Formación continua y políticas de empleo

FORMACIÓN CONTINUA Y POLÍTICAS DE EMPLEO

Mientras que las microempresas sostienen el 26,98% de todo el empleo en compañías con asalariados, sólo ofertan el 7,48%% de la formación. Por el otro lado, las empresas grandes, dónde trabajan el 19,94% de los asalariados, ofertan más de la mitad de toda la formación a demanda. Las razones por las que las PYMES forman menos a sus empleados que las grandes em- presas son varias. Entre las principales causas encontramos: 1) Una elevada precariedad: en empresas pequeñas de sectores en los que la compe- titividad se centra en el precio frente a otros criterios, la temporalidad y la rotación son muy altos e invertir en formar al personal no tiene atractivo suficiente. La rentabilidad se garantiza conteniendo los costes salaria- les, no incrementando la productividad por empleado. 2) Una escasa capacidad operativa o económica: hay empresas que no pueden compaginar producir con formar; un desa - fío que no existe en las grandes empresas pero que está presente en una de cada tres empresas de menor tamaño. 29 De hecho, muchas empresas pequeñas externalizan la organización, gestión y bonificación de la formación a través de catálogos formativos que les hacen llegar intermediarios exter- nos. 3) Una escasa capacidad estratégica: sin capacidad de planificación o visión estraté - gica, y sin apoyo por parte de asociaciones empresariales u orientación de otro tipo, es complicado que un empresario pueda iden- tificar con acierto en qué tiene que formar a su plantilla y qué beneficios sacará de ello.

Las políticas públicas han respondido con diseños que tratan de solventar estas limita- ciones para incrementar el uso de la formación bonificada en las PYMES. Sin embargo, al tenor de los números, no se consigue. Es más, la evolución es preocupante. En 2022, de las más de un millón setecientas mil empresas que potencialmente podían usar la formación bonificada, solo 2 de cada 10 la usaron. 30 Un uso que, si bien es bajo a nivel general, es es- pecialmente minoritario cuando lo desagrega- mos por tamaño de empresa. Como se puede ver en la figura 43, mientras que el 91,60%% de las grandes empresas emplearon formación bonificada en 2022, sólo lo hicieron el 14,60% de las microempresas. Como la inmensa ma- yoría de empresas de nuestro mercado laboral son empresas pequeñas, el escaso uso de la formación bonificada por este estrato empre - sarial baja considerablemente la tasa de uso.

29. FUNDAE (2022). Evaluación de las iniciativas de Formación programada por las empresas y Permisos individuales de formación. Ejercicios 2019-2020 30. FUNDAE (2023). Formación para el Empleo. Balance de situación 2022.

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