En el marco de su vigésimo quinto aniversario, la edición número 49 de la Revista AOA profundiza en la regeneración de los cascos históricos como respuesta a la crisis social y económica, posicionando al arquitecto como el articulador de un "nuevo trato" entre el sector público y el privado. Esta entrega destaca la trayectoria de Cristóbal Tirado y la visión gremial de Eduardo Rojas, subrayando obras de impacto metropolitano como la Villa Panamericana y Parapanamericana Santiago 2023, el Núcleo Los Trapenses Oriente y el Roof Top Santiago Centro. La publicación recorre diversas escalas habitacionales, desde la Vivienda Social San Isidro hasta proyectos de autor como la Casa Barros Sanfuentes, la Casa G+D y la Casa HA, integrando además espacios de trabajo y memoria como las Oficinas NTT Data y el Memorial UC. Con un fuerte componente patrimonial, el número analiza la resiliencia de "Las capas de La Moneda" y el legado de Luis Barragán, mientras documenta modelos de gobernanza innovadores en Renca, Lo Barnechea y la reconversión de los patios ferroviarios en Antofagasta, reafirmando el rol de la innovación tecnológica y la responsabilidad social en la construcción de ciudades más seguras y sostenibles.
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n medio de la crisis social y económica que vive nuestro país y que ha afectado duramente a nuestro gremio, la AOA trabaja para colaborar en la recuperación de los cascos históricos de nuestras ciudades y hacer propuestas concretas para vivir en urbes más amigables y seguras. Restablecer la confianza en nuestras instituciones, sin temor a la paralización de los proyectos o a las de- moras injustificadas de las autorizaciones y permisos, es una tarea que, junto a los gremios afines a la construcción, forma parte del quehacer de la AOA.
Director Director Yves Besançon
Comité editorial Editorial committee Pablo Altikes Javiera Benavides Yves Besançon Gabriela de la Piedra
Hoy, como Asociación de Oficinas de Arquitectos, en nuestro vigésimo quinto aniversario, nos anima un espíritu de cooperación y participación activa en la generación de políticas públicas y normas que faciliten un nuevo trato. Para esto, los arquitectos de la AOA, estamos unidos en la tarea de volver a respirar los aires del progreso y de la prosperidad que produjeron grandes avances tanto en lo social como en lo económico, así como en la innovación y las tecnologías que moldearán al arquitecto del mañana. Nuestra disciplina aspira hoy a tomar nuevos rumbos con el objetivo de impulsar una vida mejor para las personas, mejorar la calidad de nuestras ciudades y establecer instrumentos de planificación y gestión urbana sólidos, apropiados y sostenibles. Las asociaciones público-pri- vadas desempeñan un papel fundamental en la generación de proyectos que buscan la deseada recuperación de barrios y la regeneración de los deteriorados cascos históricos de nuestras ciudades, lugares que tienen mucho potencial para ofrecer a sus ciudadanos. El rol eminentemente social de la arquitectura y sus consecuentes efectos comunicacionales, hacen de nuestra profesión una actividad muy expuesta y, por lo tanto, decisiva en los efectos que nuestros actos producen en la sociedad y en las ciudades que habitamos. Somos los creadores de acciones de futuro y somos los inspiradores e intérpretes de la forma en la que queremos vivir y crecer. Tenemos una responsabilidad ineludible y no podemos abstraernos de participar activamente en todos los ámbitos en los que seamos llamados a contribuir y a construir. Es por esto, que en esta edición de nuestra Revista 49, nos enfocamos como equipo editorial en plantear caminos de solución para enfrentar la actual situación de nuestros centros urbanos, para trabajar con las autoridades y la academia en la recuperación y regeneración urbana. Lo anterior nos brinda la oportunidad de llevar a cabo una labor que nosotros podemos iniciar con lo público y lo privado, sirviendo de puente entre ambos mundos que, aunque parecen muy distantes, estarán más cerca gracias a nuestra participación activa y decidida. Somos mucho más que arquitectos, somos constructores del futuro y descubridores de lo que se nos demande, somos interpretes de muchos y un soplo de esperanza para los que nos necesitan.
Francisca Pulido Pablo Riquelme Lucía Ríos Sebastián Rozas José Rosas Alberto Texido Edición Editor Sofía Arnaboldi
Dirección de arte y diseño Art direction & graphic design DRAFT Diseño
Traducción Translation WordsforWords
Correción de textos Proofreading Roberto Gómez Representante legal Legal representative Mónica Álvarez de Oro Pablo Jordán
Gerente General General manager Lucía Ríos Jefe de proyecto Project manager Valentina Pérez
Yves Besançon Prats / Director Revista AOA
The eminently social role of architecture and its subsequent communicative effects make our profession a very exposed activity and, therefore, decisive in the effects that our actions produce in society and in the cities we inhabit. We are the creators of future actions and we are the inspirers and interpreters of the way we want to live and grow. We have an inescapable responsibility and we cannot abstain from participating actively in all areas in which we are called upon to contribute and build. That is why, in this edition of our 49th Magazine, as an editorial team, we focus on proposing solutions to address the current situation of our urban centers and to work with the authorities and academia to restore and regenerate urban areas. This allows us to carry out a task that we can initiate with the public and private sectors, serving as a bridge between both worlds that, although they seem very distant, will be closer thanks to our active and decisive participation. We are much more than architects, we are builders of the future and discoverers of what is requested of us, we are interpreters of many and a breath of hope for those who need us.
