Diagnóstico de la situación y análisis de buenas prácticas
Formación contInua y políticas de empleo Diagnóstico de la situación y análisis de buenas prácticas
Formación contInua y políticas de empleo
Julio 2023
Autores
OXFAM
Ramon Macià, Universitat Autónoma de Barcelona Mihaela Vancea, Oxfam Intermón Alejandro García-Gil, Oxfam Intermón
COMITÉ ASESOR
Con el apoyo técnico de Luis Gomez Rufián y Diego Dueñas Fernández y el Departamento de Economía de Cotec.
El proyecto ha sido seleccionado en el Programa de Innovación Abierta de Cotec 2019.
Ín DI CE
3.3. Los cambios en el sistema de formación
61
04. Buenas prácticas internacionales
64
4.1. Financiación de la formación
65
4.2. Formación para el empleo y políticas activas 4.3. Formación de segunda oportunidad para adultos y jóvenes sin titulación de secundaria
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autores
80
00. resumen ejecutivo
4
05. conclusiones
87
01. INTRODUCCIÓN
7
1.1. Aproximación al objeto de estudio 1.2. Metodología y técnicas empleadas
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02. Brechas educativas
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2.1. Origen socioeconómico
15
2.2. Logro educativo
22
2.3. Condiciones laborales
28
2.4. Proyecciones de riesgo
34
03. las políticas públicas de formación para el empleo
42
3.1. La articulación de las PFE en el marco legislativo español
44
3.2. Qué no funciona
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FORMACIÓN CONTINUA Y POLÍTICAS DE EMPLEO
resumen ejecutivo
00.
4
FORMACIÓN CONTINUA Y POLÍTICAS DE EMPLEO
En comparación con otros países de nuestro entorno, una proporción amplia de población trabajadora en España adolece de las compe- tencias y formación necesarias para enfrentar- se a un futuro laboral digital y automatizado. Esta brecha formativa se cruza con desigual- dades socioeconómicas, educativas, de género y ocupación, que se retroalimentan, justifican - do así, la necesidad de revisitar nuestras polí- ticas activas de empleo y plantear el derecho a la educación durante todo el ciclo vital y no solo durante la etapa de formación obligatoria. Este estudio, resultado de la convocatoria 2019 del Programa de Innovación Abierta (PIA) de la Fundación Cotec para la innovación, pretende examinar el efecto de la transformación tecno- lógica sobre el futuro del trabajo, con un foco en la población trabajadora en mayor situación de riesgo de automatización y digitalización. Para cumplir el objetivo de investigación, el estudio recopila evidencia y datos que nos per- mitan dimensionar la problemática existente en cuanto a inequidades y capacidades digita- les actuales, examinar el posible impacto de la brecha digital sobre nuestro mercado laboral, y evidenciar las mejores prácticas en formación continua y políticas activas de empleo de otros países europeos que nos ayuden a mejorar nuestras políticas públicas. La presente investigación parte de una triple aproximación metodológica al objeto de estu- dio planteado anteriormente: i) un análisis de las brechas educativas a través de la explora- ción estadística de microdatos de encuestas y el análisis cualitativo de entrevistas semies - tructuradas con personas trabajadoras repre- sentando diferentes perfiles de vulnerabilidad; ii) un análisis de las políticas de formación para el empleo (PFE) en el marco legal español, desde un enfoque de equidad educativa; iii) y una recopilación de buenas prácticas europeas en términos de formación continua y políticas activas de empleo. Los resultados muestran que las personas más afectadas por las inequidades educativas y formativas y la precariedad laboral suelen
tener un nivel educativo bajo, estar empleadas en sectores de actividad de escaso valor aña- dido y en empresas pequeñas. La desigualdad de oportunidades laborales en la vida adulta apunta a la necesidad de reformar las políti- cas activas de empleo para lograr una mayor inclusividad en la formación, especialmente en un mercado laboral en continua transfor- mación tecnológica. Pero el impacto de las políticas de formación en la vida adulta está necesariamente condicionado por la calidad en la cobertura de protección social para aquellas personas con más dificultades, con un particu - lar foco en las desigualdades de género, edad, origen, orientación sexual y discapacidad. Otro resultado importante es la necesidad de reformar los programas de formación para el empleo para adecuarlos a las necesidades reales de las empresas. En este sentido, es aconsejable una permanente evaluación de la eficacia de la formación ofertada, un análisis prospectivo permanente del tipo de formación que necesitan las empresas, una mayor cone- xión entre el tejido productivo y el contenido formativo, y una mayor capacidad de orien- tación del sistema de formación. Las buenas prácticas de formación continua y de políticas activas de empleo de otros países europeos nos sirven de ejemplo para el diseño de unos planes formativos más efectivos en términos de mejores empleos y mejores condiciones laborales. En una sociedad en continua transformación tecnológica, la necesidad de que la población trabajadora se forme de manera continua es innegable para mantener su empleabilidad y asegurar su movilidad laboral. Sin embargo, esta responsabilidad de formarse y adaptarse a los cambios tecnológicos del mercado labo- ral no puede reposar únicamente en las perso- nas trabajadoras. La desigualdad de ingresos, oportunidades, capitales sociales y culturales o condiciones laborales hacen imposible la igualdad de oportunidades en el acceso a la formación laboral y profesional. La precariedad y la desigualdad impiden que el mérito o el es-
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fuerzo individual sean los únicos factores que están detrás de la adaptación exitosa de las personas trabajadoras a los actuales cambios laborales. Para evitar que esto sea así, Espa- ña tiene que mejorar sus políticas activas de empleo, desvincular la formación laboral de los contratos laborales, y poner en marcha meca- nismos efectivos de vuelta a las aulas de las personas que experimentan abandono escolar prematuro.
