Revista AOA_38

ARQUITECTURA MODERNA LATINOAMERICANA LATIN AMERICAN MODERN ARCHITECTURE

“Bogotá puede ser una ciudad moderna” se publicó en 1946 en el número 3 de la revista Proa . Los autores fueron Luz Amorocho, Enrique García, José J. Angulo y Carlos Martínez. “Bogota can be a modern city” was published in 1946 in issue number 3 of Proa magazine. Its authors were Luz Amorocho, Enrique García, José J. Angulo and Carlos Martínez.

Con la mejora de los transportes y los servicios públicos, desde finales del siglo XIX se inició de manera azarosa la ocupación de suelos en la corona periférica. Allí comenzó a emerger otra forma de crecimiento urbano: el barrio. El urbanizador dio forma al nuevo mercado del suelo; ofreció nuevas localizaciones, parceló de acuerdo a la demanda y normalizó la oferta con lotes de tamaño y forma estándar dirigida a un cliente genérico marcado por su nivel de ingreso o su capacidad de endeudamiento. El Estado contribuyó a este proceso subsidiando la demanda individual y financiando la construcción de la vivienda unifamiliar, pero promovió la diferenciación entre barrios obreros y residenciales con base en la dimensión del lote estándar, actuando en ambos casos con base en el modelo de ciudad dispersa 4 . El Estado promovió la adopción de instrumentos de planificación que tuvieron auge durante los años 50 mediante su definición con el apoyo de oficinas externas (Le Corbusier, Wienner y Sert con la TPA), su redacción en detalle por las administraciones locales y su adopción limitada por la oposición de agentes con influencia política. Hay que recordar que Colombia ha vivido un clima de tensión por la disputa en torno a la propiedad de la tierra, que alcanzó uno de sus puntos más altos con en el asesinato del líder popular Jorge Eliécer Gaitán el 9 de abril de 1948, hecho que provocó el levantamiento popular conocido como “El Bogotazo”. Los arquitectos modernos se vieron abocados a actuar con base en los principios de la zonificación; diseñando y construyendo áreas especializadas para los servicios en zonas periféricas, como el Centro Internacional en Bogotá o los Centros Administrativos Nacionales, Distritales o Municipales, de Barranquilla, Cali y Medellín. En otros casos, interviniendo en los escenarios creados por la ampliación de vías, como el caso de las avenidas Catorce, Décima, Tercera y Diecinueve en el centro de Bogotá, la Avenida Oriental en Medellín, la carrera Quince en Cali, etc. También actuaron en operaciones de reforma de la ciudad compacta, reemplazando edificaciones preexistentes para albergar las nuevas instituciones públicas con base en la iniciativa propia de cada entidad local o regional o en la iniciativa centralizada en la Sección de Edificios Nacionales del Ministerio de Obras Públicas. Aquí también intervinieron proyectando viviendas en altura, edificios corporativos y en los centros de mayor población y especialización, edificios para la nueva actividad terciaria.

Martínez. Se trataba de un artículo acompañado del Proyecto de Reurbanización de la Plaza Central de Mercado y sus Zonas Aledañas, que operó como un laboratorio para explorar las consecuencias del encuentro entre los nuevos tipos edificatorios introducidos por la arquitectura moderna -plataformas, bloques, torres- y la forma urbana de la ciudad histórica -cuadrícula, manzana, división predial, paramento continuo, casa-patio. El carácter anticipatorio es evidente. El proyecto incluía una planta urbana -dibujada a mano alzada-, que muestra el área de la intervención ubicada a solo dos cuadras de la Plaza de Bolívar, centro espiritual de la nación. El sector tenía una ubicación privilegiada pero presentaba problemas de higiene y era descrito como sórdido. El encargo, autoimpuesto por los autores, era alojar seis veces la población residente en ese sector del centro histórico de Bogotá, en edificios de cuatro, seis y ocho pisos de altura dispuestos sobre una superficie de 16 manzanas, considerando además, locales comerciales, parques y “calles más amplias”. En el proyecto publicado se observa un intento por preservar la trama existente -salvo por el englobe de algunas manzanas-, ensanchando ciertas calles. Al oriente de la carrera Décima se conservó totalmente el trazado existente. Las manzanas se ocuparon con una plataforma continua sobre la que se apoyaban tres edificios de planta rectangular que definían tres de los cuatro bordes de la manzana, quedando el borde oriental libre, lo cual favorecería la vista desde los nuevos edificios hacia los cerros y la ciudad histórica. El centro de la manzana no estaba construido y se proponía como un patio interior verde. El trazado sí se modificó al poniente. Se juntaron tres manzanas -incluyendo aquella donde se ubicaba el Mercado- y se obtuvo una súper-manzana rectangular que, al nivel de la calle, se ocupaba con una plataforma sobre la cual se apoyaban rítmicamente siete bloques habitacionales de planta rectangular perpendiculares a su costado más largo. Una segunda súper-manzana se consiguió entre las calles Octava y Once y las carreras Once y Trece. En su interior se propuso un parque urbano con lago, vegetación y pequeños edificios, mientras que en el costado límite con la carrera Trece se dispuso una plataforma continua sobre la que se apoyaron ocho torres pareadas de planta cuadrada. Una tercera súper-manzana se ubicaba entre las calles Séptima y Octava y las carreras Décima y Trece. Fue ocupada con una plataforma perimetral sobre la que se apoyaron tres tipos de edificios: torres pareadas de planta cuadrada, edificios de planta rectangular dispuestos en estricto sentido este-oeste y edificios de planta rectangular dispuestos en paralelo a la calle Séptima. En la isométrica del proyecto se consuma la metamorfosis. Sobre el tejido colonial del centro histórico bogotano asoman ahora edificios en altura con forma de paralelepípedos. En la combinación de plataformas, bloques y torres sobre el damero heredado parecía residir la clave de la ciudad moderna que se anticipaba.

ANTICIPACIÓN

“Bogotá puede ser una ciudad moderna” se publicó en 1946 en el número 3 de la revista Proa . Los autores fueron Luz Amorocho, Enrique García, José J. Angulo y Carlos

4 Véase Áreas residenciales en Bogotá, Urbanismos No. 2, julio 2007, Maestría en Urbanismo, Universidad Nacional de Colombia.

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