Amid the social and economic crisis that our country is experiencing and that has hit our profession hard, AOA is working to collaborate in the recovery of our cities' historic centers and to make concrete proposals to live in friendlier and safer communities. Restoring confidence in our institutions, without fear of project paralysis or unjus- tified delays in authorizations and permits, is a task that, together with other construction-related associations, is part of AOA's work. Today, as the Association of Architects' Offices, on our twenty-fifth anniversary, we are motivated by a spirit of cooperation and active participation in the develop- ment of public policies and standards that will facilitate a new deal. For this reason, we, the architects of AOA, are united in the task of breathing the air of progress and prosperity that has produced significant advances both socially and economically, as well as in the innovation and technologies that will shape the architect of tomorrow. Today, our discipline aspires to move in new directions to foster a better life for people, improving the quality of our cities and establishing solid, appropriate, and sus- tainable urban planning and management instruments. Public-private partnerships play a fundamental role in de- veloping projects that seek to restore neighborhoods and regenerate the deteriorated historic centers of our cities, places that have a lot of potential to offer their citizens.
Coordinación administrativa Administrative coordination Marcela Catalán
Presidente AOA President of AOA Pablo Jordán Impresión Printing Ograma Impresores
Juan de Dios Vial Correa 1359, Providencia, Santiago, Chile (+56 2) 2263 4117 www.aoa.cl / revista@aoa.cl ISBN: 9770718318001 Para la composición de textos de esta publicación se utilizarón fuentes diseñadas por chilenos y comercializadas en Latinotype: Majora & Majora Stencil Por: Luis Bandovas
Yves Besançon Prats / Director
Índice Contents
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REPORTAJE Feature Article Planes y proyectos de recuperación urbana. Parte 2 Urban Recovery Plans & Projects. Part 2 R La huella sobre el territorio. Reconversión de patios ferroviarios de Antofagasta
TESIS Thesis Guía Práctica para la implementación de Barrios Transitorios A Practical Guide for the Implementation of Transitional Neighborhoods
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R The footprint on the territory. Conversion of railway yards in Antofagasta
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R Modelos de gobernanza innovadores para un desarrollo urbano resiliente y sostenible en Renca R Innovative governance models for resilient and sustainable urban development in Renca R Regeneración urbana de Lo Barnechea, un desafío desde lo local R Lo Barnechea's Urban Renovation, a Challenge at a Local Level
CONCURSOS Competitions R XXXVII Concurso CAP para estudiantes de Arquitectura 2023 R The 2003 37th CAP Competition for Architecture Students R XVIII Concurso de Arquitectura Madera21-Corma.
PATRIMONIO Heritage
Las capas de La Moneda The Layers of La Moneda
R La Moneda, en otro espacio tiempo R La Moneda, Another Time & Space R Barrio Cívico de Santiago 1995-2005, Centro Histórico, Santiago, Chile R Santiago's Civic Neighborhood 1995- 2005, Historic Downtown, Santiago, Chile R La Moneda resistente: aporte del patrimonio al desarrollo urbano sostenible R The Resilient La Moneda: the Contribution of Heritage to Sustainable Urban Development R Las intervenciones contemporáneas del Palacio de La Moneda R Contemporary Interventions at La Moneda Palace R Palacio de La Moneda: imagen latente R La Moneda Palace: Latent Image
R XVIII MADERA21-Corma Architecture Competition
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MOVIMIENTO MODERNO Modern Movement Luis Barragán. Habitar la Modernidad Luis Barragán. Living in Modernity
R Medallas AOA R AOA Medals R Nuevas publicaciones R New publications R En memoria R In Memory
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OBRAS Works R Villa Panamericana y Parapanamericana Santiago 2023 R Pan American and Parapan American Village Santiago 2023
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R Núcleo Los Trapenses Oriente R Los Trapenses Oriente Hub R Roof Top Santiago Centro R Santiago Centro Roof Top R Vivienda social San Isidro R San Isidro Social Housing R Casa Barros Sanfuentes R Barros Sanfuentes House
ENTREVISTA Interview Eduardo Rojas
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R Casa G+D R Casa G+D R Casa HA R HA House
R Oficinas NTT Data R NTT Data Offices
ARQUITECTO INVITADO Guest Architect Cristóbal Tirado
R Memorial UC R UC Memorial
Patrimonio / Heritage
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neludible se alzaba el Palacio de la Moneda para este número a medio siglo de un hecho que marcó nuestra historia como país y dejó huellas profun- das e imborrables. Tomamos prestadas las pa- labras de Luis Fernández Galiano para presentar el tema que nos convoca.
a Moneda Palace was inevitable for this issue of our magazine, after half a century of an event that marked our history as a country and left deep and indelible traces. We borrow the words from Luis Fernandez Galiano to present the topic that brings us here today.
Chile es un oxímoron geográfico. Del desierto a los témpanos, este país interminable repta por el meridiano para reconciliar el fuego con el hielo, deslizándose entre los Andes y el Pacífico con el aplomo del que a la vez se sabe cordillera y océano. 1 […] Cuando en 1973 el ejército bombardeó el Palacio de la Mo- neda —fabricando el icono arquitectónico del golpe con la imagen humeante de la sede presidencial— destruía un edificio chileno y extranjero, construido con mano de obra autóctona y trazas europeas, cantería local y herrajes viz- caínos hechos traer de Cádiz por un italiano al servicio de la corona española. 2 En estas páginas intentamos exponer datos históricos y reflexiones personales que evidencian la relevancia de conocerlo, valorarlo y cuidarlo, invitando a cuatro autores, que, con sus diversas miradas, abordaron algunas de las numerosas capas que han dado la forma con que hoy reconocemos al magnífico edificio, sede del Poder Ejecutivo, poniendo el énfasis en sus valores y atributos urbanos, arquitectónicos, históricos y simbólicos. Miguel Laborde inicia con una profunda crónica histórica en que combina su visión y conocimientos; luego Cristián Undu- rraga recorre, a partir de su propia experiencia, el Barrio Cívico de Santiago revisando el impacto del edificio en la evolución de los espacios públicos que lo rodean. En el desplegable, Elvira Pérez y un equipo exponen parte de la investigación histórica en la que están trabajando y que refiere y evidencia gráficamente la presencia, permanencia y transformaciones del Palacio y su entorno próximo. Gunter Suhrcke junto a Katherine Godeck revisan en su estudio el paso de los últimos 100 años por el edificio. Finalmente, Carolina Pérez Dattari, Subsecretaria del Patrimonio, es quien, a partir de una personal selección de imágenes que de alguna manera testimonian un cierto momento, entrega una representación histórico-simbólica del edificio para la ciudad y el país, cerrando la sección patrimonio de este número 49 dedicada al Palacio de La Moneda. La arquitectura trasciende la dimensión material de los edificios (Chipperfield) y como ente dinámico que es, se ofrece para la construcción de diálogos constantes a través del tiempo, que incluyen el presente, y de los cuales hoy debemos hacernos cargo para transmitirlos a las generaciones que nos sucederán. !
