han perfeccionado y los programas han mutado, pero los descubrimientos de la ciencia con relación al ecosistema no han cambiado la forma en que proyectamos edificios. Diez años después de Hacia una arquitectura, en 1935, Sir Arthur Tansley, refinó la definición de ecosistema re- conociendo la integración de la comunidad viva con su medio ambiente físico como una unidad fundamental de la ecología 13 , con sistemas de diversas escalas que van desde el átomo al universo. La interacción de los componentes vivos y no vivos (bióticos y abióticos) o el intercambio de energía a lo largo de las cadenas tróficas, hacen que las comunidades sean inseparables de su medio ambiente y forman en conjunto un único sistema físico. Mientras tanto, su contemporáneo Aldo Leopold, escribía en 1949 su ensayo más destacado, La ética de la Tierra. Leopold propone aquí una nueva relación entre la sociedad y la naturaleza, una tercera ética, ya no solo hombre-hombre u hombre-sociedad, sino hombre-naturaleza, ensanchando las fronteras de la comunidad para incluir los suelos, las aguas, las plantas, los animales y la tierra como unidad. "Una ética de la Tierra cambia el papel del Homo sapiens de conquistador de la comunidad terrestre por el mero miembro y ciudadano de ella. Ello implica respeto hacia los otros miembros y también hacia la comunidad como tal”. 14 Cuando Leopold escribe este ensayo, la población mundial llegaba a los 2,5 billones de habitantes. 15 Para 1950 entre el 25 y el 30% de la superficie de la tierra ha sido "domesticada” y la transformación de los ciclos hidrológicos del planeta es evidente en la enorme cantidad de represas que se construyen, especialmente en Europa y Estados Unidos 16 . En este período de acelerada transformación, entre los años 1945 y 1966, John Enteza y la revista Arts & Architecture, promocionan el desarrollo y construcción de las Case Study Houses. Se trataba de prototipos de vivienda experimentales que, a través de sistemas prefabricados y medios constructivos de bajo costo, intentan reimaginar la vivienda de la postguerra. Arquitectos como Rafael Soriano, Charles y Ray Eames, Craig Ellwood y Quincy Jones diseñaron 36 proyectos, 34 de ellos en California. Cuatro de estos proyectos (solo uno construido) fueron desarrollados por el arquitecto vie- nes-americano Richard Neutra quien exploró especialmente la conexión con el exterior a través de lo que llamó “Biorea- lismo”. Neutra lo define como “la inherente e inseparable relación entre hombre y naturaleza” y donde aseguraba que la arquitectura “debe ser un medio para reunir nuevamente al hombre en armonía con la naturaleza y consigo mismo”.
integration of environmental values into urban planning and the vision of landscape as a complex and interconnected extension. McHarg introduces the idea of layers in the study of landscape, all relevant and conducive to decision-making at the geographical scale, identifying the relevant natural processes that lead to the best allocation or conservation of certain territories. At the end of the XIX century, figures such as Geroge Perkins Marsh, Muir, Emerson, Ruskin, and Thoreau appeared and the first national parks were created in the United States. Among these precursors of the environmental movement, Patrick Geddes holds a special place. Since the beginning of the XX century, he has been critical of the effects of the industrial revolution, especially insofar as it directs development towards the production of ob- jects of consumption instead of focusing on people and their well-being. This well-being, according to Geddes, is directly related to the past history and future potential of human beings, putting man in an urban process that needs a holistic vision for its complete development, where civic space is a place of cooperation and not competition. A space of cooperation not only among humans but also as part of an "ecological whole". In his words "think globally and act locally" he makes explicit this interdependence of scales and effects that make us part of a global balance. "Local character (...) is attained only in course of grasp and treatment of the whole environment, and in active sympathy
Aldo Leopold. (1942) Leopold Aldo, 1942. Gentileza de The Library of Congress, https://www.loc.gov/ Aldo Leopold. (1942) Leopold Aldo, 1942. Courtesy of The Library of Congress, https://www.loc.gov/ ↧
with the essential and character- istic life of the place concerned”. 18 At the beginning of the XX century, modern architecture has reformulated the architectural pro- gram at the same time that the first voices appear to warn of the effects of uncontrolled growth. Both paradigms of man's place on earth - habitation and progress - were questioned in unison, but the two questions did not succeed in becoming a single discourse. Be- tween them, the infrastructure of the city acted as a border, even dif- ferentiating urban landscape from the unconstructed one as different, parallel, and opposite worlds. Meanwhile, after World War II, the United States began a race to
Leopold propone aquí una nueva relación entre la sociedad y la naturaleza, una tercera ética, ya no solo hombre-hombre u hombre-sociedad, sino hombre-naturaleza, ensanchando las fronteras de la comunidad para incluir los suelos, las aguas, las plantas, los animales y la tierra como unidad. Leopold proposes a new relationship between society and nature, a third ethic, no longer just man-man or man-society, but man-nature, widening the frontiers of community to include soil, water, plants, animals, and land as a unit.
(13) Tansley, A. G. (1935). The use and abuse of vegetational concepts and terms. Ecology, 16(3), 284-307. (14) Leopold, A. (2019). Una ética de la tierra. Los libros de la Catarata. (15) www.worldpopulationhistory.org (16) Vörösmarty, C. J., & Sahagian, D. (2000). Anthropogenic disturbance of the terrestrial water cycle. Bioscience, 50(9), 753-765.
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