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FORMACIÓN CONTINUA Y POLÍTICAS DE EMPLEO
intro ducción
7 01. 01.
FORMACIÓN CONTINUA Y POLÍTICAS DE EMPLEO
El futuro del trabajo conlleva cambios disrup- tivos en la vida de las personas trabajadoras y las brechas digitales, formativas y laborales, inherentes a nuestra sociedad, las colocan en distintas posiciones en relación con esos cambios. La transformación tecnológica impli- ca profundos cambios sobre la esfera laboral que obliga, por un lado, a la automatización de ciertos trabajos como resultado del uso de las herramientas digitales y, por otro lado, a la digitalización del empleo que se concreta en nuevas opciones de empleo basadas en el uso de las nuevas tecnologías de la información y comunicación. Esta transformación trae con- sigo tres fenómenos, fundamentalmente, en relación con el empleo: i) la aparición/desapari- ción de determinadas profesiones; ii) el incre - mento de la precariedad, especialmente de puestos de trabajo no cualificados o rutinarios, que son repetitivos y fácilmente sustituibles; y iii) la polarización del mercado laboral, entre personas trabajadoras cualificadas, beneficia - das por la digitalización y menos cualificadas, perjudicadas por los procesos de automatiza- ción y digitalización del trabajo. La falta de competencias digitales y, en gene- ral, formativas hace a algunas personas más vulnerables (p.ej. personas mayores de 55 años, con estudios básicos o desempleadas), con limitadas posibilidades de recolocarse en otra profesión. 1 Al mismo tiempo, la desco- nexión entre las competencias demandadas laboralmente y la formación real de las perso- nas trabajadoras las hace más propensas a ocupaciones de baja calidad o al desempleo. En ambas situaciones, son las personas traba- jadoras en mayor situación de precariedad las más vulnerables. La formación en habilidades digitales –y de otro tipo- se hace fundamental para romper estas brechas. Sin embargo, paradójicamen- te, existe una falta de igualdad en el acceso y
disfrute a la formación que incide en mayor grado en aquellas personas trabajadoras más expuestas a la precarización o la pérdida de empleo por la digitalización.
La investigación que aquí detallamos pretende:
a) Recopilar evidencias y datos que permi- tan dimensionar la problemática existente en cuanto a las desigualdades digitales y al acceso a la formación para el empleo. b) Valorar la evolución y proyección de esta problemática desde el análisis de las políticas para la formación en el empleo, su articulación en el marco legislativo, su regularización, su planificación, así como sus debilidades y retos. c) Por último, recoger las mejores prácticas en la formación continua y en las políticas activas de empleo de otros países europeos que puedan servir de referencia para la mejora de las políticas públicas españolas frente a los nuevos retos.
1.1. Aproximación al objeto de estudio
Las incertidumbres y cambios vinculados a las profundas transformaciones que está viviendo el mercado laboral español pueden abordarse desde tres posturas distintas. 2 • Estrategia de adaptación: es responsabi- lidad del individuo adaptarse a los cambios que provoca el mercado. El papel del Estado y lo público ha de ser invertir en formación y en algunos mecanismos redistributivos para evitar situaciones extremas, pero, en ningún caso, elevar las cargas impositivas o poner trabas a la acción del mercado. La desregulación es entendida como manera de fomentar la competencia y la innovación.
1. Hernández, L. y J. Maudos (2021). Competencias digitales y colectivos en riesgo de exclusión en España. Determinantes en el contexto de la COVID-19. 2. Torres, Raymond (2019). Transformación productiva y futuro del trabajo. En El futuro del trabajo en España: el impacto de las nuevas tendencias (pp. 139-152). Wolters Kluwers España.
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transformación, la necesidad de que las perso- nas trabajadoras se formen de forma continua es indispensable para mantener su empleabi- lidad. Sin embargo, no contemplamos que la responsabilidad de que esto repose únicamente en los hombros de las personas trabajadoras. La desigualdad de ingresos, oportunidades, capitales sociales y culturales o condiciones laborales hacen imposible la igualdad de opor- tunidades en el acceso a la formación laboral y profesional. La precariedad y la desigualdad estructural impiden que el mérito o el esfuerzo individual sean los únicos factores que están detrás de la adaptación exitosa de las personas trabajadoras a los cambios laborales. Las progresivas desregulaciones y cambios en el modelo productivo han derivado en una cons- tante pérdida de poder de negociación de las personas trabajadoras, tanto en lo que respecta al poder colectivo como el individual. Encontrar mecanismos que equilibren el poder de perso- nas empleadas y empleadoras es necesario. No obstante, las relaciones laborales propias de una economía basada en los servicios y mucho más cambiante hacen imposible volver atrás. El actual derecho a la formación, recogido en nuestro Estatuto de los Trabajadores (artículos 4.2 y 23), se inoperativiza en un mercado laboral donde priman relaciones laborales inestables, temporales y con mucha rotación, donde la recualificación profesional es necesaria, y en el que los cambios que trae la digitalización demandan formaciones mucho más intensas de las facilitadas actualmente. De ahí que apostemos por la vía de la innova- ción en las políticas públicas y planteemos una reformulación radical del derecho a la educa- ción, para ampliarlo desde la actual configu - ración vinculada únicamente a la educación obligatoria, hacia el derecho a la educación a lo largo de toda la vida. La implementación de este renovado derecho tendría que hacer de la formación continua una realidad no condicio- nada a las relaciones laborales o contractuales y accesible para todos y todas en igualdad de condiciones.