Chile is a geographical oxymoron. From desert to icebergs, this endless country creeps along the meridian to reconcile fire with ice, gliding between the Andes and the Pacific with the aplomb of one who knows both mountain range and ocean. 1 […] In 1973, when the army bombed the La Moneda Palace - cre- ating the coup's architectural icon with the smoking image of the presidential palace - it destroyed a Chilean and foreign building, built with local labor and European traces, local stonework and Biscayan ironwork brought from Cadiz by an Italian in the service of the Spanish crown. 2 In these pages we try to present historical data and personal reflections that show the relevance of knowing it, valuing it, and taking care of it, inviting four authors, who, with their different views, approached some of the many aspects that have given this magnificent building, headquarters of the Executive Branch, the shape we recognize today. Emphasizing its urban, architectural, historical, and symbolic values and attributes. Miguel Laborde begins with a profound historical chronicle in which he combines his vision and knowledge; then Cristián Undurraga goes through, from his own experience, Santiago's Civic Neighborhood, reviewing the building's impact on the evolution of the public spaces that surround it. In the foldout, Elvira Pérez and a team present part of the historical research they are working on, which refers to and graphically demon- strates the presence, permanence, and transformations of the Palace and its surroundings. Gunter Suhrcke and Katherine Godeck review the passage of the building over the last 100 years in their study. Finally, Carolina Pérez Dattari, Undersec- retary of Heritage, is the one who, from a personal selection of images that in some way testify to a certain moment, delivers a historical-symbolic representation of the building for the city and the country, closing the heritage section of this 49th issue dedicated to La Moneda Palace. Architecture transcends the material dimension of build- ings (Chipperfield) and, as a dynamic entity, offers itself for the construction of constant dialogues through time, including the present, which we must take care of today in order to transmit it to the generations that will come after us. !
por — by : javiera benavides
1 Luis Fernández Galiano, Arquitectura Viva N°85, Madrid, Agosto de 2022. 2 Ibid.
1 Luis Fernández Galiano, Living Architecture N°85, Madrid, August 2022. 2 Ibid.
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AOA / n°49
LAS CAPAS
DE LA MONEDA
The layers of La Moneda
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Patrimonio / Heritage
miguel laborde Escritor de libros y crónicas de historia urbana, docente de la Universidad Diego Portales de la misma materia y director de la Revista Universitaria UC. Es miembro honorario del Colegio de Arquitectos y Premio Municipal de Santiago en Patrimonio. Author of books and chronicles on urban history, professor at Diego Portales University teaching the same subject, and director of the UC University Magazine. He is an honorary member of the College of Architects and the Municipal Heritage Prize recipient in Santiago.
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AOA / n°49
Patrimonio / Heritage
La Moneda, en otro espacio tiempo
LA MONEDA, ANOTHER TIME & SPACE por — by : miguel laborde
El bombardeo de La Moneda, en la primavera de 1973, produjo un silencio profundo en el Barrio Cívico de la capital chilena. Fueron 20 bombas, a eso de las 11 de la mañana y sólo reaccionó un perro negro, que ladró insistentemente. Había sido atacado el kilómetro 0 de la República, y no por pilotos extranjeros. Algo difícil de asimilar: chilenos atacando La Moneda con armamento pesado. Comenzó la censura, pero no hacía falta, el silencio continuó porque nadie sabía qué decir. La Moneda, el nodo estructurante de la nación, era ahora un monumento ruinoso. En unos minutos se había puesto fin a la excepcionalidad del país, al orden portaliano, a la cultura republicana. Había que crear otra identidad. De la oscurecida silueta de La Moneda se elevaban unas vigas carbonizadas. Los muros, ennegrecidos. La figura icónica de la democracia chilena parecía reclamar algo al paso de los transeúntes, que intentaban no mirarla. * Comenzaron las obras de restauración y se apresuraron los arquitectos de la dictadura, pero los trabajos fueron lentos; el Palacio de Gobierno sólo pudo reinaugurarse en 1981. Regresó La Moneda más pálida que nunca, jamás había sido tan blanca, como si los restauradores hubieran recibido la orden de borrar el incendio, los indicios de las bombas, toda violencia. Como si nada hubiera pasado.
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Charred beams rose from the darkened silhouette of La Moneda. The walls blackened. The iconic figure of Chilean democracy seemed to be demanding something as passersby tried not to look at it. The restoration work began and the dictatorship's architects hurried, but the work was slow; the Government Palace could only be reopened in 1981. La Moneda returned paler than ever, it had never been so white, as if the restorers had been ordered to erase the fire, the traces of the bombs, all violence. As if nothing had happened.
The bombing of La Moneda, in the spring of 1973, produced a profound silence in the Civic Quarter of the Chilean capital. There were 20 bombs, at about 11 : 00 a.m. and only a black dog reacted, barking insistently. Kilometer 0 of the Republic had been attacked, and not by foreign pilots. Something difficult to assimilate: Chileans attacking La Moneda with heavy weapons. Censorship began, but there was no need, the silence continued because no one knew what to say. La Moneda, the structuring node of the nation, was now a ruinous monument. In a few minutes, the exceptional nature of the country, the Portalian order, and the republican culture had come to an end. Another identity had to be created.
Q Bombardeo de La Moneda. 11-09-1973. Q La Moneda Bombing, 09/11/1973.
