En memoria / In Memory
Jorge Swinburn Pereira (1934-2020)
Jorge pertenece a la primera generación de ar- quitectos educados integralmente en el nuevo plan de estudios de la escuela de arquitectura de la Universidad Católica. Tras su egreso integra un selecto grupo de jóvenes que trabajarán como colaboradores de Sergio Larraín y Emilio Duhart. Recién casado, gana una beca para estudiar un año en Madrid, viaja y abre su mundo a la arquitectura europea clásica y moderna. A su vuelta desarrolla numerosas casas modernas de gran calidad. Pocos años más tarde se asocia a la oficina de Sergio Larraín junto a Ignacio Covarrubias y otros, con quienes consolida su madurez arquitectónica en importantes obras. En los comienzos de los ochenta, funda su oficina con Jaime Burgos y Alvaro Pedraza, más tarde, este último, será su socio por casi tres décadas. El hombre detrás del arquitecto fue siempre el mismo: de una especial sencillez, con una falta de pretensión en su persona y en su obra, que desarmaba. Su cultura e intereses lo convertían en un hombre extraordinariamente interesante. Gran lector, disfrutaba con la buena literatura; hijo y nieto de pintores, se convirtió a lo largo de su vida en un gran dibujante, acuarelista y fotógrafo. Las amistades que lo rodearon a lo largo de su vida fueron grandes escritores, artistas, y arquitectos. Su mejor amigo, el padre Gabriel Guarda, a quien conoció en la universidad, fue su partner, com- pañero de viajes intelectuales, arquitectónicos, geográficos y espirituales. Su inquietud artística lo llevó a descubrir y apreciar la calidad y belleza de la arquitectura moderna así como la clásica, con una apertura de mente difícil de encontrar. Conversar con él, escucharlo, era sinónimo de aprender a obser- var. Enseñaba a mirar el mundo, la naturaleza, las personas y la arquitectura con otros ojos, a apreciar la belleza y la elegancia de la sencillez. Era lo lógico. Su alma, su natural personalidad y delicadeza descubría lo que le era connatural a su esencia como persona. Nos dejó un gran arquitecto y un mejor hombre.
Gabriel Guarda (1928-2020)
Cristian Boza (1944-2020)
Me gustaría hablar del ser humano que había detrás de ese monje sacado de un cuadro del Greco. Para mí, todo empezó con un viaje a Chiloé el año 1968, íbamos mi Padre, el Padre Gabriel, mi hermano de 9 años y yo, de 10. En esa época no existía el turismo en el remoto Chiloé. Era una aventura a rescatar y fichar las iglesias de madera de la isla. Ahí estábamos, primero en Valdivia, con Gabriel y su familia. Su interés por esta ciudad a la que siempre estuvo vinculado como investigador, ya era conocido. Qué entusiasmo mostraba para ir en busca de las ruinas de fuertes españoles que aún seguían bajo tierra, de casas abandonadas, de objetos valiosos apilados en una bodega. Cómo amaba la arquitectura, carrera que estu- dió y que ejerció brillantemente al proyectar, junto con Martin Correa, la capilla de los Benedictino, primera obra moderna declarada Monumento Na- cional en la historia de Chile (1981). Me llamaba mucho la atención su fino sentido del humor, el cómo observaba las cosas, y su preocupación por todo ser que aparecía frente a nosotros. Como su alumno en la Universidad Católica, doy fe de que fue un dedicado docente, entusiasmado por la arquitectura tradicional de Chile, la colonia y la historia urbana, temas a los que le dedicó más de 300 publicaciones. Impulsó a los valdivianos a construir por décima sexta vez una Catedral. Se formó una comisión de distinguidos próceres de la ciudad que nombraron a Gabriel como arquitecto del proyecto. Amaba sobre todo la belleza y se explayaba magníficamente sobre el tema con una iniguala- ble ventaja, no era dueño de las cosas de las que tanto disfrutaba. Un sacerdote y ser humano muy completo, irradiaba optimismo y confianza a las personas, dando siempre un consejo cariñoso y sabio. Partió su viaje a la eternidad, un sabio generoso.
Cristián Boza fue un gran motor del pensamiento arquitectónico nacional y su aporte a la profesión fue amplio y permanente. Emprendió innume- rables acciones motivado por su interés en la ciudad, el urbanismo, el paisajismo y la historia de la arquitectura. Estudió en la Universidad Católica, y luego en el exilio cursó un master en urbanismo en Edimburgo. Este paso por Gran Bretaña marcó su vida. En Londres se relacionó con grandes arquitectos de la época y se involucró como ferviente cuestionador del Movimiento Moderno volviendo a Chile como un apasionado defensor del postmodernismo Junto a un grupo notable de arquitectos formó el CEDLA (Centro de Estudios de la Arquitectura), imán de una generación ávida de discusión arqui- tectónica. A su vez, su amor por la profesión lo llevo a publicar numerosos libros como Inventario de una Arquitectura Anónima, y otros de diversas temáticas como Balnearios, Parques y Jardines, y Estilo y Ornamento. Entre sus obras más emblemáticas están la Villa La Reina, el edificio Fundación, el Centro de Justicia, el Parque de la Familia y su última obra, el edificio Galería CV en la esquina de Vespucio con Alonso de Córdoba. Fue un excelente profesor, un generoso maes- tro de dedicación exigente, entusiasmo desbor- dante y pensamiento innovador. Ese mismo entusiasmo lo llevó a edificarse su casa de Los Vilos, una de sus obras más importan- tes. Es ahí donde nos encontraremos con Cristian en su ausencia. Su casa lo representa tal cual es. Quedará en el recuerdo de sus amigos su des- pedida cálida y emocionante esa tarde de enero de 2020 en donde ya previendo su partida, con alegría expuso sus talento de gran dibujante en su exposición 100% Boza. ¡Hasta siempre maestro!
OSVALDO FUENZALIDA C , ARQUITECTO .
JORGE FIGUEROA , ARQUITECTO .
JORGE SWINBURN DEL RIO , ARQUITECTO .
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AOA / n°43
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