No obstante, este enfoque no impide que impere la ley del más fuerte. Los cambios políticos y regulatorios inspirados en este modelo han conllevado incrementos en la precariedad y la desigualdad de ingresos. • Estrategia de conservación: el Estado del Bienestar basado en la relación clásica empleador-empleado-estado ha dado muy buenos frutos y los cambios que se es- tán dando no justifican una aproximación radical. Los crecientes desafíos nacen de la pérdida progresiva de poder de las perso- nas trabajadoras a favor del capital y, por lo tanto, las medidas necesarias son las que hagan falta, únicamente, para recuperar el equilibrio de poder. Esta forma de enfrentar- se al problema es ciega a la reconfiguración del trabajo que ha conllevado la fragmenta- ción productiva, acentuada por la revolución digital. Si el modelo productivo ha cambia- do, los mecanismos que permitían equilibrar las relaciones de poder entre personas trabajadoras y empleadores ya no pueden ser los mismos. • Desde la innovación: si mantener el Es- tado del Bienestar propio de la producción fordista no es viable, y la desregulación conlleva a un aumento de la desigualdad, es necesaria otra forma de enfrentarse a los cambios que conlleva la digitalización. La tercera vía es innovar, generando nuevas formas de hacer “estado del bienestar” que no giren únicamente sobre el binomio em- pleador-empleado. Se trata de repensar la regulación e instituciones del trabajo, pero siempre desde el reconocimiento de que hay algo que no cambia: el papel del Estado como garante de derechos y encargado de equilibrar la balanza de poder para impedir que las personas trabajadoras asuman en soledad los riesgos inherentes a toda activi- dad económica. Con relación al objeto de estudio de la presen- te investigación, en una sociedad en continua
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grama para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA, 2018); b) la entrevista semiestructurada a una muestra intencional compuesta por profesionales del sistema de formación para el empleo, con el obje- tivo de recoger la opinión experta; y c) la entrevista semiestructurada a una muestra intencional compuesta por personas que se corresponden a perfiles con dificultades para la empleabilidad, con el objetivo de recoger las experiencias y percepciones de los grupos de población que experimentan más barreras estructurales. Se identifican cuatro perfiles de vulnerabili - dad, en base a factores como edad (a partir de los 20 años), género, origen, nivel edu- cativo 3 , sector de actividad y tamaño de la empresa: • PERFIL 1: Chico joven de 20-30 años sin titulación de secundaria postobligatoria y de origen sociocultural bajo (nivel educativo de madre y padre bajos). Ocupado o desem- pleado. • PERFIL 2: Mujer con un nivel educativo máximo equivalente a la secundaria posto - bligatoria con altas responsabilidades de cuidado. • PERFIL 3: Hombre/mujer de mediana edad, profesional de un sector en alto riesgo de automatización y digitalización: agri- cultura, comercio, fábricas y cadenas de montaje, industria gráfica, etc. Ocupado o desempleado. • PERFIL 4: Hombre/mujer de mediana edad con un nivel educativo máximo equi - valente a la secundaria postobligatoria, con responsabilidades familiares y empleado en una PYME en el sector servicios o industria. Ocupado o desempleado.
1.2. Metodología y técnicas empleadas
La presente investigación parte de una triple aproximación al objeto de estudio planteado anteriormente:
a) Análisis mixto (cuantitativo y cualitati- vo) de las brechas educativas
La sección 2 expone los resultados com- binados del análisis estadístico de micro - datos y de las entrevistas a perfiles vulne - rables, así como a personas expertas en el sistema de formación para el empleo, con el objetivo de analizar las causas y las consecuencias de las brechas educativas en relación con la precariedad laboral en el contexto español. Se trata de una aproxima- ción transversal que analiza el desarrollo del fenómeno estudiado en cuatro etapas del ciclo vital - origen familiar, nivel educativo alcanzado, condiciones laborales actuales y riesgo futuro de automatización y digitaliza- ción- para estudiar el nivel de vulnerabilidad ante la precarización y la polarización labo- ral. También para comprender la dificultad de acceder a las herramientas formativas necesarias para afrontar los retos de la transformación tecnológica del empleo. Concretamente, esta doble aproximación cuantitativa-cualitativa consiste en: a) el análisis estadístico de microdatos de encuestas que tratan los condicionantes sociales considerados tales como la En- cuesta Condiciones de Vida (ECV, 2022), Encuesta de Población Activa (EPA, primer trimestre de 2023), datos cuantitativos proveídos por organizaciones o programas internacionales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE, 2018), el Programa para la Evalua- ción Internacional de las Competencias en Adultos (PIACC, 1 ciclo, 2013) y el Pro-
3. El nivel educativo se define según clasificación INE: bajo (preescolar, primaria y 1ª etapa de educación secundaria); medio (2ª etapa de educación secundaria y postsecundaria no superior); alto (1º y 2º ciclo de educación superior y doctorado).