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Patrimonio / Heritage
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Latin America seemed to have lost its way, after the 60's splen- dor in the arts and culture, and when it finally seemed that destiny was in its favor with great names in literature, music, visual arts, and architecture; and with greater connection with geography, native peoples and mestizo culture, just then -iro- nies of destiny-, dictatorships proliferated. Especially in the Southern Cone. The success of Mario Vargas Llosa's phrase in his famous 1969 novel Conversation in the Cathedral, in which he asks when Peru got screwed, was no coincidence. It was a valid question for all countries in the region, as proposed by writer Jeremías Gamboa when, for Vargas Llosa's 81st birthday, the newspaper El Comercio invited different characters to suggest an answer. For Gamboa, Latin America was screwed up at the moment it was born: "Its conception was based on an asymmetrical and brutal fact, which founded a nation wounded and at enmity with one of its two halves, the indigenous". Did we have a defective origin, especially in the Southern Cone? América Latina parecía haber perdido el rumbo, luego de unos años ‘60 de esplendor en las artes y cultura, y cuando finalmente parecía que el destino jugaba a favor con grandes nombres en la literatura, la música, las artes visuales y la arquitectura; y con mayor conexión con la geografía, los pueblos originarios y la cultura mestiza, justo entonces - ironías del destino-, las dictaduras proliferaron. *
América Latina parecía haber perdido el rumbo, luego de unos años ‘60 de esplendor en las artes y cultura, y cuando finalmente parecía que el destino jugaba a favor con grandes nombres en la literatura, la música, las artes visuales y la arquitectura; y con mayor conexión con la geografía, los pueblos originarios y la cultura mestiza, justo entonces - ironías del destino-, las dictaduras proliferaron. En especial en el Cono Sur. No era casual el éxito de la frase de Mario Vargas Llosa en su célebre novela, Conversación en la Catedral, de 1969, en la que pregunta cuándo se jodió el Perú. Era un cuestionamiento válido para todos los países de la región, tal como lo propuso el escritor Jeremías Gamboa cuando, para los 81 años de Vargas Llosa, el diario El Comercio invitó a diferentes personajes a sugerir una respuesta. Para Gamboa, América Latina se jodió al momento de nacer: “Su concepción tuvo como base un hecho asimétrico y brutal, que fundó una nación herida y enemistada con una de sus dos mitades, la indígena”. ¿Teníamos una falla de origen? ¿especialmente en el Cono Sur? Mientras Vargas Llosa escribía su novela, el arquitecto co- lombiano Rogelio Salmona levantaba sus Torres del Parque, sembrando una nueva esperanza. Poco después, en 1976, el MoMA de Nueva York canonizaba la trayectoria del mexicano Luis Barragán. La arquitectura, que llevaba décadas sin resolver el desafío de cómo ser latinoamericanos modernos, iniciaba, al fin, un tiempo nuevo. Pero el Cono Sur, ese que parecía más cercano al diálogo con la modernidad, era el que se había hundido en las dictaduras más definitivas. Tal vez tenían razón quienes abogaban por la necesidad de volver atrás para recobrar el contacto con las culturas precolom- binas y los legados ibéricos: ¿no eran esas nuestras raíces, por más que, justo en el Cono Sur, hubiésemos querido soslayarlas? Tal vez las dictaduras eran la señal de un modelo equivocado para esta parte de Sudamérica, desarraigado. El sociólogo Pedro Morandé lanzó en 1984 su ensayo Cultura y modernización en América Latina (Instituto de Sociología UC), en el que reivindicó el sustrato cultural mestizo y barroco, en el que se habían fusionado los elementos indígenas e hispanos a lo largo de los siglos XVI y XVII. Después habría comenzado la deriva, debido el afrancesamiento de una España debilitada en el siglo XVIII, lo que nos trajo una cultura ajena, una ilustración socialmente libertaria, pero que carecía de la búsqueda de trascendencia de las cosmogonías precolombinas e ibéricas. ¿Nos desorientamos, entonces, con el injerto ilustrado? Era la tesis de Octavio Paz, América Latina había perdido el compás, en el siglo XVIII, cuando pasamos del barroco al neo- clásico sin mediar un proceso cultural propio. En un libro reciente – El viejo malestar del Nuevo Mundo (Ariel, 2023), Mauricio García Villegas lo expresa con mucha claridad: “Para el español del Barroco, la realidad está en las imágenes que pasan por su mente. En lugar de ver para creer, don Quijote cree para ver; no busca la verdad, la corrobora”. Se trataba de una actitud ante el mundo que había calado hondo en la región, permitiendo la fusión creativa entre lo precolombino y lo ibérico – el Barroco americano-, en una postura antagónica a la ilustrada, por ser contraria a “lo que imaginaba el espíritu científico que florecía en el norte de Europa”, agrega el mismo autor. Por supuesto, hubo una “ilustración católica”, buscando conciliar fe y razón, tradición y modernidad, pero las tensiones entre esas dos cosmovisiones no desaparecieron. España y América Latina quedaron atravesadas, fuera de compás. No tuvimos, como diría el arquitecto Cristián Fernández Cox, “una modernidad apropiada”. * *
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While Vargas Llosa was writing his novel, Colombian architect Rogelio Salmona was raising his Torres del Parque, sowing a new hope. Shortly thereafter, in 1976, New York's MoMA canonized the career of Mexican Luis Barragán. Architecture, which for decades had not solved the challenge of how to be modern Latin Americans, was at last entering a new era. However, the Southern Cone, the one that seemed closer to dialogue with modernity, was the one that had sunk into the most definitive dictatorships. Perhaps those who advocated the need to go back in time to recover contact with pre-Columbian cultures and Iberian legacies were right: were they not our roots, even though, in the Southern Cone, we might have wanted to avoid them? Perhaps the dictatorships were the sign of a wrong model for this part of South America, torn from its roots. Sociologist Pedro Morandé launched in his essay Culture and Modernization in Latin America in 1984 (Instituto de Sociología UC), in which he vindicated the mestizo and baroque cultural substratum, in which indigenous and Hispanic elements had merged throughout the sixteenth and seventeenth centuries. Afterward, the drift would have begun, due to the Frenchification of a weakened Spain in the 18th century, which brought us a foreign culture, and a socially libertarian enlightenment, but lacking the search for transcendence of the pre-Columbian and Iberian cosmogonies. Are we disoriented, thus, with the enlightened graft?
