Revista AOA_27

La composición general del condominio se asemeja a un gran edificio fraccionado en viviendas rectangulares dispuestas una al lado de la otra, con un frente construido de 10,5 m y una profundidad de 21 m. Cada unidad se resuelve en su longitud bajo el concepto de un doble frente, abriendo sus vistas y jardines hacia el norte, los cerros, y hacia el sur, las canchas del Club de Polo. Por otra parte, en los intervalos de 3 m que quedan en tensión entre la casa y los medianeros se generan espacios positivos, por un lado un recorrido pausado hacia el acceso lateral y, por el otro, un lavadero resguardado. A pesar de que las unidades de vivienda son construcciones aisladas, quedan integradas al total por sus cierros, al frente con muros de pirca que se perciben como un zócalo continuo y, por los lados, con medianeros revestidos en pino negro que amarran los cuerpos, introduciéndose, incluso, en el interior de las viviendas. La volumetría se caracteriza por concentrar la mayor parte de lo construido en el primer nivel, dejando un segundo piso más liviano y trasparente al mirar desde la calle. El volumen refuerza la idea del doble frente, cerrándose en su largo con muros opacos para aislarse del vecino, y abriéndose con grandes ventanas en sus extremos. Ventanas que aumentan su altura gracias a un techo diagonal inclinado que otorga además movimiento a la elevación general del conjunto. La espacialidad interior también se desarrolla a partir de la dualidad de frentes, disponiendo los espacios de circulación, acceso, pasillo y escalera, en el centro, y los recintos de estar, dormitorios, living y comedor, en los extremos. La cocina, en el centro, se integra al comedor a través de puertas corredizas. The overall composition of the Condominium resembles a large building split into rectangular houses arranged one beside the other, each with a built front of 10.5 m and a depth of 21 m. Each unit is solved lengthwise under the double-front concept, with views and gardens to the north, toward the hills, and to the south, to the Polo Club fields. Moreover, the 3 m spaces between the houses and the subdivision walls generate positive spaces, first a quiet passageway to the lateral access, and on the

other a sheltered laundry space. Although the housing units are stand-alone constructions, they are integrated into the whole by the design of the dividing fences. Towards the street the stone walls are perceived as a continuous base. To the sides, the black pine covered division walls link the units and are furthermore integrated into the homes interior. From street view, the volumes are characterized by a heavy construction on the first level and the lighter and more transparent second floor. The volume reinforces the idea of the double fronts, with its longer sides closed with opaque walls to isolate from the neighbors, and large window openings on the opposite ends. These windows are taller than normal due to the diagonal sloping roofing that also gives a playful motion to the general elevation of the complex. The interior spaces also originate from the double fronts concept, placing circulation spaces, access, hallway and staircase in the center, and resting rooms, bedrooms, living and dining room at the ends. The kitchen, in the middle, integrates into the dining room by means of sliding doors.

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