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tabla 1. características sociodemográficas de las personas entrevistadas
SITUACIÓN LABORAL
PERFIL
CÓDIGO GÉNERO ORIGEN EDAD
NIVEL EDUCATIVO
EMPLEABILIDAD
Educación secundaria. Módulo de grado medio en mecánica (en la edad adulta) Educación secundaria. Formación de un año de electricidad en su país no homo- logado Educación secundaria. Accede a la titula- ción de auxiliar de enfermería en la edad adulta) Educación primaria. Actualmente se forma en la escuela para adultos. Educación secundaria. Desde hace dos años participa en un módulo de grado medio de auxiliar de enfermería. Educación secundaria. FP de auxiliar de enfermería Educación secundaria obligatoria. Accede a curso formativo en la edad adulta.
Sector industrial (taller mecá - nico-PYME)
E01
Hombre No migrante
27
Ocupado
Sector construcción y agricultura
E02
Hombre
Migrante
24
Desempleado
Sector de cuidados y dependencia (residencia de mayores)
E03
Mujer
No migrante
45
Ocupado
E04
Mujer
Migrante
47
Sector del hogar
Ocupada
Sector servicios (grandes superficies comerciales)
E05
Mujer
No migrante
32
Ocupada
Sector servicios (grandes superficies comerciales) Sector servicios-logística (grandes empresas y PYME) Sector industrial (grandes empresas)
E06
Mujer
No migrante
54
Desempleada
E07
Hombre No migrante
48
Desempleado
E08
Hombre No migrante
37
Educación secundaria.
Ocupado
E09
Hombre No migrante
51
Educación secundaria.
Sector del comercio (PYME)
Ocupado
Educación secundaria. FP de auxiliar administrativo en su país no homologado.
Sector de la hostelería (PYME)
E10
Mujer
Migrante
38
Ocupada
CÓDIGO GÉNERO PERFIL PROFESIONAL
EP01
Hombre Técnico en programas de formación, orientación e inserción laboral en el Tercer Sector
EP02
Hombre Técnico en programas de orientación e inserción laboral en el Tercer Sector
EP03
Mujer Evaluadora de Políticas y programas de formación y empleo de la Administración Pública y entidades sindicales
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b) Análisis del marco legislativo
La metodología en la identificación y se - lección de buenas prácticas ha seguido un criterio multidimensional, considerando los siguientes factores: • Temática: seleccionando prácticas en torno a los tres ejes previamente determina- dos. Financiación de la formación, forma- ción para el empleo y políticas activas, y formación de segunda oportunidad. • Geográfica: con una preferencia por políti- cas implementadas en los países europeos, pero no limitada a los mismos. • Demográfica: considerando grupos de- mográficos variados para cada una de las temáticas, con atención particular a mino - rías o grupos vulnerables. • Objetivos: cada una de las temáticas implica la implementación de políticas con distintos objetivos, aspecto que se ha tenido en cuenta en el momento de la selección.
El segundo apartado consiste en un análisis de las políticas de formación para el empleo (PFE) en el marco legal español, desde un enfoque de equidad educativa. A partir de la revisión de estas políticas se propone una valoración de los mecanismos y recursos estatales disponibles respecto a la educación formal y no formal, así como con respecto a la regulación de la educa- ción informal. Concretamente, el análisis parte de una aproximación combinada que incluye: 1) la revisión bibliográfica de los principales documentos programáticos y legislativos sobre PFE en el marco español; 2) el aná - lisis estadístico de la evolución de las PFE desarrollado por diferentes fuentes (AIReF 2018; Eurostat 2022; FUNDAE 2019, 2020, 2021, 2022, 2023; INE 2023; OCDE 2018); y 3) la entrevista a personas expertas en derecho en materia de empleo y educación para la valoración del marco actual y de las propuestas políticas en marcha que afecta- rán al futuro inmediato de las PFE. c) Recopilación de buenas prácticas inter- nacionales Finalmente, el objetivo del último apartado es el de recoger las mejores prácticas en forma - ción continua y políticas activas de empleo de otros países para que puedan ayudar a mejorar nuestras políticas públicas. Se han recopilado y sistematizado buenas prácticas internacionales en los ámbitos de la financiación de la formación, formación para el empleo y políticas activas, y forma- ción de segunda oportunidad para adultos y jóvenes sin titulación de secundaria posto- bligatoria.
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brechas educativas
02.
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La Organización para la Cooperación y el De- sarrollo Económico (OCDE) ha ordenado a sus países miembros en función de la urgencia de reforma de sus políticas de formación de adul- tos, empleando varias dimensiones. 4 España destaca por ser el tercer país europeo –tras
Portugal y Lituania- en el que es más necesario llevar a cabo transformaciones y presenta un resultado muy por debajo de la media de la OCDE en inclusividad con respecto a la posibi- lidad de participación en el aprendizaje de las personas adultas.
FIGURA 1. INCLUSIVIDAD DE LA EDUCACIÓN ADULTA
Fuente: OCDE 2019
En este contexto, la demanda de mayores niveles de especialización y cualificación para el desem - peño de los puestos de trabajo, acompañado de la precarización del mercado laboral y el empo- brecimiento de grupos específicos de población, vuelven a reproducir problemas sociales amplia- mente debatidos en el espacio público (político y académico): cómo lograr alcanzar los niveles de especialización requeridos por la modernización del modelo productivo cuando se topa con barre- ras estructurales; cómo afectan estas barreras
y qué desigualdades generan; qué colectivos las sufren y cómo suponen un riesgo de precariedad y empobrecimiento, etc.