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AOA / n°49
* It was Octavio Paz's thesis that Latin America had lost its compass in the 18th century when we went from baroque to neoclassical without any cultural process of our own. In a recent book - El Viejo Malestar del Nuevo Mundo (Ariel, 2023), Mauricio García Villegas makes it very clear: "For the Baroque Spaniard, reality is in the images that pass through his mind. Instead of seeing in order to believe, Don Quixote believes in order to see; he does not seek the truth, he corroborates it". This was an attitude towards the world that had deeply per- meated the region, allowing the creative fusion between the pre-Columbian and the Iberian -the American Baroque-, in a position antagonistic to the Enlightenment, for being contrary to "what was imagined by the scientific spirit that flourished in northern Europe", adds the same author. Of course, there was a "Catholic Enlightenment", seeking to reconcile faith and reason, tradition and modernity, but the tensions between those two worldviews did not disappear. Spain and Latin America were crossed, out of step. We did not have, as architect Cristián Fernández Cox would say, "an appropriate modernity".
Latin America seemed to have lost its way, after the 60's splendor in the arts and culture, and when it finally seemed that destiny was in its favor with great names in literature, music, visual arts, and architecture; and with greater connection with geography, native peoples and mestizo culture, just then -ironies of destiny-, dictatorships proliferated.
W Chile, Santiago, Plaza General Bulnes. 1936-1952. W Chile, Santiago, General Bulnes Square, 1936-1952.
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Patrimonio / Heritage
El sueño del futuro Jorge Edwards se ocupó por años, en largos viajes, antes de escribir El sueño de la historia (Tusquets, 2002), una novela histórica sobre Joaquín Toesca, el italiano que nos trajo la arquitectura neoclásica. En esta, hay un fondo de humor y una ironía algo triste por los intentos civilizatorios de este europeo que vino aquí a inaugurar una nueva historia. Toesca fue el portador de las formas de la tradición clási- ca, heredadas de Grecia y Roma en una nueva versión para inaugurar un futuro laico y racional, ya no religioso. Podemos imaginar lo que fue el Palacio de La Moneda hacia el 1800, una nave de otro espacio tiempo, posada en la orilla de una aldea de casas de adobe y tejas, de precarias viviendas de barro y paja. Un volumen que competía con la Catedral, como si se tratara de un nuevo culto. La Moneda iba a estar en la ribera del Mapocho y, por una violenta inundación, Toesca prefirió alejarse del agua. Optó por la manzana donde funcionaba el célebre Colegio Carolino, regentado por el grupo más culto y cosmopolita del país, el de los jesuitas, la orden expulsada en 1767. A los grandes impulsores del barroco ya no se les quería ni en España ni en América Latina, porque había que abrir espacio a la cultura ilustrada y a la arquitectura neoclásica, racional y científica. La cultura que aquí, con La Moneda, tendría su mejor símbolo.
Dreaming of The Future Jorge Edwards occupied himself for years, on long trips, before writing El sueño de la historia (Tusquets, 2002), a historical novel about Joaquín Toesca, the Italian who brought us neoclassical architecture. In that novel, there is a touch of humor and a somewhat sad irony for the civilizing attempts of this European who came here to inaugurate a new history. Toesca was the bearer of classical traditional forms, inherited from Greece and Rome, in a new version to inaugurate a secular and rational future, no longer religious. We can imagine what the Palacio de La Moneda was like around 1800, a ship from another time and space, perched on the edge of a village of adobe and tile houses, of precarious mud and straw dwellings. A volume that competed with the Cathedral, as if it were a new cult. La Moneda was supposed to be on the banks of the Mapocho River and, due to a violent flood, Toesca preferred to move away from the water. He opted for the block where the famous Colegio Carolino was located, run by the most cultured and cosmopolitan group in the country, the Jesuits, the order expelled in 1767. The great promoters of the Baroque were no longer wanted either in Spain or in Latin America because space had to be made for enlightened culture and neoclassical, rational, and scientific architecture. The culture here, with La Moneda, would be its best symbol.
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AOA / n°49
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Q Plaza Bulnes. Santiago, Chile. 1936-1952. Q Bulnes Square. Santiago, Chile. 1936-1952.
