“Tratamos de posicionar la escuela de Harvard de manera que sea consciente de lo que está sucediendo en el mundo y esto significa que buscamos formar a los arquitectos para que tengan un rol diferente del histórico, esto es, como simples ejecutores de proyectos. Aspiramos a formar profesionales más proactivos, que ganen un lugar más destacado en la sociedad. Al menos en Estados Unidos, en las últimas décadas hemos visto que la relativa simetría que solía existir entre la arquitectura y otras profesiones, como leyes o medicina, ha cambiado drásticamente. Antes los arquitectos ocupaban posiciones más importantes y financieramente estaban mejor que hoy. Se ha desvalorizado nuestro rol en términos de ingresos pero no en términos de poder, y por poder me refiero a la capacidad de cambiar la sociedad y de tener un impacto en el entorno construido.
Lo que queremos es, por una parte, educar profesionales bien informados y buenos en lo que hacen, es una forma de mantener una posición de importancia. Por otra parte, tratamos de entender qué papel podemos jugar dentro de una mayor comprensión del entorno construido, que está ahora relacionado no solo con las edificaciones, sino también con el paisaje, la ciudad, la infraestructura, la gobernabilidad, la política de una organización, la ingeniería y hasta la salud pública. Nuestra escuela se ha conectado más con otras disciplinas para que los diseñadores ocupen un lugar diferente del que han tenido. El rol del arquitecto es muy limitado en términos generales. Hemos tenido arquitectos de renombre mundial, pero a menudo trabajan en proyectos de muy gran escala y con grandes presupuestos. Hay pocos arquitectos célebres que realmente se dediquen a proyectos del día a día, como viviendas o construcción de nuevas ciudades. Esto ha motivado a muchos jóvenes a interesarse más en la relación entre el diseño y lo social, hay más conexión y comprensión de cómo a través de un buen diseño se puede crear un compromiso mayor con la justicia social y espacial. Es el papel que tratamos de incentivar en Harvard. Utilizamos el paraguas de la Graduate School of Design para conectarnos con diferentes disciplinas dentro de la universidad. Ser una universidad de investigación significa que podemos utilizar la investigación como mecanismo para establecer mayores conexiones con el resto de la universidad. Impulsamos proyectos multisectoriales que investigan temas como el futuro de las ciudades, las ciudades saludables o el impacto del envejecimiento en los cambios que han tenido las ciudades. Son aspectos que no se pueden abordar únicamente desde la arquitectura. Si realmente quieres profundizar para comprender la multiplicidad de factores necesitas experiencia múltiple en la mesa. La colaboración entre la facultad de diseño, el resto de la universidad y las prácticas se convierte en una estrategia importante de posicionamiento de la escuela, que también permite crear nuevos conocimientos y que tiene un impacto en la forma en que enseñamos. No se trata simplemente de hacer investigación, sino de conectar la investigación con la enseñanza. La ciudad Se ha demostrado que las ciudades –a través de la densificación de los edificios, los lugares y las personas–, son una manera más eficiente de compartir recursos, de desarrollar una comunidad. Pero hoy no hay una idea clara acerca de qué es la ciudad, dónde se encuentra, dónde termina y cuáles son sus límites. No se distingue la ciudad de los suburbios, está todo urbanizado. En ese contexto, tratar de situar las ciudades como lugares de democracia espacial es bastante discutible. Al mismo tiempo, vemos una migración dramática de lo que solía ser el campo a las zonas urbanas. Esto sucede porque no tenemos una solución sobre el campo y el mejoramiento social de las zonas rurales. Sería un error poner el énfasis solo en lo urbano. Lo que tratamos de hacer en Harvard es desarrollar más ampliamente el concepto de urbanización. La ciudad, la expansión, los suburbios, la región, todo debe mirarse como parte de un ecosistema dinámico. Lo que sucede en la ciudad también se relaciona con lo que ocurre en el campo. Es un poco como la acupuntura, presionas algo aquí y afectas un punto allá. Parte de los problemas se relacionan también con la interrelación entre los derechos individuales y los propósitos sociales más amplios. No podemos ser una sociedad puramente individualista en que cada cual hace lo que quiere. Debe haber negociación en términos de lo que nosotros como comunidad tenemos que abordar para entender el papel de la ciudad de otra manera. Es por esto que en el contexto americano existe la distinción entre los suburbios y las ciudades. La gente vive en los suburbios pero pasa el día a la ciudad. Pero muchas ciudades mueren de noche porque todo el mundo vuelve a los suburbios, y también está sucediendo, en ciudades como San Francisco, que la gente ha vuelto a habitar el centro y pasa el fin de semana en los suburbios. Tenemos mucho que aprender acerca de cómo hacer las ciudades más vivibles y cómo crear un ambiente que también sea atractivo para el habitante, para que no necesite vivir fuera de la ciudad y utilizarla sólo por razones de negocios o funcionales".
Mohsen Mostafavi, Raimundo Lira del comité editorial de Revista AOA, y Fernando Marín, decano de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Construcción Universidad Mayor, donde ofreció una charla magistral. Mohsen Mostafavi, Raimundo Lira of the editorial board of AOA Magazine, and Fernando Marín, dean of the School of Architecture, Design and Construction of Universidad Mayor, where he gave a master class.
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