4. OCDE (2019). Dashboard on priorities for adult learning. Las dimensiones de análisis son: i) urgencia, ii) cobertura, iii) inclusividad, iv) flexibilidad, v) alineación con las necesidades formativas, vi) impacto y vii) financiación. Disponible en: http://www.oecd.org/employment/skills-and-work/adult-learning/ dashboard.htm 5. El nivel de estudios se ha obtenido a partir de datos de la Encuesta de Población Activa realizando las siguientes agrupaciones de casos: Estudios bajos (personas que no han completado la educación primaria, solo estudios primarios y personas que han completado la primera etapa de educación secundaria); Estudios medios (aquellos que han completado la segunda etapa de educación secundaria o han realizado estudios de formación profesional no superior); Estudios altos (formación profesional superior, estudios universitarios o equivalente).
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2.1. Origen socioeconómico
El azar nos sitúa en una familia u otra, cuyas características sociales y económicas determi- nan nuestra situación en el futuro. Los estu- dios de los progenitores, por ejemplo, condicio- nan en gran medida el nivel educativo 5 futuro de sus hijos. Como podemos observar en la figura 2, un 71 % de los individuos con madres con estudios superiores tienen un nivel educativo alto, mien- tras solo se alcanza en el 46 % de las personas cuya madre tiene un nivel educativo bajo. 6
Fuente: EPA 1º trimestre de 2023
Una de las claves, para mí, en el 70 u 80%, es el origen socioeconómico de las personas. Generalmente, el origen económico de los progenitores es lo que determina cómo te va a ir en la vida. En contextos, en el cual los pro- genitores tienen un contexto socioeconómico bastante bajo, nos cuesta bastante la inser- ción laboral de los individuos, porque no están acostumbrados al tema de la formación. No han terminado en muchos casos la educación primaria o la secundaria. (EP01)
6. Para mayor concisión, en los gráficos sobre progenitores aparece tan solo el nivel de estudios de la madre, que es un factor más determinante en relación con las expectativas formativas de los hijo/as que el nivel del padre.
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FORMACIÓN CONTINUA Y POLÍTICAS DE EMPLEO
Fuente: EPA 1º trimestre de 2023
Si desglosamos esta dinámica a escala auto - nómica, encontramos que la relación entre los estudios de la madre y el abandono escolar es consistente a lo largo de todo el país, si bien se encuentran diferencias autonómicas. Así, en el País Vasco y Navarra el abandono escolar se mantiene significativamente por debajo de la me - dia nacional, sin casos de alumnos de madre de nivel educativo alto y con muy pocos, compara- tivamente, de estudiantes con madres de educa- ción media y baja. Por otro lado, destaca el caso de las Islas Baleares, con los mayores porcenta- jes de abandono escolar del Estado, llegando al 30% en el caso de personas cuya madre tiene un nivel educativo bajo. 7
7. Se excluye a las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla por falta de datos.
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FORMACIÓN CONTINUA Y POLÍTICAS DE EMPLEO
Fuente: EPA 1º trimestre de 2023
La tendencia hasta ahora relatada sobre la relación entre el estatus socioeconómico de la madre y el rendimiento formativo se acentúa según el origen de esta. En la figura 5 podemos ver de qué manera varía la relación entre el
nivel educativo de la madre y el del hijo según el origen, siendo el caso de las familias migran- tes de fuera de la UE el más afectado por la dificultad de movilidad académica.
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FORMACIÓN CONTINUA Y POLÍTICAS DE EMPLEO
Fuente: EPA 1º trimestre de 2023
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FORMACIÓN CONTINUA Y POLÍTICAS DE EMPLEO
La condición de migrante es, por lo tanto, una variable que se debe tener en cuenta, ya que acarrea unas dificultades que afectan al rendimiento formativo y a las expectativas de los hijos de estas familias. Entre estas difi - cultades encontramos que las personas de origen migrante están expuestas a niveles de precariedad más elevados como consecuencia de situaciones de irregularidad (contratación irregular, ocupación en empleos con salarios bajos, etc.) y de la ausencia de cierto grado de capital social (redes de apoyo informal claves) que le faciliten el acceso al mercado laboral y que sirvan de soporte durante los periodos de escasez vinculados a los procesos de cambio de trabajo. Vamos a buscar la vida en Europa y cuando entras aquí, mira, más complicado. (…) porque no tenemos papeles, no tenemos comida, no tenemos para comer, ¿sabes? Porque no sabemos dónde dormimos, la calle, esto... y muy enfadado con esto. (…) Esperamos en el campo 3 años por (los) papeles (…). (E02) Además, suelen presentar mayores necesi - dades de orientación e información formativa y laboral para enfrentarse a la dificultad par - ticular de la homologación de la formación obtenida en el lugar de origen, por el coste y por los requisitos burocráticos que exige su tramitación. Esto supone una devaluación de sus competencias y una gran limitación del abanico de ofertas de empleo a las que poder acceder. No están homologadas, porque me pedían mucho dinero, me piden mucho dinero. Certi- ficarlas y después homologarlas, por ejemplo, en Cuba. Y me dediqué a trabajar, a trabajar, a trabajar, a trabajar, para que no me faltara el pan de día, porque tenía miedo. Estaba sola […] en ese tiempo, cuando yo estaba…, que cogí los papeles y eso, estaba sola. Entonces, tenía que luchar. (E10)
También es importante tener en cuenta que el nivel de estudios de los progenitores no afectaúnicamente al nivel formativo máximo alcanzado, sino que las limitaciones empie- zan ya en los propios resultados educativos durante la etapa formativa obligatoria. Como nos muestran los datos de PISA, los hijos de madres con niveles de estudios bajos presen- tan unos niveles competenciales más bajos que los hijos de madres con niveles educativos superiores, lo cual afecta a las expectativas formativas postobligatorias.
