Revista AOA_27

las vanguardias europeas de nítidas líneas negras y planos de color. Lo retoma más tarde en varias obras. Es así como el uso del acero en la resolución de las fachadas es un recurso cada vez más utilizado y que sustituye rápidamente los salientes de cornisas y marcos de hormigón armado que le habían ayudado a dar orden y proporción a sus fachadas. En estas esbeltas y depuradas estructuras de acero combina la delicada proporción de cada una de las partes con sistemas de cerramiento y protección solar. Es el caso de la fachada del edificio del Parque Bustamante, de 1972, sin duda la culminación de una búsqueda asociada a la elegancia del acero que vemos también en otras obras como el pequeño edificio de calle Francisco Noguera y en las grandes fachadas de las sucursales bancarias de Valdivia, Viña del Mar y Concepción, además del volumen derribado del Hospital del Trabajador. El ambiente de la postguerra y el espectacular desarrollo de la modernidad en Estados Unidos plantean un nuevo horizonte de referentes muy bien entendido por Despouy, quien adopta de manera natural materialidades y criterios constructivos que recuerdan los trabajos de Mies van der Rohe en América. Es evidente en el edificio Bustamante con el trabajo de los perfiles, similar al usado por Mies en el edificio Seagram de Nueva York (1958). Las recurrentes referencias a arquitecturas europeas y norteamericanas alientan la combinación de distintas maneras de resolver las problemáticas que cada proyecto presenta. En 1960, tras el terremoto de Valdivia, Despouy recibe el encargo de levantar las primeras sucursales para el entonces Banco Español de Chile. Plantea aquí un edificio de fachada de cristal que rompe el plano de la fachada continua retirando el cuerpo principal y asomando nuevamente una marquesina que se adelanta cuidadosamente hacia la acera. Un nuevo momento en su carrera comienza con esta serie de edificios de gran envergadura que obligan al arquitecto a resolver problemáticas propias de los bancos y su emplazamiento en la trama urbana, por lo general frente a las plazas principales y atendiendo a una arquitectura que pretende asentar la nueva imagen de modernidad asociada a estas instituciones. En 1962, en Viña del Mar desarrolla otro proyecto para el Banco Español, un edificio de dos cuerpos conformados por una placa y una torre adosada. La placa enfrenta la plaza principal, mientras la torre de viviendas va en sentido longitudinal a calle Arlegui. La operación se resuelve con la configuración de balcones que se desprenden sutilmente del plano de la fachada, dejando en los testeros de la torre una ranura vertical de sombra que permite proponer una cara hacia la plaza. Junto con un grupo de pequeñas ventanas dibujadas sobre un plano vacío y desplazadas rigurosamente hacia el edificio de viviendas vecino, constituye un conjunto que opera efectivamente entre el espacio de la plaza, la placa del volumen del banco, la vertical del testero del edificio de viviendas y su fachada hacia calle Arlegui. La compleja ecuación se acentúa con las bandas horizontales que conforman los gruesos cantos de las losas de los balcones, adelantados unos centímetros de los montantes verticales de forma de quedar en segundo plano y generar así una construcción visual a base de elementos independientes, claramente definidos y valorizados que buscan acentuar la horizontal al punto de usar barandillas de cristal para no romper la delicada construcción de elementos. El edificio de calle Arlegui marca otro momento de inflexión en la construcción de un lenguaje constructivo y visual. La fachada “despegada” del volumen, el espesor construido como suma de elementos independientes y con autonomía formal de las partes, propia de la obra de Lucio Costa en el Ministerio de Salud y Educación de 1935, los trabajos de Le Corbusier en la Unidad Habitacional de Marsella y Chandigarh en la India. Esta autonomía formal la podemos entender como punto de partida a lo que sería la posterior utilización del brisoleil en fachadas y el uso del hormigón visto, génesis de un Brutalismo adquirido desde la experimentación y el continuo deambular por una modernidad conquistada.

Edificio Paseo Bulnes, Barrio Cívico, Santiago, 1950. / Edificio Paseo Bulnes, barrio cívico, Santiago, 1950.

Edificio en calle Francisco Noguera, Providencia, 1960. / Edificio en calle Francisco Noguera, 1960.

Es así como en 1950, ya con 43 años, proyecta un edificio en el Paseo Bulnes donde plantea una fachada sujeta a las restricciones morfológicas descritas en el plan Brunner, pero que en la fachada hacia Nataniel Cox construye una configuración totalmente diferente: no sólo propone grandes ventanales, sino que incorpora un espesor suficiente para simular un brisoleil en su escorzo y mantener así la expresión maciza y sólida del conjunto de edificios. A partir de este momento es posible que el trabajo desarrollado por Despouy adquiera una dimensión distinta. Como si se tratara de un descubrimiento, las operaciones que aportan complejidad a las composiciones de sus fachadas adquieren un peso en la resolución de sus obras. La sucesiva complejidad programática de los encargos, el tamaño y la diversidad de tipologías de los proyectos siguientes, propiciarán operaciones cada vez más intensas en la incorporación de sistemas constructivos y tipológicos pioneros. Siempre atendiendo de buena manera a una delicada tensión entre la resolución técnica y la expresión plástica de su arquitectura, el color y material serán aliados que darán valor. El nuevo ornamento adquiere distintos matices en obras como el edificio de Villavicencio 378, donde consigue organizar una fachada completamente modulada por marcos de hormigón armado que contienen el trazado del plano de fachada -revestida de mosaicos de gres cerámico de la fábrica Irmir color ocre-, a la vez que dan cuenta de la subdivisión interior de cada departamento. En 1958 concluye el edificio de Av. Providencia 309 con un volumen que se adosa al edificio existente y que tiene como cerramiento un cuerpo completamente acabado con un muro cortina de perfiles metálicos cuadrados. Casi como un primer ensayo técnico, este muro cortina recuerda en sus proporciones la iconografía de

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