¿Es ajena La Moneda? Los santiaguinos de 1805 – cuando se inauguró-, debieron mirarla con sorpresa. Pero, su belleza comenzó a hablar hasta transformarse en una de las imágenes más simbólicas del país. Tal vez la más arraigada de nuestro imaginario. Toda la arquitectura neoclásica se realizó en pocos años, justo antes de la Independencia, de modo que - otra ironía del destino-, como se estrenó casi junto con la República, pareció encarnar su imagen. Si la Catedral había sido el monumento icónico de la Colonia, presidiendo la Plaza de Armas, el kilómetro 0 del imaginario se comenzaría a trasladar hacia La Moneda, lo que se acentuó des- de 1846 cuando el presidente Manuel Bulnes la transformó en el Palacio de Gobierno. Se cree que, al ser un hombre dedicado a la guerra y estar casado con Enriqueta Pinto, una mujer de gran erudición, fue ella quien propuso otorgarle al primer mandatario del país un contexto arquitectónico. Esta argentina lideraba las tertulias donde figuras destacadas como Andrés Bello, Claudio Gay e Ignacio Domeyko delineaban el futuro de la nación. Fue dentro de este ambiente cosmopolita, en dicho palacio, donde se sentaron las bases de las instituciones fundamentales de la cultura chilena, como la Escuela de Arquitectura y la Academia de Pintura, la Escuela de Artes y Oficios y la Escuela de Precep- tores, además de la Universidad de Chile. Sobra decirlo, los ojos no estaban puestos ni en lo precolombino ni en lo hispánico. El pasado, en esos salones afrancesados que se alhajaron con muebles traídos de París, quedó atrás. Muy interesante es el rol de José Vicente Larraín Espinoza, nada menos que el primer arquitecto de Gobierno (1803-1876), encargado de impulsar en esa época las artes y el patrimonio en el país. Árbitro del buen gusto en esa época, asesor y consejero de todo y de todos, incluso de quienes querían encargar una mansión o alhajarla con muebles y pinturas, también impulsó la creación del elegante Palacio Arzobispal y terminó el primer Instituto Nacional. Como tasador de la Casa de Moneda, fami- liarizado con el palacio, fue el encargado de transformar esa fábrica de monedas en palacio de Gobierno. Era lo que le faltaba. Considerado más de una vez como el mejor edificio civil que aportó España a América, la faltaba un uso acorde a su clásica dignidad, a sus sobrias proporciones. Además,Toesca, muy consciente del espíritu del lugar - nuestros sismos de “extraño y violento movimiento”, en sus palabras-, hizo una obra que irradiaba estabilidad. Algo muy conveniente para un país en formación.
The people of Santiago in 1805, when it was inaugurated, must have looked at it with surprise. However, its beauty began to speak until it became one of the most symbolic images of the country. Perhaps the most deeply rooted in our imagination.
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Is La Moneda foreign? The people of Santiago in 1805, when it was inaugurated, must have looked at it with surprise. However, its beauty began to speak until it became one of the most symbolic images of the country. Perhaps the most deeply rooted in our imagination. All the neoclassical architecture was completed in a few years, just before Independence, so - another irony of fate - as it was released almost together with the Republic, it seemed to embody its image. If the Cathedral had been the iconic monument of the Colony, presiding over Plaza de Armas, kilometer 0 of the imaginary would begin to move towards La Moneda, which was accentuated in 1846 when President Manuel Bulnes transformed it into the Government Palace. It is believed that being a man dedicated to war and married to Enriqueta Pinto, a woman of great erudition, it was she who proposed giving the country's first president an architectural context. This Argentinean woman led the gath- erings where prominent figures such as Andrés Bello, Claudio Gay, and Ignacio Domeyko outlined the nation's future. It was within this cosmopolitan atmosphere, in this palace, where the foundations were laid for the fundamental institutions of Chilean culture, such as the School of Architecture and the Academy of Painting, the School of Arts and Crafts and the School of Pre- ceptors, as well as the University of Chile. Needless to say, the eyes were not set on either the pre-Columbian or the Hispanic. The past, in those Frenchified halls that were decorated with furniture brought from Paris, was left behind. The role of José Vicente Larraín Espinoza, no less than the first government architect (1803-1876), was very interesting. He was in charge of promoting arts and heritage in the coun- try at that time. Arbiter of good taste at the time, advisor, and counselor to everything and everyone, including those who wanted to commission a mansion or adorn it with furniture and paintings, he also promoted the creation of the elegant Archbishop's Palace and completed the first National Institute. As an appraiser of the Mint, familiar with the palace, he was in charge of transforming the mint into a government palace. It was what it lacked. Considered more than once as the best civil building that Spain brought to America, it lacked a use in keeping with its classic dignity, its sober proportions. Besides, Toesca, very conscious of the spirit of the place - our earthquakes of "strange and violent movement", in his words -, did work that radiated stability. Something very convenient for a country in development.
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El general Ibáñez del Campo – el mandatario más interesado en urbanismo en el siglo XX chileno-, hizo agregar la fachada sur casi un siglo después, para que ofreciera una imagen adecuada hacia la principal vía de la capital. Con Arturo Alessandri Palma se inició la fase final, la del Barrio Cívico que rodea el palacio aportándole un contexto, un marco que parece rendirle tributo. Aunque fuera un monumento ajeno a nuestra tradición, y si con él se inicia el europeísmo que nos ha confundido en nuestro devenir – llevándonos a vivir la modernidad con “arquitecturas paralelas” como dirían Manuel Moreno y Humberto Eliash-, se hizo carne entre nosotros.
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General Ibáñez del Campo – the president most interested in urban planning in 20th century Chile - had the south facade added almost a century later so that it would offer an appropriate image towards the capital's main thoroughfare. With Arturo Alessandri Palma, the final phase began the Civic Neighborhood that surrounds the palace, giving it context and a framework that seems to pay tribute to it. Even if it was a monument foreign to our tradition and if with it began the Europeanism that has confused us in our evolution - leading us to live modernity with "parallel architectures" as Manuel Moreno and Humberto Eliash would say -, it became flesh among us.
Los santiaguinos de 1805 – cuando se inauguró-, debieron mirarla con sorpresa. Pero, su belleza comenzó a hablar hasta transformarse en una de las imágenes más simbólicas del país. Tal vez la más arraigada de nuestro imaginario.