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matemáticas
Ciencias
495,9
496,5
485,7
488,4
454,4
459,2
Fuente: PISA 2018
Las puntuaciones de las competencias en PISA se calculan de forma relativa a la muestra que participa en la edición pertinente, con una media de 500 puntos. Esto significa que los estudiantes de 15 años cuyas madres tienen estudios supe- riores tienen un nivel de competencias en cien- cia y matemáticas similar a la media de todos los estudiantes participantes en la prueba. En cambio, a menor nivel de estudios de la madre, el nivel competencial, tanto en ciencias como en matemáticas, se aleja de esta media quedando por debajo. Finalmente, el nivel de estudios de nuestros pa- dres y madres no afecta tan solo al nivel educati- vo máximo que consigamos completar o a nues - tros resultados académicos. Determina también qué área de estudios acabaremos eligiendo. Hay un sesgo (…) en los accesos total. Como lo que decían el otro día, los que podían acceder a jueces, ¿no? (…) Que necesitas pagar 25.000 euros y estudiar 8horas al día durante 4…, duran - te 5 años o más. Y entonces, ¿quién va a llegar a juez? Pues solo las clases de los apellidos tal y cual. (E09)
Por un lado, se observa que en los casos en los que no se ha realizado ninguna especialización concreta es donde se encuentran en mayor proporción las personas cuya madre tiene un nivel de estudios más bajo. La segunda área con un porcentaje mayor de personas cuya madre tiene un nivel bajo de estudios son los estudios de servicios personales y de transpor- te, y de los de ingeniería, industria y construc- ción. Si bien es cierto que se podría esperar que los estudios de ingeniería estuvieran rela- cionados con un mayor nivel de estudios de la madre, hay que tener en cuenta que la defini - ción también incluye construcción e industria, que tienen por general un mayor porcentaje de trabajadores menos cualificados. Por el otro lado, entre las especializaciones de humanida- des y ciencias se encuentra una menor propor- ción de personas cuya madre tiene un nivel de estudios más bajo.
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FORMACIÓN CONTINUA Y POLÍTICAS DE EMPLEO
Fuente: PIAAC 2013
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FORMACIÓN CONTINUA Y POLÍTICAS DE EMPLEO
Fuente: PIAAC2013
La elección del área de estudio es clave, ya que puede determinar los ingresos laborales futuros. De hecho, observamos como aquellas áreas de estudio donde había una mayor proporción de individuos con madres con un nivel de estudios básico, son también aquellas con salarios más bajos. Además, este salario decrece a medida que el nivel educativo disminuye, llegando a brechas de casi 10€ por hora trabajada en el campo de la salud y de los servicios sociales.
2.2. Logro educativo
Como hemos visto, los condicionantes socioe- conómicos de origen afectan directamente al rendimiento educativo, que a su vez determina la posición que ocupa una persona dentro del mer- cado laboral. Así, vemos como las personas con un nivel educativo bajo perciben un salario medio anual que representa menos de la mitad del que perciben las que cuentan con estudios superiores.
Fuente: ECV 2022
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Dado que las diferencias en los niveles de ingresos dependen en gran medida de la renta media de las comunidades autónomas, así como de sus modelos productivos, la figura 11 muestra, desglosado a nivel territorial, la ratio entre los ingresos de las personas con educa- ción superior y los de aquellas personas con nivel educativo bajo. Esta ratio nos indica las diferencias en la penalización que puede supo- ner tener un nivel de estudios bajo en cada co- munidad. Como podemos observar, destacan Castilla y León y Andalucía como las comuni- dades autónomas en las que la desigualdad salarial según nivel de estudios es más acen - tuada y La Rioja e Islas Baleares como las que presentan una desigualdad salarial menor.
2,5
2,0
1,5
1,0
0,5
0
Fuente: ECV 2022
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Siguiendo la lógica relatada hasta ahora, vemos que no solamente se observan dife- rencias dentro del grupo de personas que se encuentran trabajando. Si comparamos a toda la población activa, los datos muestran que mientras que aquellas con un nivel de estudios básico representan el 29% de la población
ocupada del país, esta cifra aumenta al 47% cuando se trata del número total de personas desocupadas. La diferencia es también ob- servable en el caso de las personas con nivel educativo alto, que suponen tan solo el 15% de la población parada.
Fuente: EPA 1º trimestre 2021
Además, el mercado laboral español no sola - mente castiga con peores sueldos y mayores niveles de paro a las personas con menor formación, sino que también les ofrece unas condiciones de trabajo más inestables. Así, es
importante destacar que la economía informal -que no da acceso al sistema de protección social- está básicamente conformada por per - sonas con un nivel educativo bajo.
