lentos derivados del operativo federal en el que fue abatido Ne- mesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, las playas de Puer- to Vallarta registran actividad re- gular y una afluencia constante de visitantes. Desde temprana hora, turis- tas caminaron por la franja cos- tera, mientras pescadores reali- zaron sus labores habituales y prestadores de servicios insta-

VUELVE EL TURISMO A una semana del fallecimiento de “El Mencho”, los prestadores de servicios turísticos volvieron a sus actividades en el puerto

La casa de los malosos

COLUMNA

EL PURGATORIO DE @CABRITOMAYOR YOR

Normalmente la historia parece avanzar con calma PASMOSA ; sin embargo, en OCASIONES los tiempos se aceleran y adquieren un matiz distinto. Y es que, estimado lector, llevamos apenas dos meses completos y comenzando el tercero de un año 2026 de cambios abruptos, con-

POR LUIS SAMPAYO

el mundo aprende a normalizar hasta que dejan de ser contenibles. El 2026 apenas arranca su tercer mes y nos grita una realidad incómoda: la es- tabilidad, la paz y la tranquilidad históri- camente no han sido permanentes, pero nunca tan agresivas, peligrosas y explosi- vas como ahora. Y aunque, por fortuna se supone, no vivimos una guerra total, hoy vivimos en la zozobra e incertidumbre de que las cosas pueden cambiar en cualqui- er momento. Y cuando el panorama deja de ser predecible, lo que domina no es el miedo, sino esa ansiedad e incertidum- bre que acompaña las épocas previas a los grandes cambios de aquellos que, a su propia conveniencia, están transformando nuestro mundo en una especie o mala ver- sión de “La casa de los malosos”. Por hoy es todo. Medite lo que le platico, estimado lector. Esperando que el de hoy sea un reflexivo inicio de semana, por fa- vor cuídese y ame a los suyos. Me despido honrando la memoria de mi querido her- mano Joel Sampayo Climaco, con sus her- mosas palabras: “Tengan la bondad de ser felices”. Nos leemos, Dios mediante, aquí el próximo lunes.

dad estadounidense difícilmente acep- taría tras décadas de conflictos intermi- nables. Así, obtienen lo que buscan sin asumir completamente el costo visible de la confrontación. El problema es que las guerras rara vez siguen los cálculos de quienes las inician, y mientras los analistas discuten estrate- gias y los gobiernos miden consecuencias, el ciudadano común experimenta algo tan profundo como la zozobra: la sensación colectiva de que el mundo ha entrado en una etapa donde la tranquilidad desapa- rece. Las cadenas de suministro tiemblan, los precios energéticos amenazan con dis- pararse y la estabilidad internacional pa- rece depender de decisiones tomadas en las salas de los líderes. Quizá lo más inquietante no solo sea la posibilidad de una guerra mundial inmedi- ata, sino la acumulación simultánea de cri- sis por todos lados: liderazgos que caen, violencias internas que resurgen y poten- cias que prueban nuevamente los límites del poder militar. La historia enseña que los grandes con- flictos no comienzan con un solo even- to, sino con una sucesión de tensiones que

ahora hacia Medio Oriente. El ataque de Israel contra Irán, con respaldo operati- vo de Estados Unidos, y que incluyó la muerte de su ayatolá, encendió las alar- mas mundiales que no se escuchaban con tal intensidad desde hacía décadas. Ex- plosiones en Teherán, sirenas antiaéreas en Tel Aviv y mercados financieros reac- cionando con nerviosismo componen una escena que muchos creían relegada a los libros de historia. La lógica detrás del ataque revela una tensión estratégica profunda. Para Israel, Irán representa una amenaza existencial, un adversario que, desde su perspectiva, acumula capacidades militares y nucleares capaces de alterar irreversiblemente el equilibrio regional. Y es que su doctrina ha sido clara: golpear antes de que el enemi- go tenga la capacidad de hacerlo primero. No es una novedad histórica, pero sí una señal que pone al mundo en vilo. Nuestros vecinos norteamericanos, en cambio, juegan una partida más compleja. Apoyan, presionan y respaldan, pero evi- tan encabezar abiertamente el conflicto. La razón es menos ideológica que prag- mática: una guerra directa implicaría in- flación global, crisis energética y un desgaste político interno que la socie-

vulsos y profundamente inciertos, en don- de nosotros, los mexicanos, y la humani- dad por entero ya hemos atravesado uno de esos puntos de inflexión donde la paz, la calma, la tranquilidad y el orden inter- nacional dejan de parecer permanentes y comienzan a revelar que el mundo que habitamos lo han convertido en “La casa de los malosos”. Y es que, recapitulando, primero fue la sorpresiva extracción del poder de Nicolás Maduro, un episodio que alteró el equili- brio político latinoamericano y dejó al des- cubierto la fragilidad de los regímenes sos- tenidos más por inercias geopolíticas que por consensos sociales. Y hace apenas una semana, después de la muerte de “El Men- cho”, se detonó una ola violenta de ac- tos terroristas nunca antes vista en México, que dejaron ver la crudeza de un crimen organizado que no desaparece con la caí- da de sus líderes, sino que muta, se frag- menta y responde con furia. Y mientras América Latina intentaba comprender su propio reacomodo, el epi- centro del mundo volvió a desplazarse,

LUIS SAMPAYO: Es Medalla al mérito cultural “Juan Bautista de Chapa” del Colegio de Cronistas e Historiad- ores de Nuevo León, Ciudadano del Mundo, Editorialista Taurino, soñador empedernido, inquieto y apolítico hasta la médula, pero preocupado por su entorno

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