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Patrimonio / Heritage
Indeed, we were not in tune with France as denounced by the French philosophers of Enlightenment, that we were living a different reality, but the history of culture follows complex paths; in addition to the neoclassical architectural forms, we also received books from philosophers who demanded freedom, equality, and fraternity, which encouraged the founders of the Chilean Republic. Was the price too high, separating us from our roots, and uprooting us? Quite possibly. However, it gave way to an Enlightenment that challenged the kings, their supposedly divine rights, and a brutally vertical society, to demand civil rights, human rights, and dignity. It gave a face to the Chilean Republic. Toesca's wonderful work has entered our imagination and our dreams, and we have transformed it into our country's image. As if we wanted to have its same sober elegance, its same balance, its same beauty. It appeared as a piece of the desired future, of what we wanted to become. For the same reason, it was not possible to assimilate its bombing. As one of the pilots would say, they were trained for war, without contemplation. For the same reason -another warning for the future-, civilians should think very carefully before knocking on the doors of the barracks again; before putting the lives of many Chilean men and women at risk, and altering the history of the Republic. Salvador Allende knew how to die. Unlike President Bal- maceda, who died in the Argentine Legation - a forgotten act - Allende did it in La Moneda. He knew that by disappearing within those noble walls, his name would go down in history. Aware of the building's power, he entered history through the great door, the one that gave rise to myths. The palace's image grew. Seeing it in flames was something that was not forgotten in the Western world, a symbol of the innocence of the New World and all of unstable Latin America, with its dictatorships and revolutions, and its inability to rec- oncile past and future. The very beauty of the building made the attack even more shocking. To see warplanes dropping bombs on a beautiful government palace, on the image of a nation, is something you will never forget. ! *
Es cierto que no estábamos en sintonía con la Francia que denunciaban los filósofos franceses de la Ilustración, que vivía- mos una realidad diferente, pero la historia de la cultura sigue derroteros complejos; además de llegarnos las formas de la arquitectura neoclásica, al tiempo nos llegaron los libros de los filósofos que demandaban libertad, igualdad y fraternidad, los que alentaron a los fundadores de la República de Chile. ¿Fue muy caro el precio, al separarnos de nuestras raíces, des- arraigándonos? Es muy posible. Pero dio paso a una Ilustración que desafió a los reyes, a sus derechos supuestamente divinos, a una sociedad brutalmente vertical, para demandar derechos civiles, derechos humanos, dignidad. Le dio un rostro a la República de Chile. La hermosa obra de Toesca entró en nuestro imaginario, en nuestros sueños, y la transformamos en nuestra imagen país. Como si quisiéramos tener su misma elegancia sobria, su mismo equilibrio, su misma belleza. Apareció como un trozo del futuro deseado, de lo queríamos llegar a ser. Por lo mismo, no era posible asimilar su bombardeo. Como diría uno de los pilotos, ellos estaban entrenados para la guerra, sin contemplaciones. Por lo mismo - otra advertencia para el futuro-, los civiles deberían pensarlo muy bien antes de volver a golpear las puertas de los cuarteles; antes de poner en riesgo la vida de muchos chilenos y chilenas, alterando, además, la historia de la República. Salvador Allende supo morir. A diferencia del presidente Balmaceda, que se dio muerte en la Legación argentina – un acto olvidado-, Allende lo hizo en La Moneda. Sabía que así, al desaparecer entre esos muros nobles, su nombre pasaba a la historia. Conocedor del poder de ese edificio, ingresó a la historia por la puerta grande, la que da origen a los mitos. La imagen del palacio creció. Verlo en llamas fue algo que no se olvidó en el mundo occidental, símbolo de la inocencia del Nuevo Mundo y también de toda la inestable América Latina, con sus dictaduras y revoluciones, su incapacidad para saber conciliar pasado y futuro. La misma belleza del edificio hizo más escandaloso el atenta- do. Ver aviones de guerra lanzando bombas sobre un hermoso palacio de gobierno, sobre la imagen de una nación, es algo que no se olvida. ! *
U Plaza Bulnes. Santiago, Chile. 1936-1952. U Bulnes Square. Santiago, Chile. 1936-1952.
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AOA / n°49
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La hermosa obra de Toesca entró en nuestro imaginario, en nuestros sueños, y la transformamos en nuestra imagen país. Como si quisiéramos tener su misma elegancia sobria, su mismo equilibrio, su misma belleza. Apareció como un trozo del futuro deseado, de lo queríamos llegar a ser. Por lo mismo, no era posible asimilar su bombardeo”.
“Toesca's wonderful work has entered our imagination and our dreams, and we have transformed it into our country's image. As if we wanted to have its same sober elegance, its same balance, its same beauty. It appeared as a piece of the desired future, of what we wanted to become. For the same reason, it was not possible to assimilate its bombing.”
miguel laborde
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Patrimonio / Heritage
V Plaza de la Ciudadanía, Barrio Cívico. V Citizenship Square, Civic District.
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AOA / n°49
Patrimonio / Heritage
Barrio Cívico de Santiago 1995-2005, Centro Histórico, Santiago (Chile)
SANTIAGO'S CIVIC NEIGHBORHOOD 1995- 2005, Historic Downtown, Santiago (Chile) por — by : cristián undurraga
La construcción de la ciudad es un proceso permanente y, por definición, inacabado, que en todo momento refleja la sociedad que la construye. En tanto obra colectiva, la ciudad es depositaria de múltiples mallas y flujos que suman intervenciones complejas y, a veces, contradictorias. Esa es, en buena medida, su riqueza. Proyectos como el Barrio Cívico de Santiago reclaman del arquitecto una conciencia solidaria, pues sabe que al actuar sobre trazados y fragmentos legados por la historia, se verá restringido en la libertad y las posibilidades de innovación a las que legítimamente aspira. Esta manera de “hacer ciudad”, distante de la lógica de “proyecto de autor”, encuentra su secreta recompensa al reconocerse como una parte anónima del inagotable proceso de transformación de la fábrica urbana y –claro está– de la continuidad y renovación de nuestra memoria histórica.