Fuente: PIAAC 2013
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Bueno, eran los últimos meses ya con ese trabajo, que fue el que alargué durante un año, más o menos, un año y medio. Luego ya, por circunstancias de la producción que tenían y demás, que estábamos de trabajo temporal, que tenían equis tiempo, y ya no podían… O te tenían que hacer indefinido, o te echaban a la calle. Entonces, todos los que entramos en esa época, cuando ibas cumpliendo el año y medio, íbamos a la calle todos. [...] (E08)
El nivel de formación de una persona trabaja- dora también se ve reflejado en el tipo de jorna- da que realiza. Si bien existe cierto equilibrio en el nivel educativo de los trabajadores a tiempo completo, aquellos con estudios superiores re- presentan tan solo un cuarto de los contratos a tiempo parcial.
Fuente: EPA 1º Trimestre 2023
Además, las brechas relacionadas con el tipo de jornada tienen un importante componen- te de género. En este sentido, vemos que la incidencia del tiempo parcial es relevante entre mujeres con nivel educativo bajo, que superan
en 12 puntos porcentuales en esta modalidad a aquellas con contratos a tiempo completo, mientras que esta brecha es de solo 4 puntos porcentuales en el caso de los hombres.
Fuente: EPA 1º Trimestre 2023
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Fuente: EPA 1º Trimestre 2023
Hace poquito me llamaron para uno, pero era de 4 a 9 y yo, por la niña, no puedo, porque mi niña está conmigo a esa hora. Sale de la guardería a las 5, pues tengo que estar con ella. Aparte, trabajaría para pagar a una perso- na para cuidar. […] Pero bueno, gracias a Dios, tengo mi trabajo, ¿me entiendes? Que es por la mañana. Entonces, pues si no encuentro otro por la mañana que es de lo que me gusta, de lo que yo estudié, pues claro, cambia… (E10) Por último, la distribución por nivel educativo alcanzado es también desigual según el sector de ocupación. La figura 17 muestra la distri - bución de la formación de los trabajadores por sectores de actividad. Como podemos observar, existe una gran brecha educativa por sectores. Así, en las ocupaciones de menor salario medio (agricultura, trabajadores del hogar, hostelería) la mayoría de los trabajado- res cuentan con un nivel de estudios bajo. En el sentido opuesto, los trabajadores con estudios superiores son una amplia mayoría en secto- res ocupacionales de salario alto, como por ejemplo las actividades financieras y de segu - ros o los sectores de la comunicación y de la educación.
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Fuente: EPA 1º trimestre 2023
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Mientras que los datos sobre género indican que las mujeres participan en formación -tanto reglada como no reglada-, en mayor medida que los hombres, la brecha de edad, en cam- bio, es una variable que se percibe en ambos tipos de formación. El grupo de 16 a 30 años es el menos activo en cuanto a formación no reglada y el que más en cuanto a formación reglada.
2.3. Condiciones laborales
El trabajo en sectores ocupacionales de poco valor añadido, la temporalidad, la rotación y el trabajo en empresas pequeñas son, como veremos a continuación, factores clave para comprender las opciones de acceso a la formación a lo largo de la vida laboral de las personas trabajadoras. Pero hay que valorar también otros condicionantes. Por ejemplo, el acceso a formación también varía en gran me- dida según la edad y el género de las personas.
Fuente: EPA 1º trimestre 2023
Fuente: EPA 1º trimestre 2023
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Estas diferencias en la participación son im- portantes, ya, que, estadísticamente, aquellas personas que realizan formación continua suelen obtener mejores salarios que aquellas que no lo hacen. Como podemos observar en la figura 19, la formación tiene premio y la imposibilidad de acceso a la misma hace que las personas con menor nivel formativo tengan ingresos inferiores.
Fuente: PIAAC 2013
Si analizamos la formación continua por tipo de contrato, comprobamos que las personas trabajadoras con contratos temporales parti- cipan bastante más en formación reglada que las que tienen contrato indefinido, mientras que las cifras se equiparan cuando atendemos a la formación no reglada. Esto podría deberse a que una parte de las personas trabajado- ras con contrato temporal ven la formación académica reglada como una vía de acceso a trabajos con mejores condiciones, mientras que el disfrute de la formación no reglada tiene sentido también para las personas trabajado- ras indefinidas, ya que suele proporcionarse dentro de la propia empresa. Esto, a su vez, concuerda con lo observado en las figuras 17 y 18, en el cual el grupo más joven (comúnmente más propenso a contratos temporales) apa - rece como el grupo demográfico con mayor participación porcentual en formación reglada y el que menos en formación no reglada.
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Fuente: EPA 1º trimestre 2023
El género es también un factor relevante para la comprensión de las diferencias respecto la participación en formación cuando lo cruza- mos con el tipo de jornada. Así, observamos que mientras que las mujeres que trabajan a tiempo completo acceden más a formación que los hombres, esta tendencia se invierte
en el caso del tiempo parcial, algo que podría estar relacionado con las responsabilidades de cuidado. En este sentido, la ausencia de una red de apoyo y el coste de contratar servicios profesionales con los que compartir esta responsabilidad interfiere en las opciones de formación y empleo.
