SALUD/17
el horizonte
Lunes 22 de septiembre de 2025
DESCUBRE QUÉ ALIMENTOS LA CONTIENEN ¿Para qué sirve la vitamina K?
COLUMNA
APUNTES DE PSIQUIATRÍA Y PSICOANÁLISIS POR JUNÍPERO MÉNDEZ
La falsedad de la memoria
Es un poderoso nutriente, ayuda a mantener huesos fuertes, arterias limpias y una vida más saludable
Ruíz explica: “La vitamina K es el puente que per- mite que el calcio llegue a los huesos y no se acu- mule en las arterias, lo que la convierte en una aliada tanto para prevenir la osteoporosis como la arteriosclerosis”. Existen dos formas principales de vitamina K: Vitamina K1 (filoquinona), se encuentra en vege- tales de hojas verdes. Vitamina K2 (menaquinona), está presente en alimentos de origen animal y en productos fermentados. La doctora Laura García, especialista en metabo- lismo óseo, señala: “Mientras la K1 tiene un efecto directo en la coagulación, la K2 se asocia más con la salud ósea y cardiovascular, por lo que ambas son necesarias en una dieta equilibrada”, finalizó. (Con información de Agencias) INCLÚYELAS EN TU ALIMENTACIÓN Vitamina K1: Espinaca, kale, brócoli, lechuga, acelga, perejil. Vitamina K2: Variedades de queso añejo, hígado, yema de huevo, pollo, carne de res, así como en alimentos fermentados como el natto japonés. Una recomendación clave es consumir estos alimentos junto con grasas saludables (aceite de oliva, aguacate, nueces) para mejorar su absorción, ya que la vitamina K es liposoluble.
La mayoría de los recuerdos, no son reproducciones fieles a los hechos que ocurrieron, sino composiciones mentales, que se integran para dar sentido emocional a nuestra vida. E stimados lectores: Los que ya éramos adultos podemos recordar lo que estábamos haciendo cuando ocurrió la tragedia de las Torres Gemelas el 11 de septiembre del 2001. “Ese día estábamos viendo la televisión, porque una tormenta en la ciudad había hecho suspender las clases, cuando entró el reporte de último momento, informando lo que le había ocurrido a una de las torres. Con trasmisión en vivo desde el lugar, momentos después, chocó el avión en la segunda torre, lo presenciamos en vivo, y no lo podíamos creer, parecía una película…”, comenta una persona con pasmo. La memoria que incluye el recuerdo de las imágenes, de los sonidos y el contexto, es la función que denominamos memoria biográfica o explícita, constituye el hilo consciente de nuestras vivencias, el curso de vida. Sin embargo, por ilógico que pueda parecer, la mayoría de los recuerdos que conservamos de nuestra propia vida (salvo episodios excepcionales, como el citado al principio), no son reproducciones mentales fieles a los hechos que ocurrieron, sino composiciones mentales. Una parte proviene de lo que ocurrió efectivamente (percepciones almacenadas), y la otra, de la capacidad del cerebro-mente para conformar la experiencia de continuidad. La mente “crea” la memoria haciendo un collage en que acomoda percepciones almacenadas de distintos tiempos, obedeciendo a la consigna de que los recuerdos se evoquen “como debió haberse visto” y “como resulta lógico que haya ocurrido”. Para ello, suprime unas partes y fabrica otras. La neurociencia contemporánea ha mostrado que la capacidad para memoria explícita se adquiere hasta alrededor de los 5 años. Entonces lo que recordemos antes esa edad, no son hechos reales, sino una mezcla de lo que nos contaron que sucedió. Y de lo que vimos como imágenes de fotos o videos, por eso aparecemos como vistos desde afuera, y es frecuente que un familiar de mayor edad nos corrija vivencias de las que teníamos total certeza. Durante toda la vida, el proceso de selectividad de la memoria continúa operando, olvidando y componiendo, solo que de forma tenue. Existe otro tipo de memoria más antiguo y persistente que la memoria biográfica o declarativa; la memoria emocional o implícita, que funciona desde el nacimiento y gracias a la cual vamos aprendiendo todos los rudimentos de la conducta, y lo que es conveniente o peligroso, para conducirnos en el mundo práctico, sin tener que recordar y meditar a cada paso. Ambos tipos de memoria se entrelazan e integran para dar coherencia y sentido emocional a nuestra vida. No es de extrañar que una parte de la memoria, la emocional, corrija y suprima fragmentos de la otra memoria, la biográfica o explícita, con el fin de que nuestro ser y nuestro actuar resulte lo menos contradictorio frente a nuestro propio juicio interno. Nos mentimos sin darnos cuenta, y con buena fe.
REDACCIÓN El Horizonte
En el mundo de la nutrición, la vitamina K suele pasar desapercibida frente a otros nutrientes más conocidos como la vitamina C o la D. Sin embargo, este compuesto liposoluble resulta fundamental para funciones vitales como la coagulación sanguí- nea, la salud ósea y la protección cardiovascular. El papel más conocido de la vitamina K es su participación en el proceso de coagulación sanguí- nea. Sin ella, el organismo no podría detener una hemorragia de manera eficiente. Pero sus benefi- cios van mucho más allá: favorece la fijación del cal- cio en los huesos y evita que este mineral se depo- site en arterias y tejidos blandos. La nutricionista clínica, la doctora Carmen BENEFICIOS PARA EL ORGANISMO Salud ósea: Favorece la densidad mineral y previene fracturas. Salud cardiovascular: Reduce la calcificación arterial. Cicatrización y coagulación adecuada: Esencial para evitar hemorragias.
Apoyo en el envejecimiento saludable: Cada vez más estudios relacionan una adecuada ingesta de vitamina K con mayor longevidad.
Junípero Méndez Martínez es médico, psiquiatra y psicoanalista, miembro de la Asociación psicoanalítica Internacional y profesor de psicoanálisis en el instituto de ARPAC. Asociación Regiomontana de Psicoanálisis.
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