parece cruzar la frontera hacia una definitiva incorporación de los procesos ambientales que han ordenado y formado el paisaje por miles de años. Si bien el urbanismo avanza en esta dirección y el pai- sajismo ya ha ganado terreno con relación a la arquitectura, las disciplinas que construyen y diseñan la ciudad tiene aún muchos flancos pendientes y el desafío urgente de trabajar en conjunto. Estos desafíos se pueden resumir principal- mente en tres aristas; metodología de escalas, procesos de diseño basados en sistemas y la incorporación del agua como principio modelador. EL HIBRIDO Y LAS ESCALAS El primer paso hacia una arquitectura híbrida viene enca- minado por Patrick Geddes. La relación que plantea es fun- damental para encajar los procesos ambientales de escalas mayores – ya sea de la cuenca o del mundo entero – con las posibilidades que escalas menores pueden aportar. Este aporte debe estar arraigado en las posibilidades locales de esa escala, no solo en la adquisición de materiales, sino también en la compresión de los ecosistemas, incorpora- ción de especies endémicas y de la tradición con la que las comunidades han lidiado históricamente con los desafíos que ese lugar específico les plantea. Este sentido del todo debe ser informado por una apro- ximación interdisciplinaria que permita afrontar las escalas con los énfasis que sus tamaños requieran. Tamaños que deberán basarse en muchos casos en modelos adaptativos, capaces de cambiar en el tiempo dependiendo de lo que sistemas de medición constante puedan informar. Lo lógico sería pensar que el plan regulador de una comuna tenga también metas claras de incremento en la biodiversidad o en la eliminación de riesgos de inundación, los cuales deben adaptarse en el tiempo según las metas alcanzadas o nuevos desafíos. Cuando el plan regulador define qué construir, debe ser también capaz de incorporar que vida esas construcciones deben sostener o incrementar y que desafíos ambientales conlleva construir en cierto lugar. EL HÍBRIDO Y LOS SISTEMAS Para una exitosa relación de escalas, es preciso establecer el proceso de diseño como un proceso de sistemas, tal como lo propone la Ecología Urbana. Especialmente en la educación de la arquitectura, es necesario entender el lote como parte de una concatenación de sistemas, no como el borde último. Como indica Ash Amin, la idea de la ciudad hoy está relacionada a una grilla expandida, tanto física como virtual, con efectos que ya perturban toda la biosfera. Si entende- mos que la idea de perímetro en la ciudad no existe y es más bien una interdependencia de continuidades – entre corredores ecológicos, franjas riparias, autopistas, sistemas hídricos – es posible entonces dejar de entregar a la calle todos los valores de infraestructura que la ciudad necesita. En este sentido la interdependencia de las comunidades bióticas y abióticas toman un nuevo espesor y es posible entender el paisaje como base de un principio ordenador y de planificación, como lo indicara McHarg. Un ordenamiento territorial tridimensional, cambiante e interconectado.
Lo lógico sería pensar que el plan regulador de una comuna tenga también metas claras de incremento en la biodiversidad o en la eliminación de riesgos de inundación, los cuales deben adaptarse en el tiempo según las metas alcanzadas o nuevos desafíos.
which should be adapted over time according to the goals achieved or new challenges. When the regulatory plan defines what to build, it must also be able to incorporate what life those buildings should sustain or increase and what environmental challenges are involved in building in a certain place. THE HYBRID AND SYSTEMS For a successful relationship of scales, it is necessary to establish the design process as a systems process, as proposed by Urban Ecology. Especially in architecture ed- ucation, it is necessary to understand the site as part of a system interconnection, not as the final boundary. As Ash Amin points out, the idea of a city today is related to an expanded grid, both physical and virtual, with effects that already disturb the entire biosphere. If we understand that the idea of a city's perimeter does not exist and is rather an interdependence of continuities - between eco- logical corridors, riparian fringes, highways, water systems - then it is possible to stop delivering to the street all the infrastructure values that the city needs. In this sense, the interdependence of biotic and abiotic communities takes on a new depth and it is possible to understand the landscape as the basis of an ordering and planning principle, as indicated by McHarg. A three-dimen- sional, changing, and interconnected territorial ordering. Our brand in the world is already indelible. Any new intervention must be framed in Leopold's "third ethic", rec- ognizing an unbreakable relationship between our chances of survival and the environment around us. Architecture and the city are the pieces of an interde- pendent network, responsible in its parts for a balanced whole. The change of paradigm in the conception of urban infrastructure is fundamental. "Ecological restructuring of urban infrastructure must include water resource manage- ment, waste cycles, energy generation, food production, and public transportation. It is paramount for practice and pedagogy that infrastructure is reincorporated and redefined as a sophisticated, instrumental landscape of essential re- sources, processes, and services that collectively underpin and sustain the unfinished urbanization of the 20 th century.” All construction must provide places to plant, shade, infil- tration, evaporation, and above all become part of the urban water circuit. Today, architecture cannot remain disconnect- ed from larger systems, whether these are geographical, hydric, climatic, topographical, social, or environmental.
It would be logical to think that the regulatory plan of a community should also have clear goals of increasing biodiversity or eliminating flood risks, which should be adapted over time according to the goals achieved or new challenges.
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AOA / n°43
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