Fuente: EPA 1º trimestre 2023
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La participación en formación continua tam- poco se distribuye en todos los sectores de la economía de la misma manera. Así, en los sec- tores con un sueldo medio anual más elevado, el acceso a formación continua (sobre todo la no reglada) es mucho más común, mientras
que en aquellos en los que el sueldo medio es menor, el porcentaje de personas trabajadoras matriculadas en algún tipo de formación es marginal. En la figura 22 podemos observar esta relación:
Fuente: EPA 1º trimestre 2023
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La figura 23 muestra que la participación en formación reglada es mayor entre aquellas per- sonas trabajadoras que llevan un año o menos en sus empresas, mientras que en formación no reglada el porcentaje es estable en todos los tipos de antigüedad. Esto podría sugerir, al igual que sucede con el cruce entre participa-
ción en formación y tipo de contrato explicado anteriormente, que los contratos cortos co- rresponden al sector de población más joven, que es la que suele compaginar trabajo con estudios reglados, mientras que la formación no reglada es cursada por igual en contratos de más antigüedad.
Fuente: EPA 1º trimestre 2023
Por último, la figura 24 pone de manifiesto que las empresas de mayor tamaño realizan más actividades de formación continua. La ausencia de utilización de bolsas de formación dentro de las empresas pequeñas supone pro- blemas relacionados, de nuevo, con el coste de la formación y con la conciliación laboral y formativa, ya que cuando la posibilidad de formación no es provista por el lugar de traba- jo, la responsabilidad recae aún más sobre la persona trabajadora.
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Fuente: PIAAC 2013
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pación, pero también de otros factores como su posición socioeconómica, nivel educativo, origen, género y edad, entre otros. España ocupaba en 2018 el cuarto puesto en las economías de la OCDE en cuanto al riesgo de automatización de los puestos de trabajo (más del 20% de los trabajos con un riesgo alto), por encima de la media, que se sitúa lige- ramente por debajo del 15%.
2.4. Proyecciones de riesgo
En este último apartado veremos de qué ma- nera es previsible que el imparable proceso de automatización del mercado global afecte a los diferentes sectores ocupacionales, y es que no todos los trabajos se verán afectados de la misma manera ni al mismo tiempo. Esto supo- ne, por lo tanto, que las personas trabajadoras susceptibles variarán en función de su ocu -
Figura 25. PORCENTAJE DE PUESTOS DE TRABAJO CON UN RIESGO ALTO DE AUTOMATIZACIÓN* PAÍSES DE LA OCDE
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20
15
10
5
0
Fuente: EPA 1º trimestre 2023 *NOTA: Riesgo alto, más de un 70% de probabilidad de automatización; riesgo significativo, entre 50% y 70% de probabilidad.
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Para analizar esta tendencia más en detalle es importante, antes que nada, observar en qué proporción los sectores ocupacionales espa- ñoles utilizan hoy en día las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) y así poder evaluar su capacitación digital. Como podemos observar en la figura 26, áreas como las de investigación científica o de ciencias sociales y empresa utilizan mucho más las nuevas tecnologías (51%-54% de tareas) que otras áreas como los servicios personales y de transporte (24%) o la salud y los servicios sociales (18%).
Cabe destacar que se aprecia una relación entre el nivel de digitalización de las áreas de estudios que aparecen en el gráfico con las brechas salariales y educativas asociadas a estos sectores, siendo los sectores con sala- rios y niveles educativos más bajos los que ha - cen un uso menos intensivo de las TIC, como por ejemplo los servicios personales y de transporte o la salud y los servicios sociales.
*NOTA: Q1, Q2, Q3, Q4 y Q5 indican los cinco quintiles de la distribución en el uso de las TIC dentro de diferentes áreas de estudios. Así, la categoría “Ninguno y Q1” indica que se usan nada o poco, la categoría “Q2 y Q3” indica un uso medio de las TIC mientras que la categoría “Q4 y Q5” muestra un uso elevado de las mismas.
Fuente: PIAAC 2013
Si observamos el uso de las TIC según tamaño de empresa (Figura 27), vemos que son las empresas más grandes (más de 1000 perso - nas) aquellas donde se realiza un uso más intensivo de las nuevas tecnologías, con un 43% de sus funciones en los quintiles superio- res (los que implican un mayor uso de las TIC en las tareas diarias).
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Fuente: PIAAC 2013
Además, la variable del estatus dentro de la empresa (Figura 28) revela que, independien- temente del tamaño, en las posiciones de responsabilidad se hace un uso habitual de las TIC. En cambio, en la mayoría de trabajadores de formación baja, al no tener un contacto directo y continuado con las mismas, tienen menos habilidades en su uso y manejo.
Fuente: PIAAC 2013
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Las capacitaciones digitales y el uso de las nuevas tecnologías también tienen una rela- ción directa con la clásica desigualdad sala - rial basada en el género (Figura 29). En este sentido, vemos que, para todos los niveles de
uso de las TIC, existe una brecha salarial por género, aunque es más alta en aquellos pues - tos de trabajo que hacen un uso más intensivo de las TIC.
Fuente: PIAAC 2013
Por último, si observamos el cruce entre el uso de las TIC y la participación en actividades de formación vemos que los trabajadores que
han participado en cualquier tipo de formación presentan niveles más altos de uso de herra - mientas digitales.
Fuente: PIAAC 2013
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