The city's construction is a permanent and, by definition, unfin- ished process, which at all times reflects the society that builds it. As a collective work, the city is the repository of multiple meshes and flows that add up to complex and sometimes contradictory interventions. This is, to a large extent, its richness. Projects like Santiago's Barrio Cívico demand a conscience of solidarity from the architect, for he knows that by acting on
traces and fragments bequeathed by history, he will be re- stricted in the freedom and possibilities of innovation to which he legitimately aspires. This way of "making the city", distant from the logic of the "author's project", finds its secret reward in recognizing itself as an anonymous part of the inexhaustible process of urban fabric transformation and -of course- of the continuity and renovation of our historical memory.
cristián undurraga Arquitecto de la Universidad Católica (UC), fundador junto a Anita Devés, del estudio Undurraga Devés Arquitectos. Recibió el Premio Internacional de Arquitectura Andrea Palladio 1991 por la Casa del Cerro, en 2004 el de la Bienal Panamericana de Quito por la Casa Mirador y el premio de la Fundación Futuro por sus proyectos de las plazas de la Constitución y de la Ciudadanía. En 2005 ganó la Medalla de Oro en la Bienal Internacional de Miami, por la Casa del Lago. Undurraga ha sido profesor de la escuela de Arquitectura de la UC. Su trabajo ha sido publicado y exhibido en América, Europa y Asia. En 2009 fue nombrado Honorary Fellow del American Institute of Architect s.
An architect from the Universidad Católica (UC), co-founded Undurraga Devés Arquitectos alongside Anita Devés. He was honored with the International Architecture Award Andrea Palladio in 1991 for the Casa del Cerro. In 2004, he received recognition at the Bienal Panamericana de Quito for the Casa Mirador and also won the award from the Fundación Futuro for his projects involving the Constitution and Citizenship squares. In 2005, he achieved the Gold Medal at the International Biennial of Miami for the Casa del Lago. Undurraga has served as a professor at the UC School of Architecture. His work has been published and exhibited across the Americas, Europe, and Asia. In 2009, he was named an Honorary Fellow of the American Institute of Architects.
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Patrimonio / Heritage
The origin of Santiago's Barrio Cívico dates back to 1930. It was undoubtedly the most radical intervention that has been carried out in the city's foundational matrix since its origins in 1541. The transformation of the area, of unmistakable Haussman- nian inspiration, is based on the proposal of Austrian architect Karl Brunner, who conceived a new spatiality for the surround- ings of the Palacio de la Moneda, the seat of government of the country, designed by architect Joaquín Toesca, and a paradigm of 18th century neoclassical architecture. The compact blocks facing the government building on the north and south were emptied. This gave rise to two plazas that endowed the Palace with a new dignity. The proposal was extended to the south through a monumental axis at the top of which the National Congress, the seat of the legislative power would be located, a building that was never built. The definition of the end of this axis has been, for years, a pending issue that the last competitions presented here aim to resolve. The voids proposed by Brunner were defined by a set of rationalist buildings, designed by architect Carlos Vera in 1937, strictly defined, continuous in their facade, and homogeneous in their crown. These buildings gave rise to one of the most interesting public spaces in the fabric of Santiago, highlighting the Palacio de la Moneda as the centerpiece and articulator of these voids. These ideas, which were partially put into practice between 1930 and 1938, have been decisive in the symbolic and formal definition of the city. Although the unity of the urban void - guaranteed by a strict ordinance - has remained unchanged over time, the soil of these spaces has been transformed according to the pressures and circumstances that society and the city have imposed at any given moment.
El origen del Barrio Cívico de Santiago se remonta a 1930. Fue, sin lugar a dudas, la intervención más radical que se haya realizado en la matriz fundacional de la ciudad desde sus orí- genes en 1541. La transformación del área, de inequívoca inspiración hauss- maniana, tiene su fundamento en la propuesta del arquitecto austríaco Karl Brunner, quien concibió una nueva espacialidad para los alrededores del Palacio de La Moneda, sede del go- bierno del país, obra del arquitecto Joaquín Toesca y paradigma de la arquitectura neoclásica del siglo XVIII. Las manzanas compactas que enfrentaban al edificio gu- bernamental por el norte y el sur fueron vaciadas. Se dio así origen a sendas plazas que dotaron de una nueva dignidad al Palacio. La propuesta se extendió hacia el sur a través de un eje monumental en cuyo remate se ubicaría el Congreso Nacional, sede del Poder Legislativo, edificio que nunca llegó a construirse. La definición del término de este eje ha sido, por años, una asignatura pendiente que el último de los concursos que aquí se presentan quiere resolver. Los vacíos propuestos por Brunner quedaron definidos por edificios racionalistas, diseñados por el arquitecto Carlos Vera en 1937, estrictos en su definición, continuos en su fachada y homogéneos en su coronación. Estas construcciones originaron uno de los espacios públicos de mayor interés en la trama de la ciudad de Santiago, realzando el Palacio de La Moneda como pieza central y articuladora de dichos vacíos. Estas ideas, que se pusieron parcialmente en práctica entre 1930 y 1938, han sido determinantes en la definición simbólica y formal de la ciudad. Si bien la unidad del vacío urbano –garantizada por una estricta ordenanza– se ha mantenido inalterable en el tiempo, el suelo de estos espacios ha ido transformándose de acuerdo a las presiones y circunstancias que la sociedad y la ciudad ha impuesto en cada momento. La remodelación, y la consiguiente puesta en valor de este espacio, se ha dividido en tres etapas. Es un proceso iniciado hace más de 39 años y que ha continuado en el tiempo mediante diferentes concursos adjudicados a Undurraga Devés. Ello ha permitido a los arquitectos revertir el acentuado deterioro y la evidente disminución jerárquica de estos vacíos urbanos, donde amplias zonas de estacionamiento para automóviles habían desplazado la presencia propiamente ciudadana. El primero de los concursos tuvo lugar en 1980. En esa ocasión, Undurraga Devés propuso una combinación de dos tipos de plaza: la primera de ellas, una plaza dura y triangular, que enfrentaba al Palacio de Gobierno, mientras que la otra, en clave de parque, rodeaba a la primera, incorporando un espacio verde en medio del casco histórico.
X Plano Barrio Cívico. X Civic District Map.
El primero de los concursos tuvo lugar en 1980. En esa ocasión, Undurraga Devés propuso una combinación de dos tipos de plaza: la primera de ellas, una plaza dura y triangular, que enfrentaba al Palacio de Gobierno, mientras que la otra, en clave de parque, rodeaba a la primera, incorporando un espacio verde en medio